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José Milicua. Un sabio observador
Fernando Checa Cremades, Director del Museo, 1996-2001José Milicua. Un sabio observador
Fernando Checa Cremades, Director del Museo, 1996-2001
Hay dos personas que desde el punto de vista de la sensibilidad artística quiero destacar: Gustavo Torner y José Milicua. Con los dos he aprendido a ver los cuadros. Con Milicua he aprendido todo: a ver, a comer, a pasear y a divertirse. Era una gran persona, también fallecida y Patrono del Prado durante muchísimos años. Ya estaba antes de mi llegada y continuó después, hasta el día su fallecimiento.
Milicua era sobre todo un gran observador y sabía describir muy bien las obras de arte. Te hacía ver pequeños detalles que estaban ahí: un gesto, un color, una sombra; era obvio que estaban ahí pero no te dabas cuenta. Era muy intuitivo y te hacía observar aquello importante del cuadro o de la escultura. Mi primera visita a un museo con Milicua no fue ni siquiera en España ni fue a un museo de pintura. Fue en el Museo de la Acrópolis y después el Museo Arqueológico de Atenas. Me dejó completamente fascinado cómo describía las esculturas griegas y sus pliegues. Yo lo había visto dos veces en mi vida, en unas reuniones, o sea que nunca había hablado mucho con él y en aquel viaje estuvimos todo el tiempo juntos. Para mí fue como una lección absoluta.
Luego nos volvimos a encontrar en el Museo del Prado. Vimos exposiciones y las obras del Museo continuamente. Y siempre con esa intuición de lo que es bello en un momento, en una obra, a través de la observación de los pequeños detalles. Eso que se dice del ojo del conocedor, cosa en la que no creo mucho, pero Milicua sí lo tenía. Realmente era capaz de apreciar un color, el contraste de un color. Decía: “Esto no puede ser de Fulanito porque este color no lo hubiera puesto al lado”. Parece obvio, pero solo es obvio si te lo dicen. Y eso es lo que decía Milicua con gran sabiduría histórica, que ocultaba. Era un gran lector. En ese viaje entre ciudad y ciudad, entre museo y museo, en el autocar hablábamos, y hablábamos sobre libros. Entonces me di cuenta que había leído de todo. Este hombre es sabio no solo porque tiene muy buena vista y muy buen ojo, sino porque ha leído toda la literatura científica y la literatura literaria. Era una persona realmente culta, que sin embargo no escribió mucho porque le costaba. Hace poco se publicaron sus artículos. Tampoco es tanto lo que escribió aunque siempre muy bueno, por supuesto, pero escaso. Es una pena. Realmente el legado de Milicua es más bien un legado para aquellos que tuvimos la suerte de conocerle como persona refinada.
Director del Museo del Prado de 1996 a 2001, historiador del arte y museógrafo, especializado en la pintura barroca y especialmente en el coleccionismo y mecenazgo regio en la España de los siglos XVI y XVII.
Entrevista realizada el 30 de mayo de 2018
Índice entrevista
14 / 17-
Me eligieron por mi perfil científico -
Francisco Javier Sánchez Cantón. Quizá el director más importante del siglo XX -
Alfonso Pérez Sánchez. Un paso de gigante -
Las dos grandes experiencias de mi vida -
1996-1998. La obra de las cubiertas con el Museo abierto -
El pacto parlamentario y la ampliación -
El plan museográfico de 1997 -
Política de nuevas adquisiciones. La condesa de Chinchón de Goya -
La necesidad de nuevas adquisiciones -
La restauración de obras maestras. Tiziano, Goya, El Bosco -
La ampliación de plantilla. Aciertos y tareas pendientes -
Educar en el Museo -
Prensa vs. Prado -
José Milicua. Un sabio observador -
Gustavo Torner. Una exquisitez absoluta -
Lo más duro pero enriquecedor -
Echo de menos el contacto diario con las obras
Dirección
Gabriele Finaldi
Director Adjunto de Conservación e Investigación, 2002-2015
Miguel Zugaza Miranda
Director del Museo, 2002-2017
Francisco Calvo Serraller
Director del Museo, 1993-1994
Manuela Mena Marqués
Jefe del departamento de Conservación de Pintura del Siglo XVIII y Goya, 1978-2019
José María Luzón Nogué
Director del Museo, 1994-1996