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La destrucción de Numancia
Madrazo y Agudo, José de
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Madrazo y Agudo, José de

Santander, 1781 - Madrid, 1859

Miniatura autor

Fundador de una estirpe de artistas que protagonizaron brillantemente todo el siglo XIX español, el pintor montañés José de Madrazo y Agudo es uno de los grandes nombres del Neoclasicismo en España. Su obra artística, indisolublemente unida al preeminente protagonismo que adquirió su personalidad en ...

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La destrucción de Numancia

Hacia 1807. Aguada, Albayalde, Carboncillo, Pluma, Preparado a lápiz sobre papel, 405 x 560 mm.

Se trata del modellino de La Destrucción de Numancia, preparatorio para el gran cuadro del que Madrazo tenía bosquejada la composición en febrero de 1808, en el momento en el que las tropas francesas entran en Roma. En efecto, el planteamiento narrativo y escenográfico de su composición se ajusta con toda precisión a las referencias históricas y literarias que Madrazo pudo manejar sobre este episodio de la historia antigua de España, enarbolado tradicionalmente como una de las gestas más señeras y legendarias de la nación hispana frente al invasor. En la selección de asuntos para sus cuatro cuadros de la historia antigua de España ideados por Madrazo al poco de llegar a Roma, resuelto a no pintar más que cuadros de su patria, el pasaje de la destrucción de la ciudad de Numancia por sus propios habitantes tras el implacable asedio a que fue sometida por los romanos en la primavera del año 133 a.C. era de todos ellos el que tenía para el joven pintor un referente académico más inmediato, ya que había sido argumento señalado para la prueba de pensado en el concurso anual de la Academia de San Fernando de 1802, del que precisamente su condiscípulo y entonces amigo, Juan Antonio de Ribera (1779-1860), había sido galardonado con el segundo premio.

A la hora de desarrollar el planteamiento narrativo y escenográfico de tan ambiciosa composición, Madrazo hubo de manejar diversas fuentes, no solamente historiográficas sino también literarias, algunas de las cuales pueden rastrearse en el inventario de su propia biblioteca. Así el pintor poseía la Historia de España del padre Mariana que, como es sabido, constituyó el compendio histórico esencial para la documentación de los artistas españoles hasta la publicación del enciclopédico trabajo de Modesto Lafuente. También en los anaqueles de libros que poseía Madrazo figuraba un ejemplar de La Numantia de Mosquera, publicada en Sevilla en 1612, tragedia en verso que recoge el asedio y posterior destrucción de la ciudad, basándose en la tradición secular sobre este episodio. Ambas fuentes, de carácter muy distinto, debieron servir sin duda al pintor como inspiración general para su elaborada escena. Sin embargo, en los dos casos, el relato de los acontecimientos de la gesta numantina hace recaer todo el protagonismo del heroico episodio en el anonimato del pueblo numantino y su desesperada reacción de hacer arder la ciudad y defender su honor con el suicidio de familias enteras antes de sucumbir bajo las garras del invasor romano. En efecto, el dramatismo extremo de este pasaje, que concentra la interpretación iconográfica de su relato en este heroísmo popular y anónimo, alcanzaría gran fortuna entre la pintura de Historia española del siglo XIX.

Este interesantísimo modellino viene a revelar las mejores facultades del joven José de Madrazo en la composición de grandes máquinas históricas, reflejando ya en él una notable desenvoltura en el manejo de los distintos recursos narrativos y escénicos, así como de la retórica gestual en el variado abanico de actitudes de los personajes. Su disposición escenográfica se somete a las formulaciones de este tipo de pasajes de alocuciones públicas de acciones dramáticas ambientadas en grandes espacios públicos urbanos de la Antigüedad consolidados en la pintura académica fundamentalmente a partir del gran maestro del clasicismo francés Nicolás Poussin y que tendría un considerable eco en la pintura europea de Historia del siglo XIX inspirada en argumentos clásicos. Junto a ello, Madrazo deja bien patente en este sugestivo dibujo su estricta asimilación de las enseñanzas académicas en el manejo del claroscuro para el modelado de las figuras y la gradación de los distintos planos de la composición, con una especial habilidad en el uso de la aguada para conseguir efectos como la penumbra en que quedan sumidos los soldados del peristilo, el torneado de los fustes de las columnas o el contraste de la figura en sombra del sacerdote con el pórtico del fondo.

A la hora de abordar el análisis detallado de este monumental desafío pictórico y su laborioso proceso de gestación, en el que Madrazo aplicó la más ortodoxa metodología académica en el uso del dibujo como herramienta de análisis y estudio previo, es imprescindible repasar las circunstancias que afectaron a su realización y el prolongado espacio temporal que el artista invirtió en él. En efecto, Carderera afirma que en 1807 estaba ya bosquejada la composición, refiriéndose con toda probabilidad al primoroso modellino dibujado en el que, en efecto, están incorporados todos los detalles del despliegue escenográfico y narrativo del asunto y trazadas las líneas fundamentales de su composición. Sin embargo, una vez interrumpido el proyecto de realizar este conjunto de cuadros a causa de la invasión napoleónica de Roma, la idea de su Numancia quedaría arrumbada con los años como una inquietud juvenil más en las carpetas de dibujos del pintor montañés hasta que los primeros triunfos de su hijo Federico como pintor de Historia harían remover de nuevo su interés por este género. Así, ese mismo año de 1835, Carderera afirma que José de Madrazo volvió a retomar su anhelado proyecto de juventud Otra vez Numancia. Las modificaciones a este modellino se aprecian en el boceto perteneciente a una colección particular asturiana (Texto extractado de Díez, J. L.: "La destrucción de Numancia, el gran cuadro desconocido de José de Madrazo en el Museo del Prado", Boletín del Museo del Prado, XXXI, 49, 2013, pp. 104-129).

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Ficha técnica

Número de catálogo
D06771
Autor
Madrazo y Agudo, José de
Título
La destrucción de Numancia
Fecha
Hacia 1807
Técnica
Aguada; Albayalde; Carboncillo; Pluma; Preparado a lápiz
Soporte
Papel
Dimensión
Alto: 405 mm.; Ancho: 560 mm.
Procedencia
Colección Madrazo, Madrid; familia Daza-Campos, Madrid (Adquirido en 2006 por el Museo del Prado).

Bibliografía +

Díez García, José Luis, 'La destrucción de Numancia', el gran cuadro desconocido de José de Madrazo en el Museo del Prado, Boletín del Museo del Prado, XXXI, 1980, pp. 104-129 [106-112 f.1].

G. Navarro, Carlos, José de Madrazo (1781-1859). Dibujos, Fundación Botín, Santander, 2014, pp. 50-54 n.43.

Otros inventarios +

Inv. Nuevas Adquisiciones (iniciado en 1856). Núm. 2756.

Exposiciones +

José de Madrazo
Santander
09.06.2014 - 14.09.2014

Fecha de actualización: 03-12-2016 | Registro creado el 24-08-2015

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