Muchacha con una rosa
1636 - 1637. Óleo sobre lienzo, 81 x 62 cmNo expuesto
Reni configuró este bello busto a partir de un calco de la Helena de Troya que pintó años antes en su Rapto de Helena, hoy en el Louvre. En esta pintura lo emplea invertido especularmente y le añade la mano que sujeta la rosa. La expresión romántica y enamorada de la joven responde más a una visión idealizada que a un retrato concreto. El estilo suelto y deshecho es distintivo de la etapa final del pintor.
Un reciente examen técnico llevado a cabo por el Museo del Prado ha determinado que el lienzo original sobre el que se ejecutó Muchacha con una rosa medía 67,5 x 53 cm, aunque la superficie pintada originalmente por Guido era solo de 62,5 x 50 cm, utilizándose el resto como bordes para el bastidor. Así lo confirma la primera mención del cuadro en el inventario del Alcázar de Madrid de 1666: “Otra [pintura], de tres quartas de alto y media bara de ancho, de una caveza de mano de Guido Boloñés, con una rosa en la mano, en cinquenta ducados”. Es decir, según esta relación, Muchacha con una rosa medía 62,5 x 41,8 cm (una vara equivale a 83,59 cm aproximadamente). Con anterioridad a 1734, el lienzo del cuadro fue reentelado y ampliado mediante añadidos, como documentan las medidas recogidas en el inventario del Alcázar de Madrid de 1734: “una vara de alto y tres quartas de ancho”, que corresponden a su tamaño actual. En su formato original, el ángulo inferior izquierdo enmarcaba estrechamente la mano que sostiene la rosa y no aparecían el brazo en escorzo, el paño adyacente y el antepecho.
Se desconoce cuándo y cómo llegó el cuadro a la colección real española. Al no figurar en el inventario del Alcázar de Madrid de 1636, es seguro que el rey Felipe IV lo recibió después de esa fecha. Lo colocó en su “despacho de verano”, y cabe suponer que la elección de los cuadros para este espacio respondía a su propio gusto. Desde 1645, Diego Velázquez (1599-1660) se había encargado de reformar los cuartos de verano del rey en el Alcázar. En 1658-59, Felipe IV encargó a los pintores boloñeses de quadratura Agostino Mitelli (1609-1660) y Angelo Michele Colonna (1604-1687) que decoraran la bóveda de su despacho de verano con una representación de la Caída de Faetón. En su Felsina pittrice (1678), Carlo Cesare Malvasia describe la satisfacción de Felipe IV con el trabajo de Mitelli y Colonna en el Alcázar, pero añade en relación con la decoración del Salón de los Espejos del mismo palacio: “Debían pintar una Pandora en el centro [del techo] y habían hecho un dibujo detallado de ello, que, no gustando a Diego Velázquez, tanto menos podía ser del agrado de Su Majestad, que todo en él lo delegaba”. A pesar de su confianza en Velázquez, el rey se implicó personalmente en la decoración de sus aposentos de verano. En una carta del 6 de febrero de 1658 enviada desde Madrid, el cardenal Camillo Massimo (1620-1677), entonces nuncio apostólico en la corte española, informaba de que el rey se había puesto enfermo “por haberse entretenido largamente el día anterior en sus aposentos de verano para ver colocar algunas pinturas”. Que al rey le interesaba mucho la decoración de su despacho de verano lo sugiere sobre todo la presencia en el mismo de Las meninas (1656) de Velázquez, que colgaba no lejos de una pareja de alegorías donadas recientemente por el cardenal Massimo: Cupido de Guido y Amor desinteresado de Guercino (1591-1666). Es posible que Muchacha con una rosa sirviera como pareja de Joven veneciana de Domenico Tintoretto (1560-1635), también localizado en el despacho de verano, aunque en aquella época los dos cuadros tenían dimensiones diferentes. Mientras que la decoración del despacho de verano se caracterizaba por la variedad de géneros y temas pictóricos, la pareja de Cupidos de Massimo junto con los dos retratos femeninos de Guido y Tintoretto pretendían claramente introducir una nota amorosa y galante, al parecer muy apreciada por el rey.
El famoso cuadro de Rapto de Helena de Guido, del que sacó el modelo para Muchacha con una rosa, originalmente estaba destinado a Felipe IV, pero acabó en manos de María de Medici, reina madre de Francia (1575-1642). Esto resulta evidente al comparar Muchacha con una rosa con un dibujo no localizado de Guido de la Cabeza de Helena. Malvasia informa de que el rey de España, “sabiendo muy bien lo que había ocurrido con el Rapto de Elena, tras quejarse de ello por medio de sus embajadores”, encargó a Guido una Latona, que quedó inacabada a la muerte del maestro en 1642. Teniendo esto en cuenta, no es del todo improbable que Muchacha con una rosa fuera comprada o conseguida para Felipe IV como “recordatorio” del perdido Rapto de Helena, quizá simultáneamente al encargo de Latona. A pesar de su simplicidad, la Muchacha con una rosa es el epítome de la excepcional destreza de Guido para evocar la belleza femenina con una paleta restringida a unos pocos pigmentos: las carnaciones casi imperceptiblemente diferentes de los tonos crema de la camisa caída y el toque de rojo pálido de la rosa que rima con el bermellón de los labios y las sonrosadas mejillas. Efectos cromáticos similares se encuentran en obras ejecutadas en 1636-37, como la Sibila de Guido de la Pinacoteca Nazionale di Bologna y Circe de la Birmingham City Art Gallery.
Pericolo, Lorenzo, 'Guido Reni. Muchacha con una rosa'. En: Guido Reni, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2023, p.342-344 nº 72