Colección de trajes de España, tanto antiguos como modernos, que comprehende todos los de sus dominios
1777 - 1778. Talla dulce: aguafuerte y buril sobre papel verjurado, 305 x 210 mmNo expuesto
Libro con 56 estampas. La primera es la portada, y las demás están numeradas excepto las que ocupan las posiciones G6933/5 y /7. Falta el número de serie 4, 7 y 32. La número de serie 46 (G933/47) está encuadernada después de la número 47 (6933/46). Encuadernación en holandesa en cartón, con papel de aguas, y el lomo en piel con adornos lineales dorados. En el Gabinete de Dibujos y Estampas del Museo del Prado se conservan ejemplares sueltos de esta serie: de G990 a G998.
Esta colección de trajes constituye la primera y más importante de cuantas se editaron en la España del siglo XVIII, conformando en gran medida la tipología que seguirán posteriores colecciones, como la de Rodríguez, cuyos dibujos preparatorios donó la Fundación Amigos del Museo del Prado en 2019 (D9562 a D9564).
Son muy escasos los ejemplares conservados, y los más completos que se conocen presentan un número diferente de estampas, especialmente en la parte final. En este caso el ejemplar, con encuadernación de época, contiene, además de la portada grabada, hasta la estampa 56, aunque como se ha mencionado anteriormente incluye las de los actores Espejo (entre la 5 y la 6) y la de Garrido (entre la 6 y la 8) que van sin numerar. Por otra parte carece de las estampas 4, 7 y 32. Siguiendo la descripción que aparece en portada, el proyecto constaría de 8 cuadernillos con 12 estampas cada uno. Esto supondría un total de 96 estampas. Sin embargo solo se puede constatar la publicación de 85 estampas. Por los ejemplares conocidos, heterogéneos en su número como hemos apuntado, se documenta la existencia de 82 estampas numeradas, a las que se añaden 3 sin numerar, sumando un total, por tanto de 85 estampas documentadas. La colección muestra una variada galería de tipos que aluden a su profesión, condición social y solo en ocasiones, a su procedencia geográfica, ofreciendo una visión panorámica de la indumentaria de los españoles. La falta de antecedentes de este tipo de colecciones en España hizo que De la Cruz se fijara en modelos franceses e italianos. La magnitud del proyecto requirió de la colaboración de un buen número de dibujantes. Los primeros lo fueron por Manuel de la Cruz, ampliándose la nómina posteriormente a Juan de la Cruz, Antonio Carnicero, José Ximeno y, por encima de todos por su calidad, Luis Paret. De este último precisamente la Fundación donó al Museo del Prado un dibujo preliminar para este proyecto con la Mujer bilbaína (D10077). Todas las láminas fueron grabadas, como indica la portada, por Juan de la Cruz. La importancia y difusión de la serie hizo que sirviese de modelo a pintores y otros artífices para la elaboración de sus obras, incluyendo figuras claramente tomadas de las estampas. Así por ejemplo trabajos de piedras duras repiten literalmente algunas estampas. Como en otros casos, las estampas se vendían en blanco y negro o iluminadas. Este ejemplar es en blanco y negro.