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La obra de arte. Un trozo de nuestra historia
Matías Díaz Padrón, Consejero Técnico y Jefe del departamento de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte hasta 1700, 1970-2005La obra de arte. Un trozo de nuestra historia
Matías Díaz Padrón, Consejero Técnico y Jefe del departamento de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte hasta 1700, 1970-2005
El Museo es la nación, es el Estado, como el Palacio Real o la catedral de Madrid. No es nuestro. Por eso hay veces que se dice: “Tal obra, que es mala, ¿por qué no se vendió para conseguir una mejor?”. Hay museos americanos que lo hacen, venden una obra y muchas veces para comprar otra mejor. Incluso unas obras que son mediocres. Hay una cantidad de obras que nos han llegado desde miles de sitios que también son obras mediocres. Más vale quedarse quieto si no estamos seguros, porque eso no es nuestro. Si acaso se toma una decisión, es una decisión de gobierno. Existió esa idea, que salió escrita, de vender obras del Prado para armamento. Eso es una temeridad; es decir, son trozos de nuestra historia y con un valor —sobre el que se dice muchas veces— que no hay dinero para comprarlo. En la vida puede ocurrir todo lo que sea. Hay que intentar salvarlas por encima de todo.
Yo soy muy cuidadoso con respecto a eso, tan cuidadoso que le diré —ya que viene a colación— algo con lo que no todos están de acuerdo. Soy enemigo de esa generosidad de prestar obras, debido al movimiento que sufren, que ha sido mucho en estos últimos tiempos, para llevarlas, de un lado a otro, a exposiciones brillantes para que se vean. La obligación para que lo vean gente que no tiene posibilidades y las llevan hasta Australia, hasta Japón. Yo no soy partidario de ese movimiento de obras de arte. Primero, por ese baile inadecuado y segundo, porque se hace más por intereses políticos que por intereses académicos. Porque precisamente en nuestros días, cuando es tan fácil el movimiento, cuando es tan barato un billete de avión hasta Tokio, Moscú o Berlín, que me digan que es para que los berlineses vean las obras de arte, y montar con ello un espectáculo de exhibición, pues no me gusta. Si alguien quiere verlos, que vengan aquí. Los cuadros están entronados, su trono es este. Además, es fácil el movimiento de personas. No es que yo sea enemigo de las exposiciones, pero hay que tenerlo con mucho cuidado y saber qué cuadros son los que se dejan y cuáles no se pueden tocar. Yo una vez propuse —que no sirvió para nada— que ciertos cuadros no se tocan, entre otras cosas porque son muy sensibles, en madera, etc. En la vida puede haber algo excepcional que puede ocurrir, pues hay que pensarlo como una excepcionalidad. Yo he visto a gente casi llorar por venir a ver Las majas de Goya y encontrarse sin ellas en el Museo del Prado. Que un japonés, un ruso, un austriaco, en la única vez que va a venir a España, se encuentre con ese paquete, es triste. Pero también desde el punto de vista de la seguridad. Con respecto al procedimiento, yo soy enemigo de que se vaya en avión, si se puede evitar, qué importa que llegue tres días más tarde. Mándelo usted en un barco, porque es difícil que un barco ocurra algo, y si pasa, se puede hacer que el cuadro se quede flotando. Por barco es una seguridad del 99%, casi una seguridad absoluta. En avión no. Yo recuerdo en una especie de discusión que me dijeron: “Ah, pues todavía no ha sucedido”. Y yo dije: “¿Qué esperas?, ¿qué suceda?”. Vamos, a mí me da escalofríos, porque en lo que yo pienso es en las personas, pero si se puede evitar.
Consejero Técnico del Museo del Prado, se incorpora como conservador del departamento de Pintura Flamenca y Holandesa. También es catedrático de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo en las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid.
Entrevista realizada el 11 de junio de 2018
Índice entrevista
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Maestros de enorme personalidad -
La Guerra Civil. Dos posturas en el Museo del Prado -
Desencuentro entre Sánchez Cantón y el Marqués de Lozoya -
El Real Patronato en los años 60. La vinculación con la Academia -
Soy inconformista -
Un Museo de pintura y escultura -
1961. La creación del Instituto de Restauración en el Casón del Buen Retiro -
Lo que enseña ver las tripas a las obras de arte -
La implantación de un nuevo concepto de restauración -
La pintura flamenca del siglo XVII -
Tres de todas las atribuciones -
La obra de arte. Un trozo de nuestra historia -
Satisfacción del trabajo hecho vs. emoción -
Una mente científica
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- 1930-1940
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Conservación
Ana Gutiérrez Márquez
Técnico Superior de Museos (Conservación de Pintura del Siglo XIX), 1975-2018
Juan Luna Fernández
Jefe del Departamento de Conservación de Pintura del Siglo XVIII, 1969-2016
Pilar Silva Maroto
Jefe del departamento de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte hasta 1700, 1997-2017
Manuela Mena Marqués
Jefe del departamento de Conservación de Pintura del Siglo XVIII y Goya, 1978-2019