El Amor desinteresado
Hacia 1653. Óleo sobre lienzo, 99 x 75 cmSala 006
En 1655, el nuncio papal en España, Camillo Massimo (1620-1677), regaló al rey Felipe IV este Amor desinteresado de Guercino y el Cupido de Guido Reni (P150) como regalos diplomáticos, y la pareja aparece documentada en los inventarios de las colecciones reales españolas a partir de 1666. El cuadro de Guercino representa a un Cupido joven vaciando una bolsa de monedas de oro que se ven caer al suelo. A sus pies se amontonan más monedas de oro y plata, y detrás de él se vislumbra un arco con la cuerda suelta y un carcaj de flechas abandonado; en primer plano, una sola flecha y, a la izquierda, un gran globo terráqueo. Por detrás de la cabeza de Cupido, una cortina de seda roja recogida deja ver el paisaje del fondo.
El cuadro ha recibido diversos títulos, como Cupido virtuoso o Amor desinteresado. Esta confusión se debe a su inusual iconografía. Elementos como la flecha solitaria y el globo terráqueo representan la universalidad del amor y suelen emplearse como atributos de Cupido, pero no el motivo de vaciar una bolsa de monedas. La implicación es que Cupido está tan decidido a rechazar las riquezas que ha abandonado su arco y sus flechas. Su iconografía está relacionada con la de la Alegoría de la Fortuna de hacia 1635-36, de Reni, en la que aparece una Fortuna desnuda sobrevolando un globo terráqueo. En su mano izquierda sostiene una palma y un cetro, mientras que con la derecha vuelca una bolsa de la que caen monedas y perlas. Según Denis Mahon y Stephen Pepper, es probable que se consultara a Guercino sobre el estado inacabado de la Alegoría de la Fortuna de Reni, por lo que estaría familiarizado con su inusual iconografía. En el cuadro de Reni, la bolsa vaciada puede interpretarse como una representación de la fugacidad de la riqueza; su mensaje en el de Guercino es más directo, ya que Cupido parece despreciarla abiertamente. En la Royal Collection de Windsor se conserva un estudio preparatorio de Cupido realizado por Guercino.
La observación de Richard Spear de que los dos cuadros son “tan complementarios en diseño e iconografía que uno se pregunta si Guercino hizo su cuadro como pareja” del Reni es casi con toda seguridad correcta. Massimo debió de encargar el cuadro a Guercino para que hiciera juego con el Cupido de Guido, pintado varias décadas antes y que ya poseía, de modo que eligió un tema complementario.
El cuadro de Guercino se ha relacionado con un pago recogido en el libro dei conti del artista el 19 de junio de 1654 que menciona los 10 doblones españoles recibidos por un “Amore Virtuoso” de un tal padre don Salvatore de Piacenza, junto con los pigmentos de laca carmesí y lapislázuli cobrados por separado, como era costumbre en Guercino. Este es el único asiento en el libro de cuentas del artista de Cento que corresponde a este cuadro, y la elección de los pigmentos es compatible con el vivo cielo azul y la cortina roja que aparecen en él. Sin embargo, el documento del 16 de febrero de 1654 hallado por José Luis Colomer, en el que figuran ambos cuadros en posesión de Massimo cuando cruzó la frontera cuatro meses antes, sugiere que, si el pago se refiere a este cuadro, debió de efectuarse varios meses después de su recepción.
El cuadro aparecía como dañado en la relación de piezas salvadas del incendio del Alcázar de 1734. De 1933 a 2014 estuvo en depósito en Pontevedra; en 2014 fue restaurado y desde entonces se encuentra en el Museo del Prado.
Beaven, Lisa, 'Guercino. El amor desinteresado'. En: Guido Reni, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2023, p.326-328 nº65