Autorretrato
1908. Óleo, Pastel sobre cartón sobre lienzo, 45,7 x 22,7 cmNo expuesto
Parte de la relevancia de esta pieza reside en su especial singularidad. Martín Rico, dedicado a la pintura de paisaje, apenas cultivó el retrato, género en el que únicamente efigió a su familia más cercana, también de forma excepcional. De hecho, solo se conocen dos autorretratos suyos, uno de los cuales es éste, que es también el único donde se representa de forma individualizada, pues en el otro (Museo de Pontevedra) lo hace con sus padres y otros familiares.
Es también, posiblemente, su última obra, realizada en su último año de vida. Este hecho, que ya de por sí resulta bastante singular, permite entender su verdadero sentido, motivado seguramente por el sentimiento cercano del final de la vida. El pintor, de 74 años, se muestra con una mirada melancólica y serena, marcada en parte por las formas de la pincelada y el carácter difuminado de los contornos, que contrastan con la intensidad y profundidad de la mirada. Además, aparece tocado con un gorro que él consideraba similar al que tenía el emperador Carlos V en su sepulcro del Panteón del Monasterio del Escorial, que él había dibujado décadas atrás. Aquel recuerdo de juventud adoptaba ahora un significado acorde con el momento vital al que pertenece este retrato.
Rico, que había dedicado gran parte de su obra a Venecia y que se había instalado de forma permanente en la ciudad desde 1899, recuerda aquí a la tradición representativa de su afamada escuela pictórica, donde el retrato de artista experimentó mayor desarrollo que en otros centros. La disposición estrictamente frontal del rostro y la sencillez de la composición remiten a los autorretratos de los grandes maestros, como Tintoretto, cuyas efigies continuaron sirviendo de referencia hasta el siglo XX, sobre todo en artistas vinculados a la ciudad del Adriático.
La técnica pictórica, donde se combina el óleo con el pastel, aplicado en algunos trazos muy concretos, contribuye al carácter evanescente de la imagen; del mismo modo que lo hacen las pinceladas de la parte izquierda del rostro, deshechas y con poca carga pictórica, y el propio cromatismo empleado, a base de azules, grises y ocres.
Martínez Plaza, Pedro J, 'Martín Rico. Autorretrato, 1908'. En: Memoria de Actividades 2022, Ministerio de Cultura y Deporte, 2023, p.16-18