Primer Concilio de Braga
1759. Mármol de Badajoz, 82 x 123 cmSala 085
Es el medallón que consiguió Salas ejecutar en solitario después de haber tenido que realizar dos de ellos junto a Manuel Bergaz. Aunque ha habido varias interpretaciones sobre qué concilio representa este relieve, según las indicaciones que dio en 1748 el propio padre Sarmiento, responsable del programa iconográfico, en su “Sistema de Adornos” (p. 92), se trata del I Concilio Bracarense: “En el hueco, o nicho que está en el ángulo de la entrada a la derecha, se ha de esculpir un Concilio de España, y será el Bracarense primero, en el qual, siendo Rey de los Suevos Theodomiro, y Obispo de Braga el Celebre San Martin Dumiense, se ratificaron y confirmaron Catholicisimos para siempre los Suevros de Galicia y Portugal, aunque ya antes habían sido Catholicos”, señalando que en el otro hueco irá el III Concilio de Toledo”.
Este Concilio tuvo lugar en la ciudad de Braga (actual Portugal) en el año 561 d. C., durante el pontificado de Juan III. En Bracara (Braga) se celebraron en época tardo-antigua varios Concilios, el primero al que hacía referencia el padre Sarmiento, en el año 561 y el segundo en el año 572, y ambos tuvieron lugar bajo el dominio suevo en la Gallaecia. El I Concilio de Braga (561) permite constatar cómo todavía en la segunda mitad del siglo VI el priscilianismo continuaba fuertemente asentado, especialmente al norte del Miño, de ahí la necesidad de configurar y estructurar una verdadera iglesia ortodoxa en el reino suevo, en un momento en que la monarquía y el poder político suevo vivían una etapa de relativa tranquilidad y efímero esplendor, fruto de la estratégica alianza establecida entre la élite sueva y la Iglesia católica galaica (Díaz y Díaz, 1991; López Quiroga, 2018, p. 139).
El santo al que hace referencia el padre Sarmiento es San Martín de Dumio. San Martín Dumiense nació en Panonia, en la actual Hungría. Hacia el año 550 llegó a Galicia, probablemente acompañando una reliquia de San Martín de Tours que le era enviada al rey suevo, arriano, para procurar la curación de su hijo. Martín se dedicó a una intensa actividad misionera a fin de convertir a los suevos a la fe católica. Antes del año 556 fundó en las proximidades de Braga el monasterio de Dumio, siendo consagrado obispo por el metropolitano de Braga el 5 de abril de ese mismo año, creándose especialmente para él la diócesis de Dumio que comprendía el cenobio con todos sus dominios. Participó en el I Concilio de Braga o Bracarense, el año 561, que supuso el abandono definitivo del arrianismo entre los suevos. Falleció en el 580 d. C., y se le da el título de Apóstol de los suevos (texto tomado de Miguel C. Vivancos Gómez, OSB, “San Martín de Braga, sub vocem”, Diccionario Biográfico Español, online). El rey al que hace referencia el padre Sarmiento es Teodomiro. (?, p. s. VI-570), rey de los suevos desde el 559 d. C. Hay algunas discrepancias sobre su biografía, sobre si fue el primer monarca suevo cristiano ortodoxo convertido por la influencia de Martín de Braga, o si lo fue Recaredo I.
Lorente Junquera (1954, p. 64) lo reprodujo por primera vez, aunque lo identificó como un concilio toledano, error que se fue manteniendo en el tiempo, y señaló que el 31 de enero de 1758 entregó Salas la medalla del Primer Concilio de España (p. 71). Tárraga (1996, p. 66) (AGP, Secc. Ob., Leg. 350) indicó que logró este encargo el 6 de marzo de 1758 para el hueco y nicho de entrada a la Capilla a mano derecha, y que lo había concluido en febrero de 1759. Plaza Santiago (1975, p. 186) recuperó el titulo dado por el Padre Sarmiento. Muñoz Sancho (2023, p. 582) señaló que se refería al I Congreso de Braga en el año 561.
Fue tasado con una de las cantidades más elevadas de esta serie tal como trascribe Plaza (1975, p. 411): “Por haberse esmerado en hacer cuanto alcanzaban sus talentos y práctica, por ser un asunto algo ingrato y cargado de figuras, cuya degradación y colocación da bastante que hacer al Artífice para que la obra salga con menos defectos que sea posible. como ha procurado hacerlo este Artífice, y por lo que, según mi inteligencia y práctica, digo que considero el trabajo vale 19.000 reales de vellón… 5 de febrero de 1759”, y en la misma fecha Castro lo tasó en 20.000 reales. Tárraga (1996, p. 65) publicó la firma en el lateral, realizada de forma muy descuidada.