Diego Polo
Becilla de Valderaduey, Valladolid, 29-12-1604 baut. - Madrid, ca. 1645Diego Polo el Menor, así llamado por Palomino para diferenciarlo de su tío, pintor del mismo nombre de la generación anterior, nació según sus primeros biógrafos en tierras de Castilla la Vieja. Aunque se le ha asignado un origen burgalés desde Ceán Bermúdez en su Diccionario histórico de 1800, la localización de su expediente matrimonial y partida de bautismo permite situar su nacimiento en la localidad terracampina de Becilla de Valderaduey (Valladolid). En este municipio, muy cercano a Villalón de Campos e incluido en tiempos de Diego Polo en el obispado de León, está documentada su familia paterna y materna desde la segunda mitad del siglo XVI en los registros parroquiales de la iglesia de San Miguel Arcángel. En este templo fue bautizado el pintor el 29 de diciembre de 1604, hijo de Juan Polo y María Merino, y hermano mediano de Francisco y Juan, bautizados respectivamente en 1602 y 1618.Polo el Menor se trasladó a Madrid hacia 1626, con veintidós años, según declaró él mismo en el momento de contraer matrimonio. Esta fecha, aunque debe considerarse orientativa, encaja bien con su entrada entonces en el obrador de Antonio Lanchares, puesto que en 1630 se encontraba trabajando con él con la categoría de oficial tal y como consta en el testamento del maestro, redactado el 7 de marzo de ese año. Su etapa junto a Lanchares se produce por tanto entre los veintidós y veintiséis años, una edad demasiado tardía para tratarse de un primer contacto con el arte de la pintura, lo que obliga a contemplar un periodo previo de formación con otro pintor, muy probablemente su tío, Diego Polo el Mayor, instalado en Alcalá de Henares al menos desde 1617 y donde fallecerá en 1622.Tras la muerte de Lanchares, Polo acude al monasterio de El Escorial según narran Díaz del Valle y Palomino, donde completó su formación con el estudio de las pinturas de la colección real allí conservadas, especialmente las del periodo tardío de Tiziano, cuya impronta marcará por completo la evolución posterior de su estilo. Concluida esta etapa, de la que quedan en el monasterio los cuadros de San Jerónimo azotado por los ángeles y la Magdalena penitente, elogiados por el padre Santos en su Descripción de 1667, Polo regresa a Madrid, donde contrae matrimonio en 1638 con Melchora de los Reyes, viuda de un sastre llamado Pedro de Lombardía, enterrado en la parroquia de Santa Cruz.El expediente matrimonial, iniciado el 24 de marzo de 1638, sitúa a la pareja como feligreses de San Luis Obispo, ayuda de parroquia de San Ginés. Entre los testigos, Polo presentó al pintor Juan de Solís, que contaba entonces cuarenta años, y su mujer Mariana de Corcuera, residentes en la calle de Hortaleza, que afirmaron conocer al artista "de mas de seis años a esta parte en esta villa de Madrid de trato y comunicacion". Entre 1638 y la década siguiente, el matrimonio tuvo por lo menos tres hijos, Diego, Manuela y Antonio Juan Polo de los Reyes, este último dedicado a la carrera religiosa y, con el paso de los años, cura presbítero y sacristán mayor del templo de San Lorenzo, en el barrio de Lavapiés, ayuda de parroquia de San Sebastián.En los años cuarenta Polo otorga el asiento de aprendiz de su hijastro Juan Baltasar en un taller de ebanistería regentado por Domingo Zorrilla, y lo hace precisamente ante el escribano del número Alonso Portero Sánchez (Valladolid, 1606-Madrid, 1647), citado por Díaz del Valle como el cliente de La recogida del maná (Museo Nacional del Prado, P-6775), su obra más celebrada. Poco después, está documentado tasando conjuntamente con Antonio de Puga la colección de pinturas del poeta y dramaturgo Rodrigo de Herrera y Ribera, que contenía copias o versiones de cuadros mitológicos y de desnudo cuyas descripciones los acercan a famosas obras de artistas extranjeros en la colección real y en manos de nobles del entorno cortesano.Las fuentes literarias y documentales sobre Polo presentan al artista muy próximo al foco de El Escorial, como oficial y colaborador de Lanchares, discípulo a su vez de Eugenio Cajés, en los años veinte. Su amistad con Juan de Solís y Antonio de Puga en las décadas de 1630 y 1640, que disfrutaban entonces de