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El Bosco. La exposición del V centenario

Museo Nacional del Prado. Madrid 31/05/2016 - 25/09/2016

El Museo del Prado presenta, con el patrocinio en exclusiva de la Fundación BBVA, hasta el 11 septiembre de 2016, la exposición que conmemora el V centenario de la muerte del Bosco, una ocasión irrepetible para disfrutar del  extraordinario grupo de las ocho pinturas de su mano que se conservan en España junto a excelentes obras procedentes de colecciones y museos de todo el mundo. Se trata del repertorio más completo del Bosco, uno de los artistas más enigmáticos e influyentes del Renacimiento, que invita al público a adentrarse en su personal visión del mundo a través de un montaje expositivo espectacular que presenta exentos sus trípticos más relevantes para que se puedan contemplar tanto el anverso como el reverso.

El Bosco. La exposición del V centenario se centra en las obras originales de este artista y se articula en siete secciones. La primera: El Bosco y ‘s-Hertogenbosch, nos sitúa en la ciudad donde transcurrió su vida. Dado el carácter monográfico de la muestra, y ante la dificultad que plantea fijar su cronología, se ha distribuido su producción en seis secciones temáticas: Infancia y vida pública de Cristo, Los santos, Del Paraíso al Infierno, El jardín de las delicias, El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas, y La Pasión de Cristo.

La exposición incluye asimismo obras realizadas en el taller del Bosco o por seguidores a partir de originales perdidos. Otro grupo de obras, entre las que figuran pinturas, miniaturas, grabados a buril de Alart du Hameel, relieves de Adrien van Wesel y el manuscrito del Comentario de la pintura de Felipe de Guevara, permitirá entender mejor el ambiente en el que se gestaron las pinturas del Bosco, la personalidad de alguno de sus patronos como Engelbert II de Nassau, o la valoración que se hacía de la pintura en el siglo XVI.

Gracias al interés que mostró por el Bosco Felipe II, España conserva el mayor conjunto de originales suyos y todos ellos figuran en la exposición. El Prado, heredero de la Colección Real junto con Patrimonio Nacional,  custodia seis obras entre las que destacan los trípticos de El jardín de las delicias, la Adoración de los magos y el Carro de heno. A ellas se suman el Camino del Calvario de El Escorial -una obra que, gracias a la generosidad de Patrimonio Nacional, se traslada desde la muestra "El Bosco en El Escorial” para unirse la magna exposición del Museo del Prado- y San Juan Bautista de la Fundación Lázaro Galdiano, uno de los mejores frutos del afán coleccionista de don José Lázaro. Junto a estas obras, los préstamos procedentes de Lisboa, Londres, Berlín, Viena, Venecia, Rotterdam, París, Nueva York, Filadelfia o Washington, entre otras ciudades, hacen de esta muestra un acontecimiento único para sumergirse en el imaginario de uno de los pintores más fascinantes del arte universal.

La importancia de una exposición está en ella misma, en el provecho que público y especialistas pueden extraer de su contemplación. En este sentido, la que el Prado dedica al Bosco es no sólo importante sino también necesaria. La reunión por primera vez en un mismo espacio de la mayoría de sus obras maestras contribuirá decisivamente a dilucidar algunos de los interrogantes que aún planean sobre su obra, tanto a la hora de fijar su catálogo como a la de reconsiderar su cronología.

Sólo el Museo del Prado podía asumir un desafío como este, para el que ha venido preparándose desde hace muchos años. De un lado con la restauración sistemática de sus originales, gracias a la colaboración de la Fundación Iberdrola España como miembro Benefactor del Museo y Protector del Programa de Restauración del Museo del Prado. Esta campaña ha culminado, en los meses previos a la exposición, con la restauración de la Adoración de los magos, una de las obras maestras del artista, cuya belleza y calidad son ahora aún más evidentes, y las Tentaciones de san Antonio, que ha recuperado el remate de medio punto original, lo que permite comprender mejor la composición y valorar esta versión única de un tema tan repetido por el Bosco.

Además, el Museo del Prado, pionero en el estudio técnico de la pintura del Bosco, ha vuelto a analizar sus obras sirviéndose de los últimos avances. El visitante de esta exposición podrá contemplar parte de los resultados de este estudio en la reflectografía infrarroja y la radiografía de El jardín de las delicias, que permiten verificar el proceso creativo de la obra, con los sorprendentes cambios que el artista realizó desde que inició el dibujo subyacente hasta que concluyó la superficie pictórica. Los resultados de esta investigación sobre la obra del Bosco en el Prado, dirigida por Pilar Silva, se han incluido en el catálogo que acompaña a la muestra, en el que colaboran otros destacados especialistas en el Bosco como Eric de Bruyn, Paul Vandenbroeck, Larry Silver, Reindert Falkenburg y Fernando Checa.

