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Cronología de los relieves del Palacio Real
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Nochebuena de 1734
Un incendio destruye el Real Alcázar de Madrid por la noche, y tras el fallecimiento del arquitecto Filippo Juvarra, a quien se llamó para proyectar la nueva sede, Giovanni Battista Sacchetti presentó su proyecto en 1737 y, puso la primera piedra del Palacio Real Nuevo en 1738.
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1748
Fernando VI aprueba el programa iconográfico de fray Martín Sarmiento para la decoración del Palacio Real Nuevo de Madrid, presentado el 30 de agosto de 1747: tanto de las fachadas (esculturas, relieves, escudos...), como en los interiores y escaleras, entre otros; especialmente, las sobrepuertas y sobreventantas de los cuatro lados de la galería principal o galería alta. La construcción del edificio finaliza en 1751.

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1753
Se inicia la ejecución de los relieves o medallones para las sobrepuertas de la galería principal o galería alta del Palacio Real.

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1760
Carlos III paraliza en la ejecución de los relieves no concluidos.
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1764
Los relieves quedan almacenados, no llegan a colocarse los concluidos en su destino.
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1834
Los medallones ya están trasladados al Real Museo de Pinturas, tal y como consta en el Inventario a la muerte de Fernando VII.
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1860
Los medallones ya están expuestos en el Real Museo, que se denomina desde 1838, Real Museo de Pinturas y Escultura.
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1928
Hasta esta fecha parecen haber estado expuestos en el ya conocido como Museo del Prado.
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1934
Seis relieves se depositan en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para decorar su salón de actos.

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1943-1954
Los relieves se encuentran expuestos en el recién inaugurado vestíbulo, así como las salas del legado Bosch y galerías bajas.

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1999
Parte de ellos quedan incorporados a la exposición permanente dedicada al siglo XVIII.

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2026
La serie completa ha sido revisada y se han ajustado sus fechas, así como alguna de sus autorías en el Museo Nacional del Prado. Por tal motivo, se exponen siete relieves, tras su restauración, que son representativos de cada lado de la galería principal o galería alta para la que fueron proyectados.
Historia
Tras el incendio en la noche de Nochebuena de 1734 del Real Alcázar de Madrid, se iniciaron las obras del Palacio Real Nuevo cuatro años más tarde, cuya construcción finalizó en 1751. Sin embargo, la decoración escultórica no se concluyó hasta el final de esta década y para tal programa, se tuvieron que hacer encargos a una gran cantidad de artistas que colaboraron, tanto en las fachadas (esculturas, relieves, escudos,…), como en los interiores, escaleras, etc. El erudito, escritor y monje benedictino fray Martín Sarmiento O.S.B., Pedro José García Balboa, una de las más grandes personalidades de la Ilustración española, fue el responsable de presentar varias memorias para el futuro programa decorativo, tanto a Felipe V en 1743 como a Fernando VI en 1747.
La memoria fundamental fue el Sistema de adornos de escultura, interiores y exteriores, para el nuevo Real Palacio de Madrid, del que existen varias copias manuscritas en los archivos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Archivo Histórico Nacional, Archivo General de Palacio, Biblioteca Nacional y Biblioteca Británica. Cuando el “Sistema de adornos” de Sarmiento fue aprobado en 1748 e iniciado en 1753, el rey determinó entonces que las esculturas habrían de trabajarse en Madrid acordándose que, en adelante, todas las obras se abonarían mediante ajuste de precios y no a jornal, sistema empleado hasta ese momento. Asimismo, para llevar a cabo estas obras bajo las condiciones señaladas, se despidieron a todos los oficiales, ayudantes, aprendices y peones que en aquel momento integraban el taller, a excepción de los que ya habían sido contratados directamente por el monarca: Pascual del Médico, Dumandré, Boiston y Fossati. Finalmente, se contó con veinte escultores, la mayoría de los cuales ya integraban la Corte. Estos artistas (de diversa calidad) fueron protagonistas del panorama escultórico español a mitad del siglo XVIII, y muchos de ellos estaban relacionados con la recién creada Real Academia de Nobles Artes de San Fernando. Entre ellos, destacaba Roberto Michel, el escultor de Cámara de Fernando VI, que, en el siguiente reinado, llegaría a ser Primer Escultor de Cámara de Carlos III.
