La Virgen con el Niño
Siglo XVII. Aguada parda, Preparado a lápiz, Pluma sobre papel verjurado, 164 x 117 mmNo expuesto
Vemos a la Virgen en una longitud de tres cuartos, vuelta ligeramente hacia la izquierda y sosteniendo al Niño Jesús. Un velo le cubre parte de la cabeza, y los pliegues voluminosos de esta misma prenda le rodean la cintura y las caderas. El fondo es liso. El Niño está vuelto hacia la cara de su madre, cuyos grandes ojos oscuros miran más allá del espectador con una expresión distante y seria.
Este dibujo no está directamente relacionado con ninguna de las pinturas supervivientes de Cano de la Virgen con el Niño, la mayoría de las cuales muestran a la Virgen con la mirada baja, y un aspecto en general más tierno y sereno. Los ojos y la cabeza de la Virgen recuerdan la expresión de Cristo en Cristo atado a la columna (D59). También existe cierta afinidad con el tipo facial de Santa Inés (previamente en Berlín) destrozado en 1945, así como la Inmaculada Concepción (1650) en Vitoria.
El sombreado con aguada añadido a este dibujo es simplemente una reelaboración posterior. Si hacemos caso omiso a la densidad de la aguada, el trazo relativamente sereno a pluma es característico de los dibujos de Cano de las décadas 1630 y 1640. Aunque el acabado de este dibujo sea menor que el de Santa Catalina de Alejandría, en Hamburgo, el uso de la pluma y la calidad del trazo son similares. Quizá el refuerzo impuesto al dibujo por una mano posterior fuera la razón de que Wethey rechazara la autoría de Alonso Cano.
Este dibujo pertenece un pequeño conjunto de dibujos originales de artistas antiguos que el escultor y grabador Rafael Plañiol (1781- h. 1833) llegó a poseer, de los que ocho fueron adquiridos en 1833 con destino al Real Museo de Pinturas. Plañiol inició su carrera como aprendiz en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde obtuvo dos premios de escultura: uno de tercera clase –medalla de plata de cinco onzas– y otro de primera clase –medalla de oro de dos onzas–, en los años 1799 y 1805 respectivamente. En 1805 Plañiol fue uno de los primeros discípulos en entrar en el Departamento de Grabado y Construcción de Instrumentos y Máquinas para la Moneda de la Casa de la Moneda de Madrid. En 1808, se presentó en solitario al concurso de grabado en hueco ofrecido por la Academia, pero la plaza quedó vacante al no poder finalizar la prueba debido a encontrarse indispuesto. A partir de este momento el grabador se movió entre Madrid y Sevilla. En 1812 se encontraba en la Casa de la Moneda de Sevilla. El 2 de diciembre de 1825, siendo segundo ayudante en la Casa de Madrid, fue nombrado grabador principal de la Casa sevillana. En 1827 fue nombrado teniente director de escultura en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, ciudad en la que probablemente falleció. Por su condición de grabador en hueco y su relación con las distintas casas de la moneda y escuelas, se puede pensar que Plañiol reuniera esta pequeña colección de obras por un interés pedagógico más que por afán coleccionista, valoradas como herramientas de aprendizaje para los discípulos del dibujo, sobre todo si se tiene en cuenta la distinción de sus autores originales (Hernández Pugh 2025).
Veliz, Zahira, Alonso Cano (1601-1667): dibujos, Santander, Fundación Marcelino Botín, 2009, p.218-219; nº 23