Por otra parte, en el completo y extenso programa de actividades organizado en torno a la exposición a partir del 4 de julio se abrirá en la Sala C un espacio audiovisual titulado Jardín Infinito y creado especialmente por el artista Álvaro Perdices y el cineasta Andrés Sanz.

En previsión del extraordinario interés que puede despertar este gran acontecimiento expositivo, el Museo ha establecido una prolongación del horario de apertura de la exposición (dos horas más de viernes a domingo) y recomienda la compra anticipada de entradas.

Comisaria:
Pilar Silva, Jefe de Departamento de Pintura española (1100-1500) y Pintura flamenca y Escuelas del norte.

Acceso

Sala A, B. Edificio Jéronimos

Con el patrocinio exclusivo de la:
Fundación BBVA

El Bosco. Una historia en imágenes

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El Bosco nació hacia 1450 en un pueblo llamado ’s-Hertogenbosch. De la última sílaba de su ciudad le viene el sobrenombre Bosch (Bosco en español). Su verdadero nombre era Jeronimus van Aeken.

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La estatua de Marte que aparece en el paisaje de la Adoración de los Magos indica que Cristo nace en un mundo dominado por los romanos, que adoran a los ídolos.

Tríptico de la Adoración de los Magos (detalle del panel central).

’s-Hertogenbosch pertenecía al Ducado de Brabante. Integrado en los llamados Países Bajos, en la actualidad esos territorios están repartidos entre Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Francia.

En época del Bosco, este Ducado era una de las cortes más ricas y brillantes de Europa. Su prosperidad se basaba en la excelente agricultura y en la floreciente industria textil que se comercializaba a través del puerto de Amberes.

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El Bosco debió permanecer en su ciudad, sin viajar fuera de ella, la mayor parte de su vida. No obstante, el conocimiento que demuestra tener en sus obras de las de algunos pintores contemporáneos hace pensar que pudo viajar por su país.

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Repetiría la arquitectura de su ciudad natal en muchas de sus obras.

Tríptico de la Adoración de los Magos (detalle del panel derecho).

Los años de la infancia y juventud del Bosco, cuando gobernaba Felipe el Bueno, se movieron en un marco optimista y feliz. En su madurez, con el gobierno de Carlos el Temerario y María de Borgoña, las cosas se complicaron y se vivieron tiempos de crisis, luchas e inestabilidad.

El niño Jesús jugando (detalle). Viena, Kunsthistorisches Museum, Gemäldegalerie.

María de Borgoña se casó con el emperador Maximiliano I, por lo que sus dominios se unieron a los de los Habsburgo. El matrimonio de su hijo Felipe el Hermoso con Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos y conocida como "la Loca", pretendía unir bajo un mismo trono al Ducado de Brabante, España y el Sacro Imperio Romano Germánico.

El Bosco vivió -y así lo refleja en sus obras- un complejo clima espiritual que, siendo casi todavía medieval, experimentó a finales del siglo XV una honda crisis de crecimiento y cambio.

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El mundo es un carro de heno, del que cada uno toma lo que puede coger”. El Bosco ilustra ese proverbio flamenco en este tríptico.

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Una pareja disfruta de la música en lo alto del carro, ajenos a lo que sucede abajo.

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Todos siguen al carro para intentar apoderarse del heno: el papa, el emperador, un rey, un miembro de la alta nobleza, diversos religiosos…

El carro de heno (detalle).

El pintor nació en una familia bien posicionada, dueña de tierras y casas, tradicionalmente vinculada a la pintura. Su abuelo, su padre, dos de sus tíos maternos y sus dos hermanos también fueron pintores. Sin duda, debió aprender los fundamentos de su arte en el taller de su padre.

Alrededor de los treinta años se casó con Aleid van deMeervenne, una joven de familia acomodada, que aportó una buena dote al matrimonio. No tuvieron hijos y ella sobrevivió diez años al pintor.

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El Bosco situó a san José, en la tabla de la izquierda, apartado de la escena principal y ocupado secando los pañales del Niño.

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El personaje encadenado y casi desnudo que asoma por la puerta ha sido sucesivamente interpretado como Adán, el Anticristo o Herodes, sin que ninguna identificación resulte convincente.

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Sobre la esfera está posada el Ave Fénix, que evoca la Resurrección de Cristo, cogiendo un grano con su pico.

El Bosco trabajó como pintor en su ciudad, donde alcanzó un gran reconocimiento. Fue miembro de la Cofradía de Nuestra Señora, que tenía una capilla en la iglesia de san Juan de la localidad. Gracias a sus archivos conocemos las escasas referencias documentales al pintor que se conservan.

En su larga vida dibujó y pintó mucho. Desdichadamente, muchas de sus obras fueron destruidas después en el movimiento reformista religioso del siglo XVI, la Reforma protestante, que las consideraba inmorales.

Tríptico de las tentaciones de san Antonio Abad (detalle). Lisboa, Museu Nacional de Arte Antiga.