encargos palatinos y estaban al servicio de la nobleza capitalina, incide en esta misma línea de proximidad con el ambiente cortesano. Dentro de este contexto se explica la buena acogida del pintor en palacio tras la muerte de Lanchares, lo que facilitaría su acceso a las colecciones de El Escorial y encargos muy distinguidos que recibió, como la pintura de una Anunciación para la cúpula mayor de la iglesia de la Almudena, un Bautismo de Cristo para el Carmen Calzado o su participación en la serie de retratos de reyes para la Alcoba de Felipe IV en el Alcázar en 1641 (Cueto Martínez-Pontrémuli, José Luis, "Sobre el origen y biografía de Diego Polo el Menor. Aportación documental y estudio", Archivo Español de Arte, 97, 386, 2024, pp. 1-7).La fecha de su muerte debe situarse poco después de la realización de sus principales encargos públicos, cuando desaparece todo rastro del pintor en la documentación conocida hasta el momento, un silencio que resulta extraño tratándose de un artista que alcanza en el año 1641 el cénit de su carrera, prestigio y proyección cortesana. Este hecho, junto con el conocimiento de su bautismo en 1604 y el estudio de la información sobre su vida aportada por la fuente primigenia de Lázaro Díaz del Valle, invita a adelantar sensiblemente la cronología del pintor, tradicionalmente enmarcada entre 1610/20 y 1655, hasta situarla en un nuevo arco comprendido entre diciembre de 1604 y aproximadamente 1645. Si atendemos a los datos aportados por Díaz del Valle, el cronista no informó en ningún momento sobre las fechas de nacimiento y muerte de Polo, limitándose a decir que procedía de Castilla la Vieja y falleció en lo mejor de su edad, con treinta y seis años. Según esta fuente original, siempre tan certera sobre Polo, y obviando las interpretaciones posteriores de su texto por Palomino y Ceán, lo cierto es que los treinta y seis años de vida que le asigna Lázaro Díaz del Valle al morir, nacido en diciembre de 1604, concluyen en el entorno de 1641, justo en el año en que se amontonan las últimas apariciones del artista en los documentos conocidos. Si a ello sumamos que Polo en el momento de casarse en 1638 demuestra tener un conocimiento tan solo aproximado de su edad, lo que por otra parte era absolutamente frecuente en la época, y afirma ser de edad de veintinueve años cuando sabemos que ya contaba treinta y tres, esto permite otorgar un cierto margen hasta situar su muerte entre finales de 1641 y 1645 como muy tarde. El incendio de la iglesia de San Luis Obispo unos meses antes del comienzo de la Guerra Civil, y la pérdida casi completa de su archivo parroquial, impiden por el momento precisar la fecha exacta de su final, pero en el estado actual del conocimiento sobre su vida, se hace muy difícil mantener la tesis de su fallecimiento hacia 1655, como propuso Antonio Palomino en su biografía (Cueto Martínez-Pontrémuli, José Luis, "La construcción del conocimiento sobre Diego Polo en el siglo XIX: fortuna crítica y atribuciones en las colecciones de José de Madrazo, el infante Sebastián y el Museo de la Trinidad", en Actas del V Encuentro Internacional Museo Cerralbo. Inventarios y relaciones de bienes. Valor y usos en instituciones culturales del siglo XXI. Casos de estudio. Madrid: Ministerio de Cultura, 2025, pp. 345-347).Entre las pinturas relacionadas con Diego Polo en el Museo del Prado cabe destacar el San Jerónimo penitente, que perteneció a la colección del infante don Sebastián Gabriel de Borbón y fue adquirido por el Prado en 1982, mientras que el San Roque fue comprado como anónimo en 1965 y posteriormente atribuido a Polo por Alfonso E. Pérez Sánchez. Sin embargo, su obra más conocida es La recogida del maná, realizada para Alonso Portero, de la que las fuentes antiguas citan elogios del mismísimo Velázquez. Es, sin duda, donde se hace más explícita su asimilación del colorismo veneciano. Para esta composición se sirvió, entre otros, de un dibujo que se conserva en la Galleria degli Uffizi de Florencia (García López, David, en Enciclopedia M.N.P., 2006, tomo V, p. 1774).A este conjunto de obras se ha incorporado una pintura mitológica con el tema de Venus descubre a Adonis muerto, adquirida por el Estado con destino al Museo del Prado en 2022.




