Vulcano y el fuego
Siglo XVII. Óleo sobre lienzo, 140 x 126 cmDepósito en otra institución
Esta obra, junto con Eolo (P1716), aparecen citadas en el palacio de la Zarzuela (inventario de la Testamentaría de Carlos II, 1701-1703) como "dos Pintturas Sin marcos de Uara y media de altto de los elementtos del fuego y el ayre". Curiosamente, Ponz, en su Viage, cuando relata su experiencia en el convento de capuchinos del Pardo, en Madrid, cerca del río Manzanares, menciona que "del gusto de la escula de Rubens son quatro cuadros con figuras del natural, que representan los quatro elementos". Desconocemos si se trata de las mismas pinturas y, en el caso de que así fuera, cuándo y cómo se movieron estas obras entre el inventario de la Zarzuela de 1747 y el siguiente, que lo ubica en el Palacio del Buen Retiro en 1772, y qué ha pasado con las dos obras restantes.
Además, Ponz relata en ese mismo pasaje algunas pinturas que pertenecieron a la Torre de la Parada, pero no deja claro si las que representan "los quatro elementos" también formaron parte de ese lugar. Algunos estudios, sin embargo, han justificado las palabras de Ponz para acreditar su proveniencia de la citada Torre.
No obstante, el origen y destino de estas dos pinturas es desconocido. Que se conserven dos pinturas que se han entendido como representaciones del fuego y del aire han inducido a pensar a algunos especialistas en que formarían parte de un grupo de cuatro -los cuatro elementos-, habiéndose perdido los dos lienzos restantes. Svetlana Alpers rebatió en el volumen del Corpus Rubenianum dedicado a la Torre de la Parada la tesis de Michael Jaffé, quien especuló con la posibilidad de que este grupo formase parte de la decoración de la Torre. Alpers rebatió tal idea sosteniendo que una serie de cuadros aludiendo a los cuatro elementos no tendrían cabida ni relación con la temática de ese espacio.
Con relación a la atribución de estos lienzos, esta fluctúa entre "anónimo", "escuela flamenca" y "escuela de Rubens". A partir del inventario de 1857 del Real Museo, la pintura se atribuye a "escuela de Rubens" y en 1995, Matías Díaz Padrón incluye esta pintura, junto con Eolo en la sección dedicada a Erasmus Quellinus II (1607-1678). Recientemente se ha contemplado la posibilidad de que las armas y armaduras que rodean a Vulcano son de mano de Cornelis de Vos (1584/5-1651), una teoría que implícitamente incluye a Rubens en la ejecución o diseño de la obra o parte de ella.
Esta pintura, junto con Eolo, se asignan a "seguidor de Rubens" al no poder constatar la autoría de Rubens, de Erasmus Quellinus II o de Cornelis de Vos ni que las pinturas fueran supervisadas por el propio Rubens en su taller.
El origen del dios Hefesto -conocido así para los griegos; Vulcano para los romanos- varía conforme al autor: Hesíodo narra que fue concebido únicamente por Hera; otras fuentes añaden a Zeus como progenitor. Las fuentes también discrepan sobre la localización de su fragua: los griegos la sitúan en la isla de Lemmos o en el propio Olimpo, como atestigua la Ilíada; los romanos ubican la fragua bajo el monte Etna, Sicilia. En lo que convergen las leyendas sobre este personaje mitológico es en su aspecto, poco agraciado, y en que sufría cojera. Pese a su capital importancia en las historias mitológicas por su habilidad forjando armas, armaduras y otros trabajos, era tratado con mofa en el monte Olimpo tanto por su aspecto como por las numerosas desventuras que sufrió.
Con todo, la forma en la que se ha representado al dios es singular. Vulcano no muestra la fealdad aludida en las fuentes, salvo en el diseño abrupto de la nariz. En contraste con otras imágenes del dios del fuego, este no aparece trabajando o como partícipe de alguna acción, sino sentado en una roca recreándose en la creación del fuego en la punta de un madero.
El escenario elegido para representar la fragua de Vulcano parece tratarse de un enclave volcánico, probablemente una representación del interior del monte Etna. Además del propio dios, se aprecian en el espacio cavernoso otros personajes forjando panoplia militar que, como se aprecia en la que rodea a Vulcano, es contemporánea al momento de producción del lienzo.
Muñoz Baudot, Eduardo, 'Seguidor de Rubens. Vulcano y el fuego' En: El factor Prado: los depósitos del Museo Nacional del Prado., Museo de Bellas Artes de Asturias,, 2022, p.46-49 nº 7