Programa iconográfico del padre Sarmiento
El padre Sarmiento creía firmemente en el arte visual como poder de adoctrinamiento, por lo que tenía muy claro dónde colocar estos relieves y cuáles eran los temas que debían esculpirse. Entonces, se plasmarían cuatro tipos de asuntos, repartidos en cada lado de la galería principal o galería alta del nuevo palacio, concretamente, en las sobrepuertas y sobreventantas, como una especie de resumen de la historia de España a través de destacados episodios o momentos:
- - Asuntos religiosos, que animaran al buen comportamiento.
- - Instituciones políticas, metáfora del buen gobierno.
- - Victorias militares, señalando especialmente, el heroísmo en época de Felipe V y Fernando VI.
- - Ciencia, para promover el conocimiento.
Creación del equipo de escultores
Giovanni Domenico Olivieri, que había recibido una formación amplia y completa en Carrara, Génova y Turín, adquirió el título de “Escultor principal” y "Adornista de la Real Fábrica de Palacio", dirigiendo todo el proyecto escultórico del palacio, y por tanto el conjunto de medallones o relieves para la galería principal o galería alta del edificio, así como el taller de escultura del Nuevo Palacio Real y de los Reales Sitios. Cuando llegó a Madrid en 1740, empezó a trabajar con el arquitecto de palacio Giovanni Battista Sacchetti, incorporándose luego Felipe de Castro, como “Escultor de Cámara”. Aunque Olivieri y Castro mantuvieron encargos individuales, desde 1749, ambos tenían las mismas facultades y todos los escultores dependían de ellos. No obstante, sus criterios fueron dispares en la corrección de los modelos y su ejecución a lo largo de todo el programa.
La trayectoria de Olivieri fue muy importante en la Corte, junto con este proyecto:
- - 1744 a 1748: director general de los estudios de la nueva Real Academia de Nobles Artes de San Fernando.
- - 1744 a 1748: se le concedió la manutención de un traductor.
- - 1754: se le había adjudicado una vivienda en el Alcázar, aunque tuvo que reclamar en varias ocasiones por las insalubres condiciones de la misma.
- - 1755: Fernando VI le concedió el privilegio de hidalguía para él y sus sucesores, y también el rey Luis XV le concedió el Cordón de la Orden de San Miguel.
Felipe de Castro, formado en Roma, era amigo del padre Sarmiento. Tenía una sólida formación artística y literaria, y era un hombre culto, que escribía y dibujaba mucho. En 1745 se le habían encargado trabajos en relación con la serie de los reyes de España, por lo que fue nombrado “Escultor de Fernando VI”, es decir, Escultor de la Real Persona. El 18 de marzo de 1747, su única subordinación era al Ministro de Estado y el 9 de junio de 1750, se estableció que le pagasen las obras encomendadas “del mismo modo que se hace con Olivieri”, aunque finalmente la cantidad fue mucho menor. También, se le adjudicó una vivienda en el Alcázar, pero tuvo que reclamar en varias ocasiones por las insalubres condiciones de la misma a lo largo de 1753.
Ejecución del "Sistema de adornos"
Desde la creación del taller en 1740 Olivieri se había rodeado, para la decoración del nuevo palacio, de escultores italianos y franceses que ya trabajaban a las órdenes de Giovani Battista Sacchetti (Antonio Dumandré y Philipe Boiston, incorporándose más tarde Luis Parán, Francisco de Vogue y Francisco Le Gró, de la misma nacionalidad) y una pequeña representación española (Diego de Villanueva, Andrés de los Helgueros, Miguel de Jaúregui y Domingo Martínez) trabajando en la fachada principal del palacio, pero “la situación cambió a principios de 1743 cuando se planteó una reorganización de los trabajos que tuvo como consecuencia la adopción de un nuevo y definitivo programa decorativo, ideado por el Padre Martín Sarmiento, y una reestructuración del taller de escultura que supuso el despido de todos los oficiales, ayudantes, aprendices y peones que en aquel momento integraban el mismo a excepción de los que habían sido contratados directamente por el monarca - Pascual del Medico, Dumandré, Boiston y Fossati -".
