Maestro de la Redención del Prado
La figura del Maestro de la Redención, o del Tríptico de la Redención del Prado, surge en los años treinta del siglo pasado en función de un grupo de pinturas que evidenciaban un estilo común y cuya pieza principal sería la obra homónima del Museo del Prado. A esta se le unían otras como el Tríptico del Juicio Final, actualmente repartido entre el Ayuntamiento y el Museo de Bellas Artes de Valencia, “La presentación de la Virgen en el templo” (Patrimonio Nacional, inv. 10014404), “La Lamentación” de Amberes (Museum Mayer van den Bergh, inv. MMB.0003) y “El descendimiento de la cruz” de Múnich (Alte Pinakothek, inv. 1398). La agrupación de estas y otras obras de clara influencia de Rogier van der Weyden, bajo cuya autoría habían permanecido algunas de ellas, la realizó Georges Hulin de Loo, quien argumentó que su autor habría de ser el pintor bruselense Vrancke van der Stockt (antes de 1420-1495), a quien presentaba como principal discípulo de Van der Weyden basándose en la existencia de un documento que ambos firmaron en las casas de Rogier, pero ajeno absolutamente a cualquier cuestión artística. Poco después, Max Friedländer refrendaba tal corpus como obra de un único pintor, pero dudando de su identificación con Van der Stockt. De hecho, dado que no hay pruebas de que este artista realizara ninguna de las obras y dibujos que se agruparon bajo su mano y ni siquiera se documenta ninguna otra pintura suya, poco a poco se desestimó su autoría para el corpus, surgiendo así la figura convencional del Maestro de la Redención.Su estilo denota una continua inspiración en Van der Weyden. Así, suele colocar las escenas de sus grandes trípticos bajo arcadas con esculturas al modo de portadas de iglesia, como lo popularizó Rogier en el Tríptico de Miraflores, hoy en Berlín, o bien se basa en sus iconografías más exitosas, como evidencia en sus piezas de Madrid y Valencia la impronta del Tríptico de los Siete Sacramentos de Amberes o del Políptico del Juicio Final de los Hospices de Beaune (Musée de l’Hôtel-Dieu). Aun así, el Maestro de la Redención no traslada modelos concretos de las pinturas de Rogier en sus propias creaciones, aunque en ocasiones sí utiliza diseños procedentes de dibujos vinculados a su taller, corroborando con ello la idea inicial de que este maestro trabajó directamente con Van der Weyden (J.J. Pérez Preciado, "Pintura Flamenca del Siglo XV. Catálogo razonado", Museo del Prado, 2024, p. 252).








