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Las Furias. De Tiziano a Ribera

Museo Nacional del Prado. Madrid 21/01/2014 - 04/05/2014

Las Furias aparecen como conjunto en la historia del arte en 1548, cuando María de Hungría encargó a Tiziano para su palacio de Binche, a las afueras de Bruselas, cuatro lienzos con los personajes de Ticio, Tántalo, Sísifo e Ixión identificados como los príncipes alemanes que se habían alzado contra su hermano, el emperador Carlos V, y a quienes había derrotado un año antes en Mülhberg. En España se conoció como Furias a cuatro moradores del Hades greco-latino, al que habían sido condenados por haber desafiado a los dioses: Ticio, cuyo hígado devoraba un buitre por intentar violar a una amante de Zeus; Tántalo, castigado a procurarse en vano alimento por servir a su hijo de festín a los dioses; Sísifo, condenado a portar una enorme piedra por haber delatado las infidelidades de Zeus; e Ixión, castigado a dar vueltas sin fin en una rueda por querer seducir a Hera. El título Furias es en realidad fruto de una confusión. En puridad, las Furias eran unos personajes femeninos, personificación del castigo y la venganza, encargados de velar porque los condenados en el Hades cumplieran sus castigos, pero en España, desde el siglo XVI, se conoció con este nombre a los lienzos que Tiziano dedicó a Ticio, Ixión, Tántalo y Sísifo, utilizándose desde entonces el termino Furias para designar esta temática.Durante los 120 años posteriores al encargo de María de Hungría a Tiziano, el tema de las Furias disfrutó de notable fortuna y asumió otros significados además del político inicial. Desde finales siglo XVI se consideró un asunto idóneo para ilustrar la dificultad máxima en el arte al tratarse de enormes figuras desnudas en complicados escorzos y representar el dolor extremo, de ahí que fueran elegidas por grandes artistas como Rubens y Goltzius o Van Haarlem para demostrar su talento, o Ribera y Rombouts para visualizar la estética del horror que recorría entonces Europa. Sin embargo, tras su apogeo napolitano con Ribera y veneciano con Langetti, hacia 1680 la temática de las Furias comenzaba a dar signos de agotamiento hasta ser reemplazada en 1700 por otros asuntos que permitían a los pintores planteamientos similares.

Comisario:
Miguel Falomir, Jefe del Departamento de Pintura Italiana y Francesa (hasta 1700) del Museo Nacional del Prado

Acceso

Sala A y B. Edificio Jerónimos

Horario

De lunes a sábado de 10 a 20h, domingos y festivos de 10 a 19h.

Patrocinada por:
Fundación Amigos Museo del Prado

Multimedia

Exposición

Miguel Ángel

Miguel Ángel
Ticio
Miguel Ángel Buonarroti
Tiza
33 x 19 cm
1532
Londres, Royal Collection Trust / ©Her Majesty Queen Elizabeth II 2014

Con anterioridad a 1548, cuando Tiziano empezó a pintar las Furias, sólo Ticio contaba con un precedente de prestigio: el dibujo que Miguel Ángel regaló en 1532 a Tommaso de’ Cavalieri y en cuyo verso el maestro veneciano convierte la figura mitológica en Cristo resucitado.

Miguel Ángel creía que sólo la estatuaria clásica proporcionaba el repertorio formal adecuado para recrear los mitos antiguos y su principal fuente de inspiración fue el Laocoonte, que se convertiría a partir de entonces en referencia ineludible para cualquier pintor enfrentado a las Furias.

El grabado de Beatrizet permitió la inmediata difusión de la invención de Miguel Ángel y sobre él Gregorio Martínez realizó una composición original otorgando un novedoso protagonismo al rostro doliente del gigante e incluyendo un púdico paño que cubre sus genitales, en uno de los escasísimos cuadros mitológicos de la España del Renacimiento.

María de Hungría, Tiziano y la alegoría política

María de Hungría, Tiziano y la alegoría política
Sísifo
Tiziano
Óleo sobre lienzo
237 x 216 cm
1548 - 1549
Madrid, Museo Nacional del Prado

Las Furias formaron parte del programa iconográfico desplegado en la Gran Sala del palacio de Binche, que incluía otras pinturas, esculturas y tapices y trasmitía un doble mensaje: de un lado, el castigo para los rebeldes contra el orden establecido; del otro, el inicio de una Edad de Oro tras la batalla de Mühlberg. Distintivo de la Gran Sala fue el recurso a la alegoría, inusual en los Habsburgo, pero que se consideró adecuada para trasmitir la atemporalidad de la Edad de Oro.