Conocemos la fecha de la muerte del Bosco gracias a los archivos de la Cofradía de Nuestra Señora. En ellos se dice que el 9 de agosto de 1516 se celebraron los funerales por el difunto cofrade “Jeronimus van Aken pintor”, que debió fallecer pocos días antes.

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La muerte acecha a un moribundo mientras un ángel y un demonio esperan para llevarse su alma. Sujeta una vela en la mano mientras le muestran un crucifijo y recibe la extremaunción.

Las obsesiones y las angustias de los hombres y mujeres de esos momentos las representó El Bosco en sus pinturas. Fue un hombre de su tiempo, dotado además de una portentosa imaginación y una riquísima fantasía.

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El falso médico lleva en la cabeza un embudo, símbolo de la sabiduría, colocado en posición invertida, con lo que se convierte en símbolo de la locura.

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Lo que se extrae de la cabeza del paciente no es una piedra, sino una flor. La escena adquiere así connotaciones sexuales. No está siendo curado de su locura, sino que está siendo castrado.

La Cofradía de Nuestra Señora, de gran influencia en la vida del Bosco y en la de su ciudad, era una asociación religiosa de carácter piadoso y asistencial. Entre sus actividades figuraba la organización de fiestas, procesiones y representaciones teatrales en honor de la Virgen María.

Es posible que el Bosco se relacionase también con la Hermandad de la Vida en Común, una más de las muchas asociaciones religiosas del momento que recomendaba la vida ejemplar, la caridad y la pureza de espíritu frente a la corrupción general y la hipocresía de la vida religiosa.

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Animales reales y fantásticos participan en la gran cabalgata de los vicios.

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Los amantes encerrados en un globo de cristal aluden, probablemente, al refrán flamenco que dice: "La felicidad es como el vidrio, se rompe pronto".

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En 1605, fray José de Sigüenza, bibliotecario de El Escorial, se refirió a esta obra como "tabla de la gloria vana y breve gusto de la fresa o madroño...", fruto que abunda en el cuadro.

Debió ser un hombre culto y un buen conocedor de la literatura de su época, ya que muchas de sus obras tratan temas de origen literario. También refleja el saber popular que se transmitía por medio de refranes y tradiciones.

San Juan Evangelista en Patmos (detalle). Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie.

El teatro influyó extraordinariamente en su pintura. Muchas de sus obras están compuestas como si de auténticos escenarios teatrales se tratara. También se aprecia esa influencia teatral en los adornos con que decora los trajes de los personajes de sus pinturas y, evidentemente, en la importancia que concede a las máscaras en muchas de sus composiciones.

El Bosco conoció un gran éxito en vida y sus obras fueron copiadas y falsificadas con asiduidad. El arquitecto y grabador Alaert van der Hameel incluyó en muchas de sus estampas motivos tomados directamente de composiciones del Bosco, lo que contribuyó notablemente al conocimiento de sus obras y al crecimiento del número de admiradores de su actividad.

Los temas que el Bosco trata en sus pinturas son, fundamentalmente, religiosos y alegóricos. Mientras que los de carácter religioso son siempre fáciles de reconocer y generalmente de interpretar, los asuntos alegóricos exigen de nuestra parte un profundo conocimiento de la sociedad de su tiempo y de los vicios y virtudes de sus contemporáneos, de los que con frecuencia se burlaba mostrándoles sus propias costumbres sociales y deformaciones morales.

El Bosco fue, sin duda, un hombre de su tiempo, dotado además de una portentosa imaginación y una riquísima fantasía.

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En ’s-Hertogenbosch había una floreciente industria de fabricación de cuchillos. Al atravesar dos orejas representa a aquellos que no quieren escuchar el mensaje de salvación.

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El hombre–árbol es, probablemente, un autorretrato del Bosco, que nos muestra nuestro destino.

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El interés del Bosco por los incendios tiene su origen en el que en 1463 arrasó su ciudad natal. Tenía apenas 12 o 13 años y nunca pudo olvidar ese dantesco espectáculo.

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La gaita es símbolo de la lujuria y los placeres de la carne.

Multimedia

Exposición

El Bosco y ‘s-Hertogenbosch

El Bosco y ‘s-Hertogenbosch
El hombre-árbol
El Bosco
Tinta parda a pluma, 227 x 211 mm
h. 1500-10
Viena, Albertina

Jheronimus van Aken (h. 1450-1516), conocido en España como “el Bosco”, nació y vivió en ‘s-Hertogenbosch (Bois-le-Duc), una ciudad al norte del ducado de Brabante, en la actual Holanda, a la que vinculó su fama al firmar sus obras como “Jheronimus Bosch”.

Su inmensa capacidad de invención queda patente en la renovación que experimenta en sus manos la técnica pictórica, con su personal tratamiento de la superficie, que se suma a la que muestran sus contenidos, en ocasiones difíciles –o casi imposibles- de descifrar, al haberse perdido en nuestro días muchas de las claves para interpretarlas.