Asimismo, para llevar a cabo estas obras bajo las condiciones señaladas, se decidió la contratación de nuevos escultores buscándolos en esta ocasión entre los más acreditados del país, muchos de la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, y tras el mandato real del 16 de marzo de 1743, el Intendente de las Obras de Palacio, don Baltasar de Elgueta, envió a los corregidores una circular "pidiendo informes sobre escultores de la localidad". Las diversas respuestas no tuvieron en su mayoría consecuencias para el proyecto de los relieves, dado que se optó principalmente por escultores que ya estuvieran en la Corte. La ejecución de cada medallón, cuyo dibujo y modelo tenía que haber sido previamente aprobado por el director correspondiente, fue reportada a don Baltasar de Elgueta. De esta manera, fueron tasando cada uno de los relieves, si bien con discrepancias sobre su cuantía en general y, a pesar de que los escultores fueron entregando los medallones entre 1753 y septiembre de 1760, varios quedaron inacabados. Aunque en un principio se proyectaron 46 relieves o medallones (44 más 2 en la entrada de la Capilla), en el programa se acabaron citando 39 y finalmente en la documentación se reflejaron 37 (entre los acabados, a medio desbastar o apenas desbastados) a la muerte de Fernando VI.
Se realizaron todas las piezas en mármol de Badajoz, menos dos en mármol de Valencia, quizá por tener algún defecto en las otras medallas, que fueron: el Consejo de Castilla de Carnicero y el Consejo de la Inquisición de Moyano. Todos responden a dos diseños en las orejeras superiores del relieve; el catedrático en Historia del Arte, Francisco Javier de la Plaza Santiago, reprodujo el dibujo del vano y el croquis de la plantilla del relieve con dos orejeras anchas en los lados superiores, junto con las plantillas de otros relieves para la escalera que Olivieri envió a Elgueta el 8 de junio de 1752, aunque cabe señalar que finalmente, no fueron todos iguales.
Hay que tener en cuenta que, además de las diversas calidades en la talla, las posibles imperfecciones no iban a ser tan obvias como se aprecian actualmente, porque dichos relieves iban a colocarse en una ubicación bastante alta sobre las puertas. Sin embargo, es evidente la desigual calidad entre los medallones.
Reinado de Carlos III
El nuevo monarca Carlos III consideró en 1760 los relieves demasiado aparatosos, tal como señaló tras su incorporación Francisco Sabatini, arquitecto mayor de Palacio e Intendente de las obras. La nueva orientación y el cambio de gusto –Sabatini los llamó “pupazzatte o muñequitas”, indicando que no valían ni cuatro maravedíes cada uno– hicieron que no se llegaran a ubicar en su lugar de destino.
El 7 de septiembre de 1760, se dio la primera Real Orden de paralizar estos trabajos, medallones y estatuas para la balaustrada. Sin embargo, no ocurrió en el caso de los medallones “al parecer por una mala interpretación de la orden dada por el nuevo monarca, ya que en ella se mandaba ‘cesar el taller de escultura’” y estos escultores trabajaban los relieves desde su casa. Aprovechándose de la ambigüedad, los artistas continuaron labrándolas, ya que el trabajo se iba a tasar y pagar según el estado de ejecución.
Se estableció en 1761 que Olivieri y Castro concluyeran varias medallas iniciadas por otros escultores, pero ambos mostraron su disconformidad, a lo que ya se sumaban sus previos desencuentros con sus viviendas y emolumentos (remuneración adicional que corresponde a un cargo o empleo). El 19 de enero de 1761, doce relieves ya se habían tasado por los escultores Juan Pascual de Mena y Roberto Michel, con el visto bueno de Sabatini.
El desenlace
El 24 de marzo de 1762, al morir Olivieri, se decidió no cubrir su plaza “y que las medallas del corredor las concluyera Felipe de Castro… no urge que se hagan de prompto y pueda hacerlas unas después de otras”, pero Castro se resistió y no cumplió la orden. Se iniciaría otra etapa de otros trabajos en la que tuvo protagonismo la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando. Varios escultores fueron especialmente apoyados por Sabatini: Francisco Gutiérrez, Roberto Michel (que dominaba diferentes materiales, especialmente el estuco) y algunos otros que se dedicarían a las restauraciones de fuentes, esculturas y las tareas imprescindibles en los diferentes Reales Sitios.