Las Furias fueron un reto para Tiziano. Conceptualmente fue el primer encargo imperial que no era un retrato y su primera incursión en la alegoría política; formalmente, eran enormes composiciones de una sola figura que exigían una monumentalidad y un pathos dramático para los que la escultura clásica y Miguel Ángel eran referentes obligados, máxime tras su estancia en Roma en 1545-46.

El desafío artístico. La Academia de Haarlem y Rubens

El desafío artístico. La Academia de Haarlem y Rubens
Ixión
Cornelisz van Haarlem
Óleo sobre lienzo
192 x 152 cm
1588
Rotterdam, Museum Boijmans van Beuningen

A finales del siglo XVI los pintores vieron en las Furias un excelente vehículo para abordar dos nociones artísticas que ya Tiziano tuvo presentes: la de “varietas” (variedad de actitudes y movimientos), y la representación de los “affetti” o estados de ánimo, en este caso el dolor extremo. Aunque las Furias de Tiziano estaban ya en España en 1558, fue en los Países Bajos donde tuvieron un impacto más temprano, tanto en artistas que pudieron estudiarlas in situ: Michael Coxcie y Maarten van Heemskerck, como a través de grabados, algunos realizados por holandeses como Cornelis Cort bajo la supervisión de Tiziano. Todo ello cristalizó en Haarlem en la década de 1580 en torno a su Academia, cuyos principales promotores fueron Van Mander, Goltzius y Cornelisz van Haarlem. El ideario de la Academia combinaba una interpretación extrema de Miguel Ángel, consistente en anatomías hipertrofiadas y escorzos inverosímiles, con un interés por la “varietas”.

La frontera política y religiosa no impidió contactos artísticos entre Haarlem y Amberes, como ejemplifica la influencia mutua entre Goltizus y Rubens. Éste volvió en 1608 de Italia con un lenguaje que fusionaba intereses anticuarios, la monumentalidad de Miguel Ángel y el color veneciano, síntesis que visualizó admirablemente en su Prometeo.

Ribera y la estética del horror

Ribera y la estética del horror
Ticio
José de Ribera
Óleo sobre lienzo
227 x 301 cm
1632
Madrid, Museo Nacional del Prado

En la segunda mitad del siglo XVI fue abriéndose paso la idea de que una obra de arte podía visualizar un asunto desagradable de modo atractivo y que la representación habilidosa y con talento de estas escenas compensaba su efecto angustioso. Caravaggio (1570-1610) fue decisivo en la “normalización” de esta estética del horror y con ella se familiarizó Rubens en sus años italianos (1600-1608). Esta fascinación por el horror alcanzó su ápice en Nápoles entre 1630 y 1660, pudiendo hablarse de una “estética del horror” en cuya formulación fue decisivo el poeta Giambattista Marino (1569-1625). Marino defendía el horror no como estrategia para transmitir un mensaje, sino como el mensaje en sí.

Las Furias servían admirablemente a este propósito y, hacia 1620, regresaron a Italia, en buena medida gracias a pintores holandeses y flamencos radicados en Roma como David de Haen o Theodore Rombouts. Fue sin embargo Ribera quien convirtió las Furias en el epítome del horror en la pintura e hizo de Nápoles la ciudad donde disfrutaron de mayor predicamento. Aunque Ribera sólo pintó Furias hasta 1635, contribuyeron decisivamente a fijar la imagen de un pintor que se regodeaba en la violencia y el horror, trasladando a su persona la temática de los lienzos.

De Nápoles a Venecia: la difusión italiana de las furias

De Nápoles a Venecia: la difusión italiana de las furias
Prometeo
Salvator Rosa
Óleo sobre lienzo
344 x 214 cm
1648 - 1650
Galleria Nazionale dÁrte Antica di Palazzo Corsini

Desde Nápoles las Furias se extendieron por Italia a través de obras de Ribera y los viajes de pintores próximos a él, como Salvator Rosa, que en 1639 eligió un Ticio para presentarse en Roma. En Génova, sin embargo, el aporte napolitano se sobrepuso a un interés local por las Furias desde inicios del siglo XVII, ligado al tratamiento monumental de la anatomía en pintores como Luciano Borzone y a patronos como Giovan Carlo Doria, amigo de Marino, coleccionista de Rubens y propietario de varias Furias, cuyo palacio acogió una “Accademia dei nudi”. En este ambiente se educó Asseretto, quien confirmaría su interés por las Furias tras visitar Roma un año después del triunfo allí de Rosa con su Ticio.

