Aparición de la Cruz de la Victoria a don Pelayo en la batalla de Covadonga
1657 - 1661. Aguada parda, Pluma sobre papel verjurado, 122 x 100 mmNo expuesto
Una investigación publicada por Javier González Santos ha demostrado que los inventarios del Museo del Prado del Siglo XIX citaban el tema de ese dibujo con bastante exactitud como alusivo a la Santa Cruz y cueva de Covadonga. En realidad, este dibujo presenta la Aparición de la Cruz de la Victoria al Infante don Pelayo en la batalla de Covadonga y está directamente relacionado con el grabado del mismo título incluido en España restaurada por la Cruz, de Juan de la Portilla Duque (Madrid, 1661).
El dibujo muestra la Cruz de la Victoria en la parte superior central del cielo, con aureolas ígneas detrás y rodeada de querubines que sostienen un estandarte, ondeando sobre la cruz. En la parte inferior derecha aparecen varios caballeros (con el Infante don Pelayo al frente) en mitad de un paisaje montañoso, arrodillados ante la cruz en señal de veneración. Aún más abajo a la izquierda, en un valle montañoso, se divisan varios jinetes ataviados con el típico turbante musulmán.
Este dibujo es un ejemplo de la labor de Cano como diseñador de grabados para frontispicios o ilustraciones de libros publicados en España, especialmente en el último periodo de su carrera. La publicación de España restaurada por la cruz estuvo financiada por los Reynos de Castilla, es decir, fue una obra de relaciones públicas oficiales. De este modo, la asociación de Cano a este proyecto pone de manifiesto la continuidad del favor real del que gozó el artista en las décadas de 1650-1660.
Este dibujo pertenece un pequeño conjunto de dibujos originales de artistas antiguos que el escultor y grabador Rafael Plañiol (1781- h. 1833) llegó a poseer, de los que ocho fueron adquiridos en 1833 con destino al Real Museo de Pinturas. Es posible pensar que el dibujo hubiera permanecido en el entorno de los grabadores y académicos hasta que llegó a manos de Plañiol. Este escultor inició su carrera como aprendiz en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde obtuvo dos premios de escultura: uno de tercera clase –medalla de plata de cinco onzas– y otro de primera clase –medalla de oro de dos onzas–, en los años 1799 y 1805 respectivamente. En 1805 Plañiol fue uno de los primeros discípulos en entrar en el Departamento de Grabado y Construcción de Instrumentos y Máquinas para la Moneda de la Casa de la Moneda de Madrid. En 1808, se presentó en solitario al concurso de grabado en hueco ofrecido por la Academia, pero la plaza quedó vacante al no poder finalizar la prueba debido a encontrarse indispuesto. A partir de este momento el grabador se movió entre Madrid y Sevilla. En 1812 se encontraba en la Casa de la Moneda de Sevilla. El 2 de diciembre de 1825, siendo segundo ayudante en la Casa de Madrid, fue nombrado grabador principal de la Casa sevillana. En 1827 fue nombrado teniente director de escultura en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, ciudad en la que probablemente falleció. Por su condición de grabador en hueco y su relación con las distintas casas de la moneda y escuelas, se puede pensar que Plañiol reuniera esta pequeña colección de obras por un interés pedagógico más que por afán coleccionista, valoradas como herramientas de aprendizaje para los discípulos del dibujo, sobre todo si se tiene en cuenta la distinción de sus autores originales (Hernández Pugh 2025).
Veliz, Zahira, Alonso Cano (1601-1667): dibujos, Santander, Fundación Marcelino Botín, 2009, p.388-389; nº 80