Esta sección, que sitúa al pintor y a su obra en una ciudad que para él fue casi su seña de identidad, está centrada en torno al tríptico del Ecce Homo de Boston, realizado por el taller del pintor para Peter van Os.

Incorpora obras de artistas que, o bien trabajaron para la ciudad en tiempos del Bosco como los dos relieves del escultor de Utrecht Adriaen van Wessel para el retablo de la capilla de la Cofradía de Nuestra Señora en la iglesia de San Juan (1475-1477), o bien desarrollaron su labor en ella en esos años, como los tres grabados del arquitecto y grabador Alart du Hameel.

A ellos se suma un grabado de Cornelis Cort con el retrato del pintor, la pintura anónima del mercado de paños en la plaza de ‘s-Hertogenbosch del Noordsbrabant Museum, en la que se puede ver la casa en la que vivió el Bosco, y el manuscrito de los Comentarios de la pintura de Felipe de Guevara de la Biblioteca del Museo del Prado.

En la época del Bosco, ‘s-Hertogenbosch era una ciudad próspera. La plaza del mercado, en la que el artista residió entre 1462 y 1516, era punto de encuentro de todas clases sociales y escenario de toda suerte de acontecimientos –cotidianos y festivos, religiosos o profanos-, fundamentales en el mundo visual del pintor, que asistió a ellos como espectador privilegiado, desde cas o fuera de ella.

Prueba del ascenso social del Bosco fue su nombramiento de 1487-88 como hermano jurado de la cofradía de Nuestra Señora, que le puso en contacto con las élites de la ciudad. Recibió así encargos de particulares como Peter van Os, hermano jurado de la cofradía, así como de instituciones eclesiásticas, muy numerosas entonces.

La ausencia de una tradición local y de un gremio de pintores favoreció que el Bosco creara un estilo original. Aunque partió del arte de los pintores que le precedieron, como Jan van Eyck, rompió con ellos tanto en la técnica como en la iconografía.

Infancia y vida pública de Cristo

Infancia y vida pública de Cristo
Tríptico de la Adoración de los Magos
El Bosco
Óleo sobre tabla, 133 x 71 cm (tabla central); 135 x 33 cm (tablas izquierda y derecha)
h. 1494
Madrid, Museo Nacional del Prado

En torno al tríptico de la Adoración de los Magos del Prado se disponen las Adoraciones de los Magos de Nueva York y Filadelfia y el dibujo de las Bodas de Caná del Louvre, obra de un seguidor, además de un buril de Alart du Hameel.

En ellas la atención recae en Cristo, de acuerdo con la corriente espiritual de la devotio moderna, que trataba de transmitir a los creyentes el mensaje de la imitación de Cristo.

El tema más repetido del Bosco es el de la Adoración de los Magos, con el que se expresa la universalidad de la Redención. Los paganos –los Magos- hacen un largo viaje para adorar al Mesías, mientras que los judíos le rechazan.

Como muestran los temas presentes en las ofrendas y la indumentaria de los Reyes de la Adoración del Prado, el Bosco aboga por un regreso a las fuentes del Antiguo Testamento, que prefiguran el Nuevo, para revitalizar la fe y la piedad cristianas.

Pese a que en estas obras el artista se encuentra más cerca de la tradición, no duda en reelaborarlas con su personal estilo, incorporando elementos simbólicos en sus fondos y edificios, o la figura del Anticristo en el tríptico del Prado.

Los santos

Los santos
Tríptico de las tentaciones de san Antonio Abad
El Bosco
Óleo sobre tabla, 131,5 x 111,9 cm (tabla central); 131,5 x 53 cm (tablas izquierda y derecha)
h. 1500-5
Lisboa, Museu Nacional de Arte Antiga

Esta sección, la más numerosa, gira en torno al tríptico de las Tentaciones de San Antonio del Museo de Lisboa, al que se suman las dos Tentaciones de san Antonio del Prado, una original  y otra de taller, y el fragmento de las Tentaciones del Museo de Kansas City, así como el dibujo del Louvre con bocetos para unas Tentaciones de San Antonio.

Completan la sección los trípticos de Santa Wilgefortis de Venecia y de Job del Museo de Brujas –este último obra de un seguidor- y las tablas de San Juan Bautista del Museo Lázaro Galdiano, de San Juan evangelista del Museo de Berlín, San Jerónimo de Gante y San Cristóbal de Rotterdam y el dibujo con Mendigos y lisiados de la Albertina, de mano de un seguidor.

El culto a los santos experimentó un gran auge en los tiempos del Bosco, como lo prueba la amplia presencia que tienen en sus obras y en las de su taller, ya sea como protectores o con carácter autónomo. Entre ellos incluyó a Job y a alguno de los apóstoles, honrados entonces como tales. No faltan imágenes de las santas protectoras como santa Inés, santa Catalina o María Magdalena, o titulares como santa Wilgefortis, la virgen barbuda venerada en los Países Bajos.

