formularioRDF
El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Cerrar Continuar a ficha de la obra Continuar a ficha de la obra
03-06-2026
Vicente Palmaroli y González

Zarzalejo, Madrid, 1834 - Madrid, 1896

Vicente Palmaroli y González

Formado en el taller litográfico de su padre, el italiano Gaetano Palmaroli (1801-1853) y -tras una breve estancia en Italia- en la Academia de San Fernando, donde coincidió con Eduardo Rosales, Vicente Palmaroli gozó desde su juventud de la protección de los ambientes cortesanos. Pensionado por el ...

Fuente: Museo Nacional del Prado

Ver ficha de autor

Carlota Rosales

1889. Óleo sobre lienzo, 100,5 x 60 cm
Sala 062A

Carlota Rosales (1872-1958) fue una de las mujeres artistas más conocidas del último tercio del siglo XIX en España, pues fue la primera en ser pensionada en la Academia de España en Roma (en 1887), y, de hecho, la única pintora en disfrutar de este tipo de estancia hasta después de la Guerra Civil. Se conocen otras efigies de Carlota Rosales, en su mayoría fotografías y algún otro cuadro (el de Gregorio Toledo en el Museo Casa Colón de Las Palmas de Gran Canaria), pero esta pintura del Prado es la imagen más antigua que tenemos de ella y también su retrato de mayor empaque. Además, fue realizado en Roma cuando la joven sumaba tan solo 17 años y había comenzado su carrera como pintora, que apenas duraría unos pocos años más. Vicente Palmaroli, su autor, fue uno de los amigos más estrechos de Eduardo Rosales, padre de Carlota, y uno de sus testamentarios. Por ello protegió a su familia tras la muerte prematura del maestro, y también durante la estancia de Carlota y su madre en la Academia, de la que él era director. El retrato era no solo el mejor testimonio del comienzo de una prometedora etapa, sino una prueba de la protección paternal que Palmaroli sintió hacia su discípula, a quien posiblemente le regalaría la obra.

Es en este contexto romano donde, por tanto, debe incardinarse el cuadro. En su condición de retrato entre artistas es también un buen ejemplo de cómo durante este periodo de aprendizaje las relaciones fraternales entre compatriotas se estrechaban. Desde su llegada a la Ciudad Eterna, y desde entonces hasta su muerte, Palmaroli había sido especialmente sensible a las fórmulas estilísticas y compositivas de los pintores alemanes, en especial de Anselm Feuerbach. Así lo demuestra, por ejemplo, su Pascuccia en la plaza de San Pedro en Roma (mercado del arte), gran parte de su producción religiosa final y este retrato, frente al cual se hace difícil no pensar en la conocida Ifigenia (1872, Staatsgalerie, Stuttgart) del alemán: el tratamiento de los blancos -color predominante de la composición-, la figura recortándose sobre un cielo encapotado, la línea azulada del horizonte e incluso el asiento pétreo de tonos grisáceos remiten a aquella obra. Palmaroli, que en su producción anterior había sido fiel intérprete de la técnica de Rosales, ha evolucionado ahora hacia un tipo de pintura si cabe más sintética, desprendiéndose paulatinamente de la línea segura y firme para marcar los contornos que había aprendido en su maestro, como demuestra esta obra. Por otro lado, la presentación de la modelo, de casi tres cuartos (como Concepción Miramón, P4536, pintada también en 1889), con el cuerpo levemente girado a la izquierda, responde a un formato que el artista empleó a menudo en estos años, como en María Groizard y Coronado (1888, colección particular). Pero a diferencia de estos otros dos retratos, ambos de encargo, aquí el carácter abocetado con el que está trabajado el asiento y el cuerpo, apenas sugerido mediante unas cuantas pinceladas y grandes trazos en negro, contrasta con la cabeza, perfectamente acabada y con esta diferenciación consigue lograr una de las efigies más singulares dentro de su producción retratística. La obra permite conocer bien las diferentes soluciones del pintor en lugares como el asiento, donde utiliza una técnica muy acuosa, o en el traje, donde la pincelada es muy amplia, pero con poca carga matérica.

Martínez Plaza, Pedro J, 'Vicente Palmaroli. La pintora Carlota Rosales, 1889'. En: Memoria de Actividades 2022, Ministerio de Cultura y Deporte, 2023, p.124-126

Multimedia

Ficha técnica

Imagen del carrusel
Imagen del carrusel
Número de catálogo
P008393
Autor
Vicente Palmaroli y González
Título
Carlota Rosales
Fecha
1889
Técnica
Óleo
Soporte
Lienzo
Dimensión
Alto: 100,5 cm; Ancho: 60 cm
Procedencia
Carlota Rosales Martínez de Pedrosa; Familia Armiñán Santonja, descendientes del pintor y de Carlota Rosales; donado por la Fundación Amigos del Museo del Prado, Comisión Siglo XIX, 2022
Fecha de ingreso
2022

Bibliografía +

Cajide, I., Cuatro Generaciones de Pintores Madrileños: Rosales y sus descendientes, Ministerio de Cultura, Madrid, 1985, pp. 54 y 62.

Martínez Plaza, Pedro J, 'Vicente Palmaroli. La pintora Carlota Rosales, 1889', En: Memoria de Actividades 2022, Ministerio de Cultura y Deporte, 2023, pp. 124-126.

Otros inventarios +

Inv. Nuevas Adquisiciones (iniciado en 1856). Núm. 3075.

Ubicación +

Sala 062A (Expuesto)

Expuesto
Fecha de actualización: 03-06-2026 | Registro creado el 18-05-2023

Visor 360

Arrastra con el cursor para girar la pieza

Más obras de Vicente Palmaroli y González

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba