Sagrada Familia del Cordero
1507. Óleo sobre tabla, 28 x 21,5 cmSala 049
Tras formarse con Perugino, Rafael abandonó Perugia y se trasladó a Florencia en 1504, donde permaneció cuatro años asimilando el arte de Leonardo y Miguel Ángel. Su paulatino dominio del clasicismo se percibe en una serie de madonne que constituyen una delicada sucesión de variaciones sobre el tema del amor maternal. Una de ellas es esta Sagrada Familia del Cordero, inspirada en el dibujo preparatorio de Leonardo da Vinci para el altar mayor de la Annunciata de Florencia. Aunque el dibujo se ha perdido y el altar no llegó a realizarse, se sabe por una carta fechada en abril de 1501 que la composición mostraba a santa Ana sujetando a la Virgen, quien trataba de impedir que su hijo abrazase al cordero. Esa doble acción fue interpretada por fray Pietro de Novellara, autor de la misiva, como la Iglesia -personificada por santa Ana- asumiendo el sacrificio de Cristo -a quien alude el cordero- pese al gesto de la Virgen, que se muestra reacia a aceptarlo. Al igual que el dibujo de Leonardo -del que se conserva copia en una colección privada de Ginebra-, la tabla de Rafael muestra a la Virgen, el Niño y el cordero, pero santa Ana ha sido sustituida por san José. Más importante que este cambio puntual es que Rafael modificase el significado de la escena, al mostrar a la Virgen ayudando a su hijo a abrazar al cordero ante la mirada, atenta y reflexiva, de san José quien participa del significado premonitorio de la acción. La comunicación entre los personajes viene subrayada mediante la disposición de los cuerpos y la dirección de las miradas. La inclusión en el plano medio de una escena secundaria con la huida a Egipto, sugiere que el tema principal alude a un descanso en el camino.
El paisaje está lleno de elementos arquitectónicos que, aunque presentes en otras obras coetáneas del pintor, no son italianos y deben estar tomados de grabados nórdicos. Igualmente, el cordero y la minuciosa recreación de la naturaleza, especialmente el tratamiento de la botánica en primer plano, sugieren el estudio por parte del joven Rafael de obras de Hans Memling presentes entonces en Florencia, principalmente el Tríptico Pagagnotti, de hacia 1480 (Florencia, Galleria degli Uffizi). Los rasgos de la Virgen, singulares en la producción de Rafael, se asemejan a los de la Madonna dei Garofani, y se explican por su común dependencia de modelos de Leonardo, mientras para san José se ha señalado la influencia de Fra Bartolomeo.
El dibujo preparatorio de esta pintura se conserva en el Ashmolean Museum de Oxford. La radiografía ha revelado cambios en la posición del cordero y la mano izquierda del Niño, así como la inclusión tardía del árbol detrás de san José.
En 1703 la obra se encontraba en efecto en manos de la familia Falconieri en Roma, citándose como “Una Madonna con il Bambino che cavalca un agnello e San Gioseppe di Raffael d’Urbino con paesino di palmi 1 1/3 in circa con la cornice nera fregiata d’oro […] stimato scudi 1.500” (Frascarelli 2012: 202-203). A su vez, los Falconieri la adquirieron a un tal Federico Rorsi “jabonero” por doscientos sesenta escudos (Frascarelli 2012: 101-106). Antes de ese propietario no hay certeza de quién la poseyó, cabiendo la posibilidad de que estuviera en manos del cardenal Mattei di Paganica, en cuyo inventario póstumo de bienes, realizado en Roma en 1650, se menciona una obra análoga. A este cardenal la pintura le sería enviada por su hermano el general Giuseppe Mattei di Paganica, quien tal vez la consiguió en Ferrara (Curti 2025). En esa ciudad la Sagrada Familia del Cordero hubo de estar al menos hasta 1597 en manos de la duquesa Margherita Gonzaga d’Este, quien a su vez la había recibido como regalo de Alfonso d’Este. A manos de este último habría llegado tras una pesquisa para recuperar el cuadro de un anónimo sacerdote de Reggio, quien a su vez lo consiguió del maestro de cámara de Gregorio XIII, monseñor Ludovico Bianchetti. Este prelado lo compró por poco dinero en la almoneda de los bienes del cardenal Luigi d’Este en 1587, quien a su vez lo recibió por herencia de su tío el también cardenal Ippolito d’Este. Ippolito habría tenido la pintura en su villa de Tívoli, apareciendo entre las obras de arte referenciadas a su muerte en 1572 un “quadro dipinto della Madonna con un puttino a cavallo dell’agnello”. Este cardenal encargó una copia de la obra para su palacio de Montegiordano en Roma, propiciando con ello que un notable número de réplicas de la pintura circulasen en la capital pontificia durante el papado de Gregorio XIII. (Información actualizada por el Departamento de Pintura Italiana y Francesa hasta 1800 el 5/12/2024)
El Prado en el Hermitage, Museo Estatal del Hermitage: Museo del Prado, 2011, p.70-71