Retablo de san Juan de Dios
1653 - 1657. Aguada parda, Pluma sobre papel verjurado, 232 x 162 mmNo expuesto
En el estudio de Moya Morales sobre este dibujo y su probable tema, se hace referencia a la relación existente entre este dibujo y la iglesia de la Orden de los Hermanos Hospitalarios de Madrid, bajo la protección de Nuestra Señora del Amor de Dios, cuya imagen se observa en el compartimento central.
Se trata del alzado de un retablo de tres cuerpos y siete compartimentos, colocado contra un muro con una bóveda de medio punto. En el registro inferior, descansando sobre la mesa del altar, a cada uno de los lados del tabernáculo, hay dos episodios de la vida de San Juan de Dios. A la izquierda, San Juan reconoce a Cristo como un mendigo al que él prestó cuidados; a la derecha, San Juan, acompañando a un ángel, reparte limosna –o tal vez medicinas- a los pobres. En el siguiente registro, los compartimentos a los dos lados de la figura arcaica de Nuestra Señora del Amor de Dios vestida contienen un ángel, a la izquierda, y a San Juan, de pie, con un crucifijo en la mano, a la derecha. En el ático el grupo escultórico central presenta el Calvario flanqueado por dos medallones; el de la izquierda muestra el símbolo de la Orden de los Hermanos Hospitalarios: una granada rematada por una cruz. En las molduras de los compartimentos de la izquierda y de la derecha se aprecian unas discretas ornamentaciones alternativas.
Se sabe que este retablo nunca llegó a construirse, por lo que cronológicamente se situaría muy cerca de la partida de Cano a Granada, en 1652. Por su parte, Rodríguez Gutiérrez de Ceballos ha señalado los sorprendentes paralelismos en términos de estructura y ornamentación entre el diseño del retablo de este dibujo y el del altar lateral de la iglesia de La Magdalena de Getafe. Este dibujo constituye un ejemplo de la mayor sofisticación y elegancia de diseño que caracterizaron la obra de Cano en la corte, y que seguiría poniéndose de manifiesto durante su último período en Granada.
Se aprecian pequeños desgarros en los bordes y un agujero reparado a la izquierda del centro; algunos daños provocados por la humedad, o manchas procedentes del dorso. (Texto extractado de Véliz, Z., Alonso Cano (1601-1667). Dibujos. Catálogo razonado, Fundación Marcelino Botín, 2009, p. 440-443).