Bodegón de pan, nabos, botellas y vasos sobre una bandeja de plata
Siglo XVII. Óleo sobre lienzo, 76,5 x 101 cmNo expuesto
Sobre una mesa de madera, y en planos muy próximos a su borde, se suceden, de izquierda a derecha, una copa de vidrio sobre un plato de metal, otra copa, un manojo de rábanos alargados, un cántaro de barro blanco y boca estrecha, tres manzanas, una botella de vidrio oscuro, una rosca de pan y una jarra de barro, también blanco. En el último término del extremo izquierdo (tras el plato con la copa) hay una estructura cúbica, sobre cuya parte superior descansan un queso ya empezado y un cuchillo cuyo extremo del mango rebasa el borde.
El punto de referencia para situar esta obra en un contexto laboral y cronológico es Francisco de Zurbarán, nombre fundamental para entender el rumbo que tomó la pintura de naturaleza muerta en Sevilla en la generación siguiente. Encontramos, de hecho, fórmulas descriptivas que derivan directamente de bodegones de este pintor, o de detalles de naturaleza muerta incluidas en sus composiciones religiosas como por ejemplo: la forma como se describe el plato de plata en el extremo izquierdo, con los brillos marcando los perímetros exterior e interior del borde del plato, y otro brillo puntual en la pared del plato más alejada al espectador, es llamativamente similar a cómo organiza Zurbarán el juego de brillos en los platos de plata del “Bodegón con cacharros” (P2803), que es una fórmula que usan tanto este artista como Pedro Camprobín, al que se le atribuye la obra. A raíz de la muerte de Zurbarán en 1650, Pedro Camprobín se convierte en el principal pintor de bodegones activo en Sevilla. La manera de tratar y combinar la copa de cristal, del plato metálico, de los recipientes de vidrio oscuro, de los rábanos alargados atados por la base, o del queso es muy característica de este artista. En ocasiones también utiliza un cuerpo prismático para crear un segundo nivel en altura, sobre el que situar un objeto. También es común a algunos de sus bodegones el hecho de que la superficie tenga poca profundidad, lo que obliga a desplegar los objetos en planos próximos al espectador.
Sin embargo, en el caso de esta pintura hay un modelado algo más duro y los distintos objetos se encuentran más nítidamente diferenciados entre sí, lo que plantea la posibilidad de que sea de algún otro artista activo en Sevilla, conocedor (o fuente) de ese repertorio de objetos tan característico.
Portús, Javier, 'Atribuído a Pedro Camprobín. Bodegón con rosca de pan, siglo XVII'. Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2023, Madrid, Ministerio de Cultura, 2024, p.77-79