Trompe-l´oeil. L´Aventurier françois
Segunda mitad del siglo XVIII. Pincel, Aguada de colores, Tinta, Pluma sobre papel verjurado, 536 x 757 mmNo expuesto
Dibujo firmado por Giuseppe Maria Crespi, miembro de una reconocida familia de pintores boloñeses. Destaca por su calidad y complejidad formal, con la representación de numerosas estampas flamencas, italianas, alemanas y francesas, así como naipes, dibujos, instrumentos musicales y artísticos como el compás, se amontonan en las mesas junto a libros como L’aventurier François de Ange Goudar (Amsterdam, 1746).
El origen del trompe l’oeil o trampantojo se remonta al texto descrito por Plinio el Viejo en su Historia Natural (libro 35-65) en el que recoge el concurso entre Zeuxis y Parrasio. Como género pictórico autónomo, se desarrolló fundamentalmente en los Países Bajos en el siglo XVII y se extendió por toda Europa, practicándose en España desde el siglo XVII y ampliando su presencia en el siglo XVIII. El género evolucionó en el siglo XVIII en el formato de pèle-mêle o mesas revueltas, en los que los objetos, fundamentalmente obras sobre papel de muy variada condición, pasan de estar colgados o clavados en la superficie vertical del muro o el tablero a disponerse sobre una mesa. En estas, se representan y distribuyen obras sobre papel acompañadas de otros objetos que suelen aludir a la práctica de las diferentes artes. Dibujos, estampas, documentos variados, libros, periódicos y naipes se colocaban de manera aparentemente casual. La elección de las obras representadas no es sin embargo aleatoria, y el conjunto ha de ser interpretado de forma simbólica en relación con el autor o su destinatario, cuyos nombres en ocasiones aparecen en alguno de los documentos reproducidos. Son composiciones concebidas para demostrar el virtuosismo e ingenio del dibujante a través de un ejercicio visual dirigido a una clientela culta y aficionada a estos juegos de reconocimiento de carácter simbólico. Los animales, habitualmente presentes en la pintura desde el siglo XVI, se incorporan con la intención de engañar al ojo del espectador y el realismo con el que los artistas tratan de representar la fragilidad de las obras sobre papel, una forma de vanitas, motiva que muchas de ellas aparezcan rotas, quemadas, mojadas o devoradas por los insectos o los ratones.
Matilla, José Manuel, 'Anónimos italianos, alemanes y franceses, Giuseppe Maria Crespi, Antonio Prado. Conjunto de ocho mesas revueltas, siglos XVIII al XIX'. Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2023, Madrid, Ministerio de Cultura, 2024, p.127-130