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Fortuny y Marsal, Mariano

Reus, Tarragona, 11.6.1838 - Roma, 21.11.1874

Mariano Fortuny y Marsal ha pasado a la posteridad como uno de los grandes maestros españoles del siglo XIX. Junto a la grandeza de su arte, ha quedado también el recuerdo de su descomunal éxito internacional, que ningún otro artista logró igualar hasta Sorolla. Su obra, famosa en el París del Segundo Imperio, fue una de las más preciadas por los grandes coleccionistas de su tiempo tanto en Europa como en América. Admirado por sus colegas contemporáneos, al igual que Rosales, su pintura generó, como la del maestro madrileño, un amplio círculo de discípulos, seguidores e imitadores, y su recuerdo permaneció indeleble durante toda la segunda mitad del siglo.
De familia modesta, Fortuny quedó huérfano muy pronto y pasó a cargo de su abuelo, escultor y artesano. Recibió su primera formación artística en la Escuela de la Lonja de Barcelona, al calor de los preceptos nazarenos que forjarían en el joven Mariano una extraordinaria atracción por el dibujo como mejor herramienta para preparar sus trabajos. Pronto destacó entre sus condiscípulos y obtuvo una pensión para viajar a Italia en 1857, donde estudió las costumbres del país y realizó los trabajos reglamentarios. Antes de que se cumpliera el término de la pensión, en 1860, y a la vista del prestigio académico que le habían dado las obras enviadas, recibió el encargo de la Diputación de Barcelona de pintar las campañas militares españolas en el norte de África, en el que tanto las milicias catalanas como el duque de Prim -natural de Reus, como el pintor- habían tenido un capital protagonismo. La única obra de este proyecto, “La batalla de Tetuán” (Barcelona, Museu Nacional d'Art de Catalunya), quedó inconclusa, por lo que el pintor devolvió los plazos económicos que le había ido adelantando la Diputación y conservó la pintura hasta su muerte. Fortuny trató de ofrecer una visión panorámica, concebida con dinámico realismo, muy alejado de lo que podía esperarse de un encargo de esa naturaleza. Pero el encargo supuso para el pintor viajar a Marruecos y así conocer la impresión de la luz en abierto sobre la geografía africana, lo que marcaría la plástica de Fortuny de un modo excepcional, como dejó plasmado en “La batalla de Wad-Ras” (P4331), realizada también entonces. Tras su estancia en África, pasó por Madrid donde estudió la colección de pintura española del Museo del Prado, otro importante acicate en la solidificación de su estilo. Por último, viajó por Europa, conociendo de primera mano tanto los cuadros de batallas de Versalles como, sobre todo, el orientalismo puesto de moda en París por Eugéne Delacroix (1789-1863) y Eugéne Fromentin (1820-1876). Aunque las impresiones sobre el norte de África se hicieron muy notables en su obra de ese momento, ese viaje a París y lo que pudo conocer allí contribuyeron a dirigir los intereses plásticos de Fortuny hacia una pintura mucho más complaciente con el mercado internacional.
En 1864 el artista aceptó el encargo de decorar uno de los techos de la residencia parisina del duque de Riánsares, esposo de la exiliada reina María Cristina de Borbón, madre de Isabel II. Así, pintó en el lienzo “La reina María Cristina pasando revista a las tropas” (P4332), valiéndole ese contacto cortesano un primer afianzamiento como pintor entre la alta sociedad de París.
Aunque su vivo interés por el mundo árabe le llevó a realizar en 1862 un segundo viaje a Marruecos, por entonces ya se ocupaba, sobre todo, de realizar composiciones de inspiración dieciochesca para satisfacer las exigencias del mercado. A mediados de esa época entró en contacto con Goupil, quien le convirtió en uno de sus artistas estrella. Así, debido a las obligaciones de su relación comercial, comenzó a producir pinturas de género al gusto internacional, ambientadas en épocas pasadas pero con asuntos puramente anecdóticos, entré las que destaca “La vicaría” (Barcelona, Museu Nacional d'Art de Catalunya), de 1870, en la que Gautier encontró la más viva expresión de su teoría esteticista de “l'art pour l'art”. A partir de ahí, la fama de Fortuny y la cotización de sus obras alcanzaron cotas impensables para ningún otro pintor español de su época.
Al poco de ese éxito, que le aseguraba su futuro bienestar económico, Fortuny viajó a Sevilla y Granada en compañía de algunos de sus amigos, como Raimundo de Madrazo o Martín Rico. En Andalucía reviviría el mundo islámico en uno de los lugares clásicos del orientalismo europeo y allí pudo interesarse con mayor madurez por la luz natural, blanca y cegadora, de esa latitud.
Establecido en Roma, la etapa final de su obra está marcada por una mayor libertad artística, que le llevó a separarse del “tableautin” -a pesar de la fama que le había dado- en busca de cierta independencia creativa. Así, al final de su corta vida, Fortuny se expresó con un verismo jugoso y vibrante, que se acercaba cada vez más a una plástica realista fundamentada sobre todo en el estudio de la luz, y que se vertía sobre lo cotidiano como su mejor escenario de experimentación, como sucede con la obra maestra que pone punto final a su catálogo, “Playa de Portici” (colección particular) (G. Navarro, C. en: El siglo XIX en el Prado, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 471-472).

El retrato, fotografía de Filippo Belli que reproduce la pintura original de Federico de Madrazo y Kuntz (Museo Nacional de Arte Catalán), corresponde a la obra HF0847 del Museo del Prado.

Obras (24)

La Batalla de Wad-Rass
Óleo sobre papel pegado en lienzo, 1860 - 1861
Fortuny y Marsal, Mariano
La reina María Cristina y su hija Isabel II pasando revista a las baterías de artillería que defendían Madrid en 1837
Óleo sobre lienzo, 1865 - 1866
Fortuny y Marsal, Mariano
Fantasía sobre Fausto
Óleo sobre lienzo, 1866
Fortuny y Marsal, Mariano
Malvas reales
Óleo sobre lienzo, Hacia 1872
Fortuny y Marsal, Mariano
San Andrés (copia de José de Ribera)
Óleo sobre lienzo, 1867
Fortuny y Marsal, Mariano
Corrida de toros
Óleo sobre lienzo, 1867 - 1868
Fortuny y Marsal, Mariano
Corral
Óleo sobre lienzo, 1869
Fortuny y Marsal, Mariano
Viejo desnudo al sol
Óleo sobre lienzo, 1871
Fortuny y Marsal, Mariano
Marroquíes
Óleo sobre tabla, 1872 - 1874
Fortuny y Marsal, Mariano

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