Finalmente, los relieves quedaron almacenados en 1764, muchos de ellos concluidos, algunos inacabados y otros apenas a medio desbastar. Sin embargo, también desaparecieron algunos de los relieves concluidos (de los que se conserva documentación), como el de Cristo enviando a Santiago a predicar a España de Giovanni Antonio Bellini (Juan Antonio de Padua). Tras el fallecimiento de Carlos III en 1788, se realizó el inventario y tasación en 1789, de los que solo se contabilizan 32 relieves: 28 acabados y 4 no concluidos. De estos últimos, “uno se perdió”. Es decir, nunca se colocaron en su destino, y 31 llegaron al Prado en 1834. Los huecos vacíos en la galería alta del Palacio Real se pueden seguir apreciando hoy, en esta imagen cedida por Patrimonio Nacional.
La difusión del proyecto
Comenzó en 1919 de la mano de Rocher, aunque sin datos del proyecto, y de forma ya más elaborada, por Lorente en 1954. Gracias a la documentación conservada en Palacio, Lorente identificó estos relieves en el Museo del Prado y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. También incluyó una fotografía del Plan de las medallas para las sobrepuertas del Corredor y repartimiento a escultores con el reparto de los lados norte, oriente y poniente, localizándose este documento de Miss Eileen A. Lord en el Archivo de Palacio. Este extenso proyecto fue luego estudiado y desarrollado por Plaza en 1975; ampliado y revisado por Tárraga en 1990, 1992 y 1996; y completado por Albarrán 2008 y 2012, y por Azcue 1994 y 2020.
Los relieves del Palacio Real
La disposición de cada relieve fue establecida por el padre Sarmiento, si bien finalmente no se atendieron todas sus indicaciones sobre las composiciones iconográficas. Según área temática, debían seguirse las agrupaciones que se plantean a continuación.
Lado Norte
Religioso
Compuesto por 11 relieves de tema religioso que animaran al buen comportamiento (inicialmente 13 contando con dos que debían colocarse a la entrada de la Capilla): Martirio de San Lorenzo, Martirio de San Vicente, San Ildefonso y santa Leocadia, Primer concilio de España, Imposición de la casulla a san Ildefonso, San Isidro Labrador, San Dámaso y san Jerónimo, y El martirio de Santa Eulalia. Las medallas con las escenas de Cristo enviando a predicar a Santiago del escultor portugués Giovanni Antonio Bellini (Juan Antonio de Padua) y La edición de la Biblia Regia Complutense y el rezo mozárabe, trabajada por el francés Francisco Devoge, como ya se ha indicado, están desaparecidas. Aunque debieron de donarse en vida de Carlos III, ya no aparecieron en su testamentaría.
Lado Este u Oriente
Militar
Relieves con hechos militares que señalaran, con un marcado sentido triunfal, el heroísmo a lo largo de las grandes victorias o batallas famosas que tuvieron lugar en España a lo largo de la historia, generalmente triunfos del ejército cristiano: Toma de Toledo, La rendición de Sevilla, El sitio de Numancia, La batalla de Las Navas, El sitio de Sagunto, La batalla de Covadonga, El III Concilio de Toledo, La toma del Reino de Granada, La batalla de Clavijo, y La conquista de Méjico. Tienen un denominador común con el protagonista del hecho, un héroe generalmente armado, bien a pie o a caballo, acompañado de algunos otros guerreros de su ejército enarbolando banderas o insignias victoriosas, mientras los vencidos yacen en el suelo reducidos por la caballería de los vencedores, escenas de gran movimiento con torsos retorcidos, y en ocasiones ligeras alusiones al fondo de un paisaje o la ciudad en la que tuvo lugar la batalla.
Lado Oeste o Poniente
Alegorías
Relieves con alegorías de las Ciencias que promovieran el conocimiento, a través de representaciones femeninas que presiden la escena u otro motivo entre dos grupos de personajes que enmarcan el motivo central a ambos lados de la medalla: Alegoría de la Música, Las Ciencias Matemáticas, La Filosofía, La Teología, La Gramática, Apolo y las Musas (representando a la poesía), y La Metafísica y la Dialéctica. Solo iniciado el desbaste y que no se conservan (probablemente se debieron desechar), La Medicina por Alonso de Grana, y La Astronomía, por José Oñate, aunque ambos se conservaban en 1761 y se tasaron en 2.000 y 3.000 reales de vellón respectivamente: “medalla empezada a desbastar de D. Alonso Grana, que representa la Medicina y medalla de D. José Oñate que representa la Teología, digo la Astrología, a medio desbaste”, tasadas el 19 de enero de 1761, por los escultores Juan Pascual de Mena y Roberto Michel, con el visto bueno de Sabatini.
