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La historia de "La marquesa de Santa Cruz"
El Museo del Prado conmemora el hito histórico que significó la recuperación del retrato de La marquesa de Santa Cruz, de Francisco de Goya.
Este caso no solo devolvió a España una pieza fundamental de su tesoro artístico en 1986, sino que supuso un punto de inflexión en la defensa jurídica del patrimonio frente a la exportación ilegal.
El Museo expone por primera vez la obra junto a una de las copias recientemente localizada en el mercado de arte, ya que, en 1941, Franco había encargado dicha reproducción para compensar la adquisición forzosa del original a los legítimos propietarios y así, poder regalársela a Hitler.
En esta infografía interactiva invitamos a adentrarse en los entresijos de la obra que Goya pintó en 1805. Como sucede con tantas piezas conservadas en el Museo, el retrato de La marquesa de Santa Cruz encierra numerosos datos, episodios y curiosidades que ahora pueden explorarse en profundidad.
Gracias a la riqueza del Archivo del Museo del Prado y a los testimonios de sus protagonistas, esta experiencia permite ampliar y contextualizar los hitos que han marcado la historia de esta pintura.

Guitarra-lira
Apoya su brazo izquierdo en una guitarra-lira de seis cuerdas que se puso de moda entre las mujeres del siglo XVIII. Con una "lira" similar retrató el escultor Antonio Canova a Alexandrine de Bleschamp en 1811 (Fondazione Magnani-Rocca, Mamiano de Traversetolo, Italia), como Terpsícore, la musa de la danza, de la poesía ligera y del canto coral. Es posible que Goya retratara a la marquesa bajo esa identidad, ya que la lira aparecía como el objeto simbólico que acompañaba a la Musa Terpsícore en la serie de esculturas clásicas procedentes de la colección de la reina Cristina de Suecia (en el siglo XVIII en el palacio de La Granja, en la actualidad en el Museo del Prado).
Sin embargo, la indefinición en las representaciones de las Musas, hace difícil identificar a la marquesa con una de ellas en concreto, ya que, por ejemplo, Erato, musa de la poesía lírica, también llevaba la lira de Apolo, que enlazaba a su vez con las aficiones poéticas de la marquesa.
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Lauburu
En la caja de resonancia de la guitarra-lira, se representa un lauburu o cuatrisquel vasco, muy reconocible por sus cuatro brazos curvos que giran en espiral desde un centro común. Este símbolo comienza a aparecer en el arte popular vasco desde la Edad Media y su nombre proviene de lau (“cuatro”) y buru (“cabezas”), es decir, “cuatro cabezas”.
Aunque tiene muchos significados, generalmente se suele interpretar como símbolo solar de movimiento vital, protección y buena fortuna, elementos que refuerzan las connotaciones de la corona vegetal.

Corona
La teoría aceptada actualmente es que Joaquina va coronada de hojas de vid, con sus frutos, según la moda de los tocados de flores y frutas de ese período, que en este caso simboliza la virtud, la constancia y la fortaleza de la dama.
Por otra parte, la conservadora Manuela Mena señala que no está coronada de vid, sino de roble y bellotas, los cuales representan valores similares, además del tiempo y la larga vida.

Vestido
Goya la retrata aquí a sus 20 años de edad (se estima entre 18 y 21 años), en un retrato singular, que sigue la tipología del retrato neoclásico. La dama, que viste un elegante vestido de gasa blanca, puede compararse con la Madame Recamier de David, la escultura de Paolina Borghese de Canova o la Venus del Espejo de Velázquez, que Goya vio indudablemente en el palacio de Manuel Godoy. Es posible que el pintor quisiera unir en una sola figura las diversas aficiones artísticas de la joven marquesa, para presentarla como una verdadera musa de su tiempo.

Pañuelo
La conservadora Manuela Mena interpreta el pañuelo que lleva en la mano como símbolo de elegancia, pero sobre todo, como un paño de lágrimas por el trágico deselance en la leyenda de Faón y Safo, donde la poetisa acaba lamentando su amor no correspondido.