Entre los santos –los más numerosos-, algunos gozaban de una gran devoción, como san Cristóbal que defendía de la muerte súbita. Especial protagonismo tienen los ermitaños, cuya vida transcurre al margen de la sociedad, en el desierto, que en esa época era sinónimo de soledad, no de ausencia de vida.

San Jerónimo, y sobre todo san Antonio Abad –su santo patrón y el de su padre-, son ejemplos para el fiel. Exhortan al autocontrol –especialmente sobre las pasiones de la carne-, a la paciencia y a la constancia frente a las tentaciones del Demonio.

En el san Antonio de Lisboa los fondos no tienen relación directa con la vida del santo. El Bosco los inventa, se deja llevar por su fantasía, como cuando representa a los demonios.

Del Paraíso al Infierno

Del Paraíso al Infierno
Tríptico del carro de heno
El Bosco
Óleo sobre tabla, 133 x 100 cm (tabla central); 136,1 x 47,7 (tabla izquierda); 136,1 x 47,6 (tabla derecha)
h. 1512-15
Madrid, Museo Nacional del Prado

Alrededor del Carro de heno se incorporan, varios trípticos del Bosco en los que el Paraíso y el Infierno aparecen representados en las tablas laterales, aunque varíe la forma de mostrarlos. Tradicionalmente, en la tabla central se incluía el Juicio Final, como sucede en el ejemplar de Brujas. En las Visiones del Más Allá de Viena, más que la visión del infierno, resulta original –y aún sorprendente- la del paraíso, con el túnel de luz deslumbrante que atraviesan los elegidos para llegar al Empíreo.

En el Carro de heno, por primera vez en una pintura y de manera totalmente original, el Bosco dispuso en el centro del tríptico, entre el paraíso y el infierno, un carro de heno para mostrar cómo el hombre de cualquier clase social, en su afán por dejarse llevar por el goce de los sentidos y el deseo de adquirir bienes materiales, se deja engañar por los demonios que lo conducen al infierno. El carro se convierte en un espejo en el que quien lo contempla ve reflejada su imagen y propone al hombre como lección que, para no condenarse eternamente, no tiene tanto que hacer el bien, como evitar el mal a lo largo de la vida. Se ilustran aquí los exempla contraria, los ejemplos a evitar.

Junto a ellos, dos dibujos de Berlín, uno con una cabeza andante grotesca y un pequeño monstruo sapo, y el otro, de taller, con una escena infernal que se une al dibujo de Viena, Barco infernal, también de taller.

El jardin de las delicias

El jardin de las delicias
Tríptico del jardín de las delicias
El Bosco
Óleo sobre tabla. 185,8 x 172,5 cm (tabla central); 185,8 x 76,5 cm (tablas izquierda y derecha)
h. 1490-1500
Madrid, Museo Nacional del Prado. Depósito de Patrimonio Nacional

Junto a la pintura más emblemática y admirada de este genial artista, se exponen la reflectografía infrarroja y la radiografía de la obra, a menor escala, para que los visitantes puedan apreciar los cambios que el artista realizó desde que inició el dibujo subyacente hasta que concluyó la superficie pictórica, y el extraordinario dibujo del Hombre-árbol de la Albertina.

La sección se completa con el retrato de su comitente, Engelbert II de Nassau del Rijkmusum de Amsterdam, obra del Maestro de los retratos de príncipes, y El Libro de Horas de Engelbert de Nassau del Maestro de Viena de Maria de Borgoña de la Bodleian Library de Oxford, así como el manuscrito de Las visiones del caballero Tondal de Simon Marmion del Museo Getty de Los Angeles.

Radiografía

La radiografía revela detalles internos del soporte y de la pintura que no se aprecian a simple vista. Al atravesar todas las capas, las escenas del anverso y del reverso de las tablas laterales aparecen superpuestas.

Durante el proceso pictórico se produjeron cambios y pequeñas rectificaciones. En el Jardín se eliminaron elementos como fruta –quizás una granada- del extremo inferior izquierdo, y se modificaron aspectos del paisaje, como el plano diagonal que emergía por la derecha.

Sorprendente es también la precisión de los contornos y cómo el Bosco presta especial atención a algunas figuras, como la mujer coronada con cerezas, cuyo rostro repasa insistentemente. En el Infierno se suprimieron objetos y animales fantásticos de gran tamaño, como el anfibio de cuyo cuerpo surge una gran esfera con un hombre en su interior.

Reflectografía infrarroja

El dibujo subyacente fue realizado con pincel y a mano alzada sobre la preparación blanca. Muestra los trazos característicos del Bosco, como se aprecia en los rostros, cuyos rasgos se definen con apenas tres líneas para ojos y nariz.