Además, hay que tener en cuenta que Sarmiento fue un férreo defensor del uso de material didáctico para la enseñanza de las matemáticas y la astronomía, y que se le atribuye la invención de una pantómetra, que podría corresponder con el objeto rectangular que sostienen los amorcillos de la figura en el relieve de Las Ciencias Matemáticas.
Lador Sur o Mediodía
Política
En este lado se encontraba el Salón de Embajadores, donde se proyectaban relieves con motivos de carácter político, símbolo del buen gobierno con los diferentes consejos u órganos supremos del gobierno de la nación: El Consejo de Castilla, El Consejo de la Inquisición, El Consejo de las Órdenes Militares, El Consejo de Guerra, Consejo de Hacienda, El Consejo de Indias, y quedaron sin hacer el Consejo de Cruzada, de Mesta y el de Estado y Cortes. Todos ellos se representaron con una composición similar, un interior donde se sitúan una serie de personajes casi siempre sentados en torno a una mesa, presidida en cada caso, según el Consejo de que se trate, por el mandatario correspondiente. En algunos de ellos, la escena se enmarca con personajes alegóricos, y los fondos se resuelven con cortinajes, escudos o retratos reales.
Los relieves y sus posteriores depósitos
Tradicionalmente se ha señalado que estos medallones se encontraban en el Museo del Prado en 1862, pero los inventarios confirman que esto sucedió casi treinta años antes (Azcue, 2020, p. 78), ya entonces con los deterioros que se aprecian actualmente. En el Inventario de las Estatuas, Bustos y demas objetos de Escultura pertenecientes a S.M. que se hallan en las Galerías del Real Museo, firmado el 28 de mayo de 1834, tasación realizada a la muerte de Fernando VII, la entrada nº 333 señala:
“Treinta y una medallas de mármol de Carrara pertenecientes a la Galería principal de Palacio, figuras obaladas de cuatro pies por tres, entre ellas se encuentran cuatro en desvaste y muchas de ellas con las figuras sin cabeza, cuyo valor en el estado que se hallan se considera de 20.000 reales de vellón unas con otras, total: 260.000 reales” (Archivo del Museo Nacional del Prado, en adelante AMNP, caja 3219, exp. 5).
La documentación informa de que la colocación de los relieves concluidos en las galerías bajas de la planta principal del Real Museo de Pinturas y Escultura (hoy Museo del Prado) tuvo lugar en 1860: “[…] En todos los ramos que abraza este Rl Museo, ha imperado la más rigurosa economía, a pesar de haberse invertido algunas cantidades en las mejoras planteadas como la de trasladar a las dos galerías exteriores de la de Escultura los preciosos bajo-relieves de mármol de Carrara, las cabezas y los fragmentos que se hallaban enteramente perdiéndose en los Sótanos, [ …]” (AMNP caja 1378, leg. 373.218, exp. 11, “Cuentas de gastos del Real Museo de Pintura y Escultura correspondientes al año 1860, 31 de enero de 1861”, Azcue, 2020, p. 79).
La referencia heredada que remite al año 1862 fue tomada de la publicación de una historia del Museo: “Danse cuenta de haberse colocado veintiocho bajorrelieves de mármol de Carrara en las galerías bajas de la fachada principal [del Real Museo de Pinturas y Escultura] sobre veintiocho ménsulas en yeso” (Madrazo, 1868), y de ahí que esta sea la fecha que se haya barajado habitualmente.
El Inventario del Real Museo, Sección Escultura, iniciado en 1857, ya les había dado un número de inventario de la Institución, de nuevo de forma conjunta, nº 738: “Treinta y una medallas ovaladas de medio relieve de mármol de Carrara que representan diferentes asuntos, muchas de sus figuras están sin cabezas y sin estremos, y una partida por medio en que se ve San Isidro, pertenecientes a la Galeria principal del Palacio. Cuatro de ellas en desvaste. Largo 4 pies, 3 pulg. Ancho, 