Chal
Asimismo, el chal negro ofrece un toque de luto, continuando con la interpretación safista. La teoría de Manuela Mena se respalda en que, en 1804, se estrena una obra dedicada a Safo en el Teatro del Príncipe (Madrid). La autora María Rosa Gálvez de Cabrera solía escribir obras de teatro en verso y además, era amiga de Manuel José Quintana y Manuel de Godoy.
Por ello, Mena cree que quizás pudieron haber coincidido en algunas de las tertulias que solía organizar la marquesa, un año antes de que Goya pintara el cuadro. Según esta teoría, la protagonista no aparece vestida como musa sino como Safo, encarnación de la mujer poeta, debido a la gran afición de la marquesa por la poesía y el teatro (a principios del XIX, Safo no era símbolo de homosexualidad femenina).

La maestría de Goya en sus pinceladas
Con la brocha cuadrada, Goya aplica dos pinceladas para recrear el frenazo de luz en el zapatito de raso, así como el pequeño rosetón que sirve de adorno para el mismo.
El cuadro, en excelente conservación y en su estado original, sin forrar, mantiene excepcionalmente su brillantez original, revelando la perfección deslumbrante de sus relaciones tonales, al igual que la riqueza y seguridad de su técnica pictórica.
Joaquina con 4 años en Los duques de Osuna y sus hijos, de Goya
En esta obra de entre 1787 y 1788 Goya retrata a la familia de los duques de Osuna y en ella doña Joaquina (1784-1851), futura marquesa de Santa Cruz, sale apoyada en el regazo de su madre, debía tener unos 4 años.
Los duques de Osuna se cuentan entre los primeros mecenas de Goya, para los que trabajó en estos años pintando retratos familiares y cuadros de gabinete con destino al palacete de La Alameda, a las afueras de Madrid.
Joaquina con 14 años en Joaquina Téllez-Girón, hija de los IX duques de Osuna, de Agustí Esteve
Esta obra está fechada en 1784 y forma parte de un grupo de cuatro que fue encargado a Esteve. Representaban a los hijos de los duques y la presente, en particular, es pareja de otra de similares dimensiones que muestra a su hermana mayor, la marquesa de Camarasa (colección particular), ante una mesa con un juego de tric-trac.
Joaquina con 21 años en La marquesa de Santa Cruz, de Goya
La obra que nos ocupa en este especial está fechada en 1805 en ella, Goya, que había conocido a la marquesa de niña y retratado junto a sus padres y a los otros tres hermanos nacidos hasta entonces en el gran retrato familiar, de 1786, que guarda el Museo del Prado (P00739), la retrata aquí a sus 21 años de edad, en un retrato singular, que sigue la tipología del retrato neoclásico.
Joaquina con 29 años en Joaquina Téllez Girón, marquesa de Santa Cruz, de Guillermo Ducker
En esta miniatrua de 1813 vemos a la protagonista con 29años de edad, la identificación del personaje se confirma con la inscripción en el papel de la trasera, D.a Joaquina Téllez / Girón Marquesa / de Sta. Cruz hija / de los Duques de Osuna / Condes Duques de Benavente y otros / títulos.
1784 - Madrid
Nace Joaquina Téllez-Girón y Pimentel (Madrid, 21 de septiembre de 1784-17 de noviembre de 1851), segunda hija de los Duques de Osuna, y posteriormente conocida como la marquesa de Santa Cruz tras su boda con José Gabriel Silva-Bazán. Además, es una figura distinguida en la alta sociedad de su tiempo por albergar los cargos de camarera mayor del Palacio y aya (persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación) de la Reina Isabel II.
1804
La Baronesa Elizabeth Vassall Fox, conocida como Lady Holland, describe a la marquesa en su Spanish Journal (1791-1811, la página donde se menciona data de 1804) como una dama inteligente, brillante y culta: "Ella es muy bella y tiene una cautivadora sonrisa cuando habla. Goya habría conocido a la joven belleza desde hacía muchos años, ya que su madre era una de sus mecenas". Lady Holland destaca especialmente de la marquesa, su hermosura y su afición a los toros.