El dibujo del Paraíso ha sufrido cambios importantes: Adán, Eva y Dios Padre, situados inicialmente en el medio de la escena, se desplazaron hacia abajo. Dios Padre, primero barbado y dirigiéndose a Adán, se representó luego con la apariencia de Cristo y mirando hacia el espectador. Más relevantes aún son las modificaciones que muestra el Jardín: la pareja en la cueva –en el ángulo inferior derecho- y el grupo de mujeres y hombres a su lado –uno de ellos negro-; el jinete que rompe el círculo en torno al estanque y, sobre todo, la falsa fuente de los Cuatro Ríos, al fondo, en el centro.

El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas

El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas
Mesa de los Pecados Capitales
El Bosco
Óleo sobre tabla, 120 x 150 cm
1505-10
Madrid, Museo Nacional del Prado. Depósito de Patrimonio Nacional

Esta sección discurre en torno a la Mesa de los pecados capitales del Prado y el tríptico incompleto del Camino de la vida, compuesto por El vendedor ambulante de Rotterdam, La muerte y el avaro de Washington, La nave de los necios del Louvre y la Alegoría de la intemperancia de New Haven.

Se suman a ellos el dibujo con La escena burlesca con un hombre en un canasto de la Albertina de Viena, así como El prestidigitador del Museo de Saint-Germain-en-Laye, el Concierto en el huevo del Museo de Lille, y el Combate entre Carnaval y Cuaresma del Noordsbrabant Museum de ‘s-Hertogenbosch, estos tres últimos obras de la mano de seguidores del Bosco.

La Pasión de Cristo

La Pasión de Cristo
San Juan Evangelista en Patmos / La Pasión de Cristo
El Bosco
Óleo sobre tabla, 63 x 43,3 cm
h. 1505
Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie

Completan la exposición obras relativas a la pasión de Cristo: el Ecce Homo de Frankfurt, la Coronación de espinas de la National Gallery de Londres; los Caminos del Calvario de El Escorial y de Viena, el Tríptico de la pasión del Museo de Valencia, obra de un seguidor, y tres dibujos, el Entierro de Cristo del British Museum, dos orientales en un paisaje de Berlín y dos figuras masculinas de una colección privada de Nueva York.

Además de la representación de pasajes de la Pasión en grisalla en los reversos de la Adoración de los Magos, San Juan Evangelista en Patmos y en las Tentaciones de san Antonio, el Bosco también representó estas escenas de forma autónoma, en pinturas en las que reduce el número de figuras y Cristo dirige su mirada al creyente, interpelándole y despertando en él sentimientos de angustia y compasión, influido por la corriente espiritual que propugnaba la vida ascética y la oración.

Obras

1

Jheronimus van Aken, el Bosco

Cornelis Cort (1533-1578), grabador

Buril (primer estado), 195 x 123 mm

h. 1565

Londres, on loan from The British Museum

2

Mercado de telas en ’s-Hertogenbosch

Anónimo flamenco

Óleo sobre tabla, 126 x 67 cm

h. 1530

’s-Hertogenbosch (Países Bajos), Het Noordbrabants Museum

3

Tríptico del Ecce Homo

Taller del Bosco

Óleo sobre tabla

h. 1500

Boston, Museum of Fine Arts. William K. Richardson Fund, William Francis Warden Fund, and Juliana Cheney Edwards Collection, Gift of Arthur Kauffmann

4

Elefante asediado

Alart du Hameel (h. 1450-1506/7)

Buril, 203 x 327 mm

h. 1490

Viena, Albertina

5

El Juicio Final

Alart du Hameel (h. 1450-1506/7)

Buril, 243 x 355 mm

h. 1490

Viena, Albertina

6

Los amantes con un loco junto a la fuente

Alart du Hameel (h. 1450-1506/7)

Buril (tirada única), 244 x 117 mm

h. 1490

Londres, on loan from The British Museum

7

Comentario de la pintura y pintores antiguos

Felipe de Guevara (h. 1500-1563)

Manuscrito sobre papel, 300 x 228 mm; 2 + 100 fols

h. 1600

Madrid, Museo Nacional del Prado. Biblioteca, Ms/8

8

El emperador Augusto y la sibila Tiburtina

Adriaen van Wesel (1417-1489/90)

Madera policromada, 48,2 x 34,5 x 17 cm

h. 1476-77

’s-Hertogenbosch (Países Bajos). Collection Museum het Zwanenbroedershuis, cortesía del Het Noordbrabants Museum, ’s-Hertogenbosch

9

San Juan Evangelista en Patmos

Adriaen van Wesel (1417-1489/90)

Madera policromada, 48,2 x 34,5 x 17 cm

h. 1476-77

’s-Hertogenbosch (Países Bajos). Collection Museum het Zwanenbroedershuis, cortesía del Het Noordbrabants Museum, ’s-Hertogenbosch