Las Furias tuvieron su postrer momento de esplendor en Venecia, de nuevo gracias al arribo de obras napolitanas y de pintores como Luca Giordano, que difundieron tanto la temática como la estética del horror de la que participaban. Su principal cultor fue el genovés Langetti, quien combinó ecos de Asseretto con un conocimiento profundo de Ribera. Llegado a Venecia en 1655, Langetti fue el principal representante de los “tenebrosi”, pintores que encontraron en el tenebrismo de raíz caravaggesco-riberesca la opción estética adecuada para expresar su agitado estado interior.

Obras

1

Ticio

Miguel Ángel Buonarroti
Carbón y tiza negra sobre papel, 33 x 19 cm
1532
Londres, Royal Collection Trust / ©Her Majesty Queen Elizabeth II 2014

2

Ticio devorado por el buitre

Anónimo italiano (Nicolás Beatrizet)
Grabado buril, 30,5 x 45 cm
S. XVI
Madrid, Biblioteca Nacional de España

5

Tántalo

Giulio Sanuto
Grabado, 44,2 x 34,1 cm
1565
Budapest, Szépművészeti Múzeum

8

Ticio

Cornelis Cort
Grabado, 45 x 37 cm
1566
Madrid, Biblioteca Nacional de España

9

Ticio

Cornelisz van Haarlem
Tinta sobre papel, 36 x 26,8 cm
1588
Viena, Graphische Sammlung Albertina

10

Ticio

Goltzius
Óleo sobre lienzo, 125 x 105 cm
1613
Haarlem, Frans Hals Museum

11

Prometeo encadenado

Pedro Pablo Rubens y Frans Snyders
Óleo sobre lienzo, 242,6 x 209,5 cm
Alrededor de 1611
Filadelfia, Philadelphia Museum of Art

12

Ixión

Cornelisz van Haarlem
Óleo sobre lienzo, 192 x 152 cm
1588
Rotterdam, Museum Boijmans van Beuningen

13

Tántalo

Cornelisz van Haarlem / Goltzius, Heindrick
Grabado, 31 cm diámetro
1562 - 1638
Ámsterdam, Rijksmuseum

14

Ixión

Cornelisz van Haarlem / Goltzius, Heindrick
Grabado, 33 cm diámetro
1562 - 1638
Ámsterdam, Rijksmuseum

15

Faetón

Cornelisz van Haarlem / Goltzius, Heindrick
Grabado, 33,5 cm diámetro
1562 - 1638
Ámsterdam, Rijksmuseum

16

Ícaro

Cornelisz van Haarlem / Goltzius, Heindrick
Grabado, 34,2 cm diámetro
1562 – 1638
Ámsterdam, Rijksmuseum

17

Prometeo

Theodoor Rombouts
Óleo sobre lienzo, 154 x 222,5 cm
Bruselas, Royal Museum of Fines Arts of Belgium

20

Estudio de narices y bocas

José de Ribera
Grabado, 13,9 x 21,3 cm
1622
Colección particular

21

Sísifo

Antonio Zanchi
Óleo sobre lienzo, 110,4 x 119,8 cm
1660 - 1665
La Haya, Mauritshuis

22

Tántalo

Giovanni Battista Langetti
Óleo sobre lienzo, 97 x 118 cm
Venecia, Ca Rezzonico

23

Ixión

Giovanni Battista Langetti
Óleo sobre lienzo, 193,6 x 258,4 cm
Puerto Rico, Museo de Arte de Ponce

24

Prometeo

Luca Giordano
Óleo sobre lienzo, 186 x 132 cm
Budapest, Szépművészeti Múzeum

25

El suplicio de Prometeo

Salvator Rosa
Óleo sobre lienzo, 224 x 179
1646 - 1648
Galeria Nazionale d´Arte Antica Palazzo Corsini

26

Tántalo

Gioacchino Assereto
Óleo sobre lienzo, 117 x 101 cm
Graz, Universalmuseum Joanneum

27

El suplicio de Prometeo

Gioacchino Assereto
Óleo sobre lienzo, 83 x 69,5 cm
Douai, Museé de la Chartreusse

28

Laocoonte (copia)

José Trilles (formador)
Escultura de yeso, 282 x 170 x 100 cm
1887 Valladolid, Museo Nacional de Escultura

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