Trompe-l´oeil. Ces drolles font bonne chère
Segunda mitad del siglo XVIII. Preparado a lápiz, Aguada de colores, Tinta, Pluma, Pincel sobre papel verjurado, 542 x 760 mmNo expuesto
Dibujo firmado por Giuseppe Maria Crespi, miembro de una reconocida familia de pintores boloñeses. Destaca por su calidad y complejidad formal, con la representación de numerosas estampas flamencas, italianas, alemanas y francesas, así como naipes, dibujos, instrumentos musicales y artísticos, como la paleta o una regla. También se representa un libro en alemán que incluye el escudo de armas del Condado de Oñate. Esta circunstancia, permite plantear la posibilidad de que fuera una obra destinada a un miembro de esta casa nobiliaria española. Es sabido que en este tipo de obras se incluyen habitualmente referencias al destinatario de la obra. El Conde Oñate en estas fechas era Virrey de Nápoles, y reunió una importante colección de estampas.
En su concepción como artificio engañoso, y siguiendo una de las premisas del trampantojo, incluyó un pájaro picando una pera, una explícita referencia a Plinio.
El origen del trompe l’oeil o trampantojo se remonta al texto descrito por Plinio el Viejo en su Historia Natural (libro 35-65) en el que recoge el concurso entre Zeuxis y Parrasio. Como género pictórico autónomo, se desarrolló fundamentalmente en los Países Bajos en el siglo XVII y se extendió por toda Europa, practicándose en España desde el siglo XVII y ampliando su presencia en el siglo XVIII. El género evolucionó en el siglo XVIII en el formato de pèle-mêle o mesas revueltas, en los que los objetos, fundamentalmente obras sobre papel de muy variada condición, pasan de estar colgados o clavados en la superficie vertical del muro o el tablero a disponerse sobre una mesa. En estas, se representan y distribuyen obras sobre papel acompañadas de otros objetos que suelen aludir a la práctica de las diferentes artes. Dibujos, estampas, documentos variados, libros, periódicos y naipes se colocaban de manera aparentemente casual. La elección de las obras representadas no es sin embargo aleatoria, y el conjunto ha de ser interpretado de forma simbólica en relación con el autor o su destinatario, cuyos nombres en ocasiones aparecen en alguno de los documentos reproducidos. Son composiciones concebidas para demostrar el virtuosismo e ingenio del dibujante a través de un ejercicio visual dirigido a una clientela culta y aficionada a estos juegos de reconocimiento de carácter simbólico. Los animales, habitualmente presentes en la pintura desde el siglo XVI, se incorporan con la intención de engañar al ojo del espectador y el realismo con el que los artistas tratan de representar la fragilidad de las obras sobre papel, una forma de vanitas, motiva que muchas de ellas aparezcan rotas, quemadas, mojadas o devoradas por los insectos o los ratones.
Matilla, José Manuel, 'Anónimos italianos, alemanes y franceses, Giuseppe Maria Crespi, Antonio Prado. Conjunto de ocho mesas revueltas, siglos XVIII al XIX'. Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2023, Madrid, Ministerio de Cultura, 2024, p.127-130