La Natividad
1460 - 1470. Óleo sobre tabla de roble del báltico, 103 x 60 cmSala 057
Esta obra forma parte de un retablo procedente del convento benedictino de Sopetrán (Guadalajara), formado por tres escenas de la vida de María (P2575, P2577 y P2578). La segunda tabla une la escena de La Natividad en su parte alta y la de La muerte de la Virgen en la baja. La Natividad es, en realidad, la representación iconográfica de una Adoración del Niño. Está captada en un singular edificio, de cuatro columnas, las dos del fondo adosadas a pilares que sostienen también sendos dinteles para los vanos laterales. Sobre el conjunto apoya un entramado de madera con un ruinoso tejado de paja formando la tradicional imagen del pesebre. La parte baja, donde se recoge la Sagrada Familia con el buey y el asno, está cerrada al fondo y a la izquierda con una cerca de madera de tablones rematados en punta y a la derecha con un entramado de cañas. En primer término, tres ángeles, cada uno en un tono, rosado, verde y azul, adoran al Niño, tumbado en su cuna de paja y confortado por el tacto del manto de su madre. El anuncio a los pastores está representado por el pastor de rojo más allá de la cerca, con su rebaño hacia el fondo. La escena se completó con el añadido de la extraordinaria arquitectura rosada sobre el cielo.
Esta tabla y sus compañeras se consideraron flamencas al ser halladas, tanto por su descubridor, Elías Tormo, como por Lafuente Ferrari, que las publicó en 1929 y estableció sólidas y muy correctas concomitancias con autores como el Maestro de Flémalle, Rogier van der Weyden y seguidores en Bruselas. Pese a las semejanzas con La Anunciación de Amberes, el autor de esta obra no se dejó llevar por una sola composición rogieresca, sino que conocía bien toda su producción e incorporó detalles de varias obras, mostrándose como un seguidor muy cercano, si no un miembro de su taller. Dadas las influencias y puntos de contacto formales que en su mayoría se retrotraen a Rogier van der Weyden, es importante notar la similitud de estas tablas con la obra de un discípulo directo suyo como es el Maestro de la Redención del Prado, en especial con el tríptico que le da nombre, hoy en el propio Museo (P001888 – P001892).
Estas pinturas fueron encargadas por la familia Mendoza en Bruselas, donde, hacia la década de los años sesenta, un artista o taller cercano al Maestro de la Redención realizó las pinturas y un taller local de escultores la talla de La Lamentación (The Metropolitan Museum of Art, The Cloisters Collection, 1955 inv. 55.85), como parece delatar su estilo. Esas fechas, sin embargo, no aclaran la identidad del personaje retratado y posible comitente. El marqués de Santillana, impulsor de la remodelación del antiguo monasterio benedictino de Sopetrán en Guadalajara, parece ser el mejor candidato. No hay que descartar, no obstante, que se trate de un retablo con el retrato de Santillana encargado tras su muerte por sus herederos, el duque de Infantado o el cardenal Mendoza, a modo de homenaje, en un ejercicio de glorificación de su memoria en el monasterio de Sopetrán.
Pérez Preciado, José Juan, Pintura flamenca del siglo XV en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.270-283 nº.36