El sacrificio de Isaac
1585 - 1588. Óleo sobre lienzo, 129 x 95 cmSala 043
Obra tardía que representa el pasaje del Génesis en el que Abraham es detenido por un ángel cuando se disponía a sacrificar, siguiendo los dictados de Dios, a su único hijo, Isaac. Dios había solicitado al patriarca Abraham una dura demostración de su fe y lealtad, pidiéndole que le ofreciera a su hijo Isaac en sacrificio. Abraham se dispuso a hacerlo, pero comprobada así su fe, Dios envió en el último momento a un ángel para que salvase a Isaac, decidiendo en su lugar sacrificar a un carnero. La historia procede del Antiguo Testamento, donde se recoge con las siguientes palabras: "Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo". Desde su significación cristiana, este pasaje bíblico se considera como una prefiguración de la muerte de Cristo en la cruz, aludiendo el carnero a Cristo y el altar del sacrificio a la propia cruz. Una marcada línea diagonal relaciona las tres figuras, al tiempo que la luz divina envuelve al ángel y a Isaac. El paisaje está captado con calidez y vivacidad, envolviendo la escena en una atmósfera amable. La pintura se pensó para ser colgada en alto, enfatizando la dirección ascendente de la mirada de Abraham al ángel.
Procedente de la colección real española, la pintura fue comprada para el rey Felipe IV en Inglaterra, instalándose en un espacio representativo del monasterio de El Escorial, panteón de los reyes de España. Allí permaneció hasta su ingreso en el Museo del Prado en 1839 (García Cueto, David, en Martínez Plaza, Pedro J., Ages of Splendor. A History of Spain in the Museo del Prado, cat. exp. Pudong, Shanghái, 2024).