10

La Adoración de los Magos

El Bosco

Óleo y oro sobre tabla, 71,1 x 56,5 cm

h. 1475

Nueva York, The Metropolitan Museum of Art. John Stewart Kennedy Fund, 1913

11

Ornamento con hojas de cardo

Alart du Hameel (h. 1450-1506/7)

Buril, 87 x 197 mm

h. 1490

Dresde, Kupferstich-Kabinett, Staatliche Kunstsammlungen Dresden

13

Las bodas de Caná (con un donante y un santo obispo)

Seguidor del Bosco

Tinta parda a pluma, sobre lápiz, 281 x 209 mm

h. 1550-70

París, Musée du Louvre, département des Arts graphiques. Collection Edmond de Rothschild

14

La Adoración de los Magos

El Bosco (¿y taller?)

Óleo sobre tabla, 77,5 x 55,9 cm

1495-1516

Filadelfia, Philadelphia Museum of Art. John G. Johnson Collection, 1917

15

Mendigos y lisiados

Seguidor del Bosco

Tinta parda a pluma, 285 x 208 mm

h. 1520-40

Viena, Albertina

16

Bocetos para unas Tentaciones de san Antonio / Monstruos y jinete con lanza

El Bosco

Tinta parda a pluma, 206 x 263 mm

1495-1505

París, Musée du Louvre, département des Arts graphiques

17

Tríptico de santa Wilgefortis

El Bosco

Óleo sobre tabla, 105,2 x 62,7 cm (tabla central); 105 x 27,5 cm (tabla izquierda); 104,7 x 27,9 cm (tabla derecha)

h. 1505

Venecia, Gallerie dell’Accademia

18

San Cristóbal con el Niño Jesús a cuestas

El Bosco

Óleo sobre tabla, 112,7 x 71,8 cm

h. 1490-1500

Róterdam, Museum Boijmans Van Beuningen, inv. no. St 26 (Koenigs Collection)

19

San Jerónimo en oración

El Bosco

Óleo sobre tabla, 80 x 60,7 cm

h. 1490-1500

Gante, Museum voor Schone Kunsten

20

Tríptico de las tentaciones de san Antonio Abad

El Bosco

Óleo sobre tabla. 131,5 x 111,9 cm (tabla central); 131,5 x 53 cm (tablas izquierda y derecha)

h. 1500-5

Lisboa, Museu Nacional de Arte Antiga

21

Las tentaciones de san Antonio Abad (fragmento)

El Bosco

Óleo sobre tabla, 38,6 x 25,1 cm

h. 1505-10

Kansas City, Missouri, The Nelson-Atkins Museum of Art. Purchase William Rockhill Nelson Trust

23

San Juan Bautista en meditación

El Bosco

Óleo sobre tabla, 48 x 40 cm

1485-1510

Madrid, Fundación Lázaro Galdiano

24

San Juan Evangelista en Patmos / La Pasión de Cristo

El Bosco

Óleo sobre tabla, 63 x 43,3 cm

h. 1505

Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie

25

Tríptico de Job

Seguidor del Bosco

Óleo sobre tabla, 98,3 x 72,1 cm (tabla central); 98,1 x 39,5 cm (tabla izquierda); 97,8 x 30,2 cm (tabla derecha)

h. 1510-15

Brujas, Musea Brugge. Depositado en el Groeningemuseum

27

Cabeza andante grotesca y pequeño monstruo sapo (verso). (En el recto: Dos monstruos)

El Bosco

Tinta parda a pluma, 85 x 182 mm

h. 1505-15

Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Kupferstichkabinett

29

Barco infernal o La nave de los locos en llamas

Taller del Bosco

Tinta parda agrisada a pluma, 175 x 154 mm

h. 1505-15

Viena, Akademie der Bildenden Künste. Viena, Akademie der bildenden Künste, Kupferstichkabinett

30

Escena infernal con yunque y monstruos (recto). (En el verso: Siete monstruos)

Taller del Bosco

Tinta parda agrisada a pluma, 156 x 176 mm

h. 1510-20

Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Kupferstichkabinett

31

Visiones del Más Allá

El Bosco

Óleo sobre tabla. De izquierda a derecha:

El Paraíso terrenal, 88,5 x 39,8 cm

La ascensión al Empíreo, 88,8 x 39,9 cm

La Caída de los condenados, 88,8 x 39,6 cm

El Infierno, 88,8 x 39,6 cm

1505–15

Venecia, Gallerie dell’Accademia

32

Tríptico del Juicio Final

El Bosco

Óleo sobre tabla, 99,2 x 60,5 cm (tabla central); 99,5 x 28,8 (tabla izquierda); 99,5 x 28,6 cm (tabla derecha)

h. 1505-15

Brujas, Musea Brugge, Groeningemuseum

33

El hombre-árbol

El Bosco

Tinta parda a pluma, 227 x 211 mm

h. 1500-10

Viena, Albertina

34

Les visions du chevalier Tondal

Simon Marmion (h. 1425-1489), miniaturista. David Aubert (act. 1449-79), copista

Temple, oro, pintura dorada y tinta sobre pergamino, 363 x 262 mm. Fols. 16v-17r

1475

Los Ángeles, The J. Paul Getty Museum

35

Engelbrecht II, conde de Nassau

Maestro de los Retratos Principescos (act. h. 1480-1500)