1805 - Madrid
Goya pinta el cuadro La marquesa de la Santa Cruz, poco después de su casamiento con José Gabriel de Silva y Waldstein, X marqués de Santa Cruz, ministro de Estado, mayordomo mayor del rey Fernando VII, director perpetuo de las academias Española y de Medicina, y primer director del Museo del Prado.
1867
La primera mención que se hace a la obra se encuentra en la obra de Charles Yriarte (1867): Goya : sa biographie, les fresques, les toiles, les tapisseries, les eaux-fortes et le catalogue de l'œuvre. En la página 134, se la describe como «Dama en traje de fantasía».
1896 - Colección del Marqués de Santa Cruz
El cuadro permanece en la casa de los Marqueses Santa Cruz, hasta que lo hereda Luis de Silva y Fernández de Córdoba, Conde de Pie de Concha, e hijo menor de la familia.
1916 - Banco de España
Se encuentra en el Banco de España “proindiviso” (situación jurídica donde la propiedad de un bien pertenece a varias personas sin que esté dividida en partes físicas) perteneciente a los herederos del Conde de Pie de Concha. Ese mismo año, se publica la primera fotografía del lienzo en el libro Goya pintor de retratos de Aureliano Beruete, más tarde director del Museo del Prado.
«El lienzo madrileño hace cuarenta años no era conocido más que por rumores; llamábanlo en la casa de sus propietarios, los Condes de Pie de Concha, "la abuela en camisa", y estando "pro indiviso" y, quizá, "pudoris causa", se guardaba en el Banco de España. En 1916 pudo verlo y publicar su reproducción Aureliano de Beruete en Goya, pintor de retratos».
1928 - Museo del Prado
El cuadro se expone por primera vez al público con motivo del Centenario de la muerte de Goya, siendo prestada para la gran exposición que organizó el Museo del Prado en 1928. La realización y catálogo fue a cargo de D. Enrique Lafuente Ferrari.
Por otra parte, el préstamo de la obra corrió a cargo de los tres hermanos, herederos del Conde de Pie de Concha: María Luisa, la mayor (a quien Alfonso XIII concedió el tratamiento de Infanta de España por su matrimonio con el Infante Fernando de Baviera y Borbón), el Marqués de Zahara y María Josefa de Silva.
1941
Franco tiene la firme intención de regalarle esta pintura a Adolf Hitler, tras la visita al Museo de su oficial Heinrich Luitpold Himmler. Surge este interés por el cuadro, porque aparece un adorno que asocian a la cruz gamada en la lira que sujeta la marquesa, a pesar de que en realidad se trata de un lauburu vasco.
20 de octubre de 1942
Franco desembolsa 1.5 millones de pesetas por el retrato, debiendo una pequeña fracción de 9.000 pesetas por las 3 copias que el Marqués de Lozoya, entonces director general de Bellas Artes, había encargado un año antes al pintor Núñez Losada, bajo la intermediación del subdirector del Museo del Prado, Sánchez Cantón.
Dichas copias no se deben confundir con otra versión más o menos coetánea al retrato original, que perteneció a la Colección Wellington [F. J. Sánchez Cantón, vuelve a estudiar el lienzo al año siguiente, en un interesante artículo: Un cuadro de Goya en «el equipaje del Rey José» (Archivo Español de Arte, 1952, pp. 85-87)]. Esta copia sería posteriormente adquirida en 1958 por el County Museum de Los Ángeles, aunque la acabaría descatalogando en 1977. Finalmente, es localizada en 2014 entre los bienes incautados a Imelda Marcos por el Estado de Filipinas.
1947 – Gran Vía 15, Madrid
El coleccionista bilbaíno, Félix Fernández-Valdés, la compra por 1.600.000 pesetas. Afortunadamente el propósito de Franco no se llega a consumar por el cambio de rumbo de la Segunda Guerra Mundial y las gestiones del General Eisenhower en el norte de África.
