Santa Águeda
1680 - 1686. Óleo sobre lienzo, 83 x 56 cmDepósito en otra institución
La santa, de medio cuerpo, se consuela, después del martirio, con la contemplación de la luz que irradia la divinidad. Su rostro, vuelto hacia la izquierda, presenta un semblante, más que sereno, inexpresivo. Por su técnica y atuendo, con gargantilla, pulseras y pendientes de perlas, se acerca más a los modelos iconográficos de las cortesanas venecianas que a una mártir, cuyo sufrimiento, por otra parte, aparece apenas insinuado a través de sendos cortes en sus pechos.
Se trata de una pintura de magnífica ejecución que ha encontrado numerosas reticencias atributivas. Las razones de ello, como en otras pinturas de este artista en el Prado, pueden encontrarse en su largo depósito y en las deficientes fotografías que hasta ahora la han reproducido. No es ajeno a ello tampoco su aspecto blando y seriado, a pesar de la excelente técnica de ejecución que disipa cualquier duda sobre su autoría. Todo ello puede justificar las reticencias encontradas por Ferrari y Scavizzi en publicaciones sucesivas a aceptar esta pintura, dudas que quedaron finalmente disipadas en 2003.
Su técnica muestra que se trata de una pintura anterior a su venida a España, aspecto que queda confirmado, además, por su presencia en el inventario del Alcázar de 1686. Afinar más allá su fecha de ejecución resulta complicado, puesto que durante la década de 1680 se observan más ejemplos de esta misma técnica y tipo físico, con pinceladas insistidas y precisas, que modelan el rostro con nitidez. Muestra de ello son algunas figuras presentes en pinturas como Hércules y Ónfale (Londres, Hazlitt Gallery. Ferrari y Scavizzi 1992, pp. 308-9, n.o A341, fechada en 1683-84). Otra cosa es el manto que la cubre, y sus cabellos, de pincelada rápida y sinuosa, con trazos insistidos y superpuestos, a la manera veneciana, que Giordano imita en esta pintura. Por esta razón y por el tipo físico de la santa, Andreina Griseri relacionó esta obra con Veronés, en el comentario más acertado que se ha escrito sobre ella (Griseri 1961, p. 431): "databile al 1686 circa, dove la venerazione per il bel mestiere dei veneti, a lui congeniale, si denuncia nelle velature ora azzurrate al massimo, oscillando tra la memoria della pittura tonale di Paolo e la vena decorativa del Giordano, pronta a rivestire il volto florido di queste sue Sante come le Allegorie di Palazzo Riccardi o più tardi i Santi dei Portoghesi a Madrid, degni dell’attenzione di un Fragonard".
Úbeda de los Cobos, Andrés, Luca Giordano en el Museo Nacional del Prado: catálogo razonado, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2017, p.125-126 nº15 (Luca Giordano)