Un fauno
1870. Óleo sobre lienzo, 281 x 166 cmDepósito en otra institución
Este cuadro, conocido como Un fauno o el dios Pan, se identifica con el presentado en 1871 en la Exposición Nacional de Bellas Artes que tuvo lugar en Madrid. Esta datación coincide con la que se le asignó al examinar los aspectos formales que se desprenden de la pintura de Francesc Jover i Casanova, realizada durante su estancia en Roma como pensionado.
La representación de un fauno o de un pastor tocando el aulos, la doble flauta a la que los griegos atribuían un origen frigio y que la leyenda considera un invento de Hermes, la encontramos ya en los vasos griegos y, más adelante, en la pintura pompeyana. En la obra de Jover se ve claramente la influencia de la temática que estaba en boga en esos años en Roma, si bien tamizada por un estudio realista que la diferencia de otras imágenes similares realizadas por pintores establecidos en la capital italiana en esos años que, siguiendo a Fortuny, situaban a los personajes en medio de un brillante y luminoso escenario.
Francesc Jover (1836-1890) ofrece una visión más realista de un tema clásico, lo que da como resultado una obra destacable por su particular traducción de lo antiguo. Su fauno desnudo, sentado en medio del bosque con la testa coronada por una guirnalda de pámpanos, tiene un perfil dibujado con potencia, un contorno de gran plasticismo y un insistente luminismo de cuño naturalista. Jover modela vigorosamente la imagen por medio de la luz y el uso de sombras, sin olvidar el reflejo de color.
Esta manera de hacer muestra la admiración de Jover por Caravaggio, cuya obra debía haber contemplado en Roma. Otros aspectos que nos permiten señalar esta relación son el modo de destacar el volumen del cuerpo reforzando el claroscuro en el contorno, o el hecho de emplazar a uno y otro lado del personaje una vestimenta roja que se refleja en su cuerpo desnudo. En este sentido, también observamos un objeto que simbolizaba la fuerza vital del protagonista: el tirso, un bastón coronado por una piña y que podía estar envuelto en pámpanos o hiedra, o bien, como en el caso de la obra que tratamos, en cintas. Las lazadas de rayas blancas y azules que adornan la vara enriquecen el cuadro con una nota cromática tan sutil como acertada.
La mitad superior del cuadro está formada por una vegetación oscura y frondosa trabajada mediante una degradación de medias tintas seguida de manchas lumínicas, una solución que recuerda a las utilizadas por Courbet. En primer término, hay un árbol viejo con grandes raíces sobre el que se recorta el cuerpo del fauno, fuertemente golpeado por la luz. La animación del movimiento de las manos al tocar el instrumento se ve complementada por la honda concentración que emana del rostro. La representación del fauno, así como la atención prestada a la transcripción del entorno, permiten ver la ambición que anima al autor.
Coll Mirabent, Isabel, 'Francesc Jover i Casanova. Un fauno', Edicions de la Universitat de Barcelona, 2022, p.229-230 nº 12