1961 - París
Seleccionada para la exposición de Goya en el Museo Jacquemart André de París, junto con las obras más importantes del pintor, tanto de colecciones españolas como extranjeras. Se trata de la última ocasión en la que el lienzo es admirado en público.
Marzo de 1983 - Zúrich
María Mercedes Fernández-Valdés (hija de Félix Fernández-Valdés, quien fallece tres años antes) vende el cuadro a Pedro Antonio Saorín Bosch por 25 millones de pesetas, bajo la cláusula expresa de que no saliera de España. Sin embargo, Saorín lo revende sin contrato por escrito al marchante inglés, Michael Gordon Simpson, también en Madrid. Simpson a su vez, asesora a las compañías de Lord Wimborne, siendo las que realmente adquieren la obra para llevársela a Zurich.
Khamsin Ltd, la empresa de Lord Wimborne, la revende de nuevo -al parecer por razones fiscales- a otra compañía, Overseas Art Investments Ltd, constituida en Liberia y con domicilio en las Islas Vírgenes Británicas, aunque perteneciente al mismo grupo familiar de Lord Wimborne, cuya residencia personal se encuentra entre París y Londres.
Junio de 1983 – Malibú
Lord Wimborne vende La marquesa de Santa Cruz al Museo Paul Getty de California por 12 millones de dólares. Cuando el Museo del Prado descubre que los documentos de exportación están falsificados, la obra regresa a Europa. No obstante, el Getty decide devolvérsela a su "dueño", Lord Wimborne, por lo que se vuelve a mantener oculta en empresas de paraísos fiscales. Se plantea la hipótesis de que regresara en algún momento a Zúrich, pasando por París.
25 de junio de 1985
Se valida la necesidad de la Ley de Patrimonio Histórico de 1985, que sustituye a anterior Ley del Tesoro Artístico Nacional de 1933, la cual todavía no confería al Estado la propiedad de los bienes exportados ilegalmente.
Enero del 1986 – Londres
Lord Wimborne anuncia su decisión de subastar el lienzo en la Casa Christie's, el 11 de abril de 1986. El ministro de Cultura Javier Solana y el abogado Rodrigo Uría emprenden una serie de acciones legales ante el High Court de Londres para impedir la subasta.
9 de abril de 1986
Tras unos días de rápidas, intensas y decisivas gestiones, se alcanza la cifra de 6.000.000 dólares (900 millones de pesetas), la mitad de su valor de mercado en aquel momento.
Este logro es posible gracias a una movilización sin precedentes: 3.5 millones de dólares son aportados por más de 75 entidades privadas y empresas, coordinadas por la Fundación de Apoyo a la Cultura y con el aval del Banco Central. Los 2.5 millones restantes se cubren con cargo a los presupuestos generales del Estado.
Cocacola de España, S. A., Alsa/Intercar, S. A., Duran Subastas de Arte, El Corte Inglés, S. A., Nestlé-AEPA Sociedad, Alianza Editorial, S. A, Antibióticos, S. A, entre otros.
18 de abril de 1986 – Museo del Prado
El Retrato de la marquesa de Santa Cruz (1805) regresa al Museo (ver Boletín), la cual no había sido expuesta en España en los últimos cincuenta años.
25 de abril de 1986
El Gobierno declara la obra como Bien de Interés Cultural e inexportable mediante un Real Decreto.
26 de abril de 1986 - Madrid
Se inaugura una exposición en el Palacio de Villahermosa, atrayendo a más de 30.000 visitantes.
Otras obras expuestas: La Maja desnuda, La Maja vestida, así como el retrato de la propia marquesa, por Agustín Esteve y Marqués, a la edad de 13 años, entre otros.
2026 - Museo del Prado
Como parte de la conmemoración de la recuperación del Retrato de La marquesa de Santa Cruz, el Museo organiza una instalación especial en la sala 38 del Edificio Villanueva. Se expone el original junto a una de las copias mencionadas, adquirida y restaurada por el galerista e historiador del arte, José de la Mano.