Óleo sobre tabla, 33,5 x 24 cm

h. 1486

Ámsterdam, Rijksmuseum. Gift of H. W. C. Tietje

36

Libro de horas de Engelbrecht II de Nassau

Maestro de Viena de María de Borgoña (act. h. 1469-83), miniaturista

Nicolas Spierinc (act. h. 1453-99), copista

Miniatura sobre pergamino, 138 x 97 mm. Fols. 132v-133r

h. 1475-80

Oxford, The Bodleian Libraries, University of Oxford

38

Dos figuras masculinas / La tentación de Eva

El Bosco

Tinta parda agrisada a pluma, 137 x 103 mm

h. 1505-15

Cortesía de The Metropolitan Museum of Art, Nueva York, colección particular

39

Escena burlesca con un hombre en un canasto / Escena burlesca con un hombre en un canasto y monstruo con muletas

El Bosco

Tinta parda y parda agrisada a pluma, 192 x 270 mm

h. 1510-15

Viena, Albertina

40

El concierto en el huevo

Seguidor del Bosco

Óleosobrelienzo,108x126,5cm
h. 1550-1600

Lille, Palais des Beaux-Arts

41

La batalla entre Carnaval y Cuaresma

Seguidor del Bosco

Óleo sobre tabla, 59 x 118,5 cm

h. 1540-50

’s-Hertogenbosch (Países Bajos), Het Noordbrabants Museum

42

El prestidigitador

Seguidor del Bosco

Óleo sobre tabla, 53,7 x 65,2 cm

A partir de 1496

Saint-Germain-en-Laye, Musée municipal

45

El nido del búho

El Bosco

Tinta parda a pluma, 140 x 196 mm

1505-15

Róterdam, Museum Boijmans Van Beuningen, (Koenigs Collection)

46

Tríptico del camino de la vida (fragmentos de un tríptico desmantelado)

El Bosco

Óleo sobre tabla

h. 1505-16

La nave de los necios

Óleo sobre tabla, 58,1 x 32,8 cm

París, Musée du Louvre, département des Peintures. Don de Camille Benoit, 1918

 

Alegoría de la Intemperancia

Óleo sobre tabla, 34,9 x 30,6 cm

New Haven, Ct., Yale University Art Gallery. Donación de Hannah D. y Louis M. Rabinowitz

El vendedor ambulante

Óleo sobre tabla, 71,3 x 70,7 cm (octogonal)

Róterdam, Museum Boijmans Van Beuningen, inv. no. 1079 (Acquired with the support of: Vereniging Rembrandt, D.G. van Beuningen, F.W. Koenigs and J.P. van der Schilden).

La Muerte y el avaro

Óleo sobre tabla, 94,3 x 32,4 cm

Washington D. C., National Gallery of Art. Samuel H. Kress Collection

47

Dos orientales en un paisaje

El Bosco

Tinta parda agrisada a pluma y pincel, aguada de tinta parda agrisada, realces de albayalde, sobre lápiz, 138 x 108 mm

h. 1500

Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Kupferstichkabinett

48

Ecce Homo

El Bosco

Óleo sobre tabla, 71,1 x 60,5 cm

h. 1485-95

Fráncfort del Meno, Städel Museum. Propiedad de la Städelsches Museums-Verein e.V

49

Cristo camino del Calvario

El Bosco

Óleo sobre tabla, 142,3 x 104,5 cm

h. 1500

Colecciones Reales. Patrimonio Nacional. Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial

50

Cristo camino del Calvario / El niño Jesús jugando

El Bosco

Óleo sobre tabla, 59,7 x 32 cm

h. 1505-10/16

Viena, Kunsthistorisches Museum, Gemäldegalerie

51

Tríptico con escenas de la Pasión de Cristo

Taller o discípulo del Bosco

Óleo sobre tabla, 139,7 x 170.2 cm (tabla central); 152,5 x 85,6 cm (tabla izquierda); 152,4 x 84,5 cm (tabla derecha)

h. 1520-30

Valencia, Museo de Bellas Artes

52

La Coronación de espinas

El Bosco

Óleo sobre tabla, 73,8 x 59 cm

h. 1510

Londres, National Gallery. Bought, 1934

53

El Entierro de Cristo

El Bosco (?)

Tinta negra y gris a pincel, aguada de tinta gris, sobre lápiz, 253 x 305 mm

h. 1505-15

Londres, on loan from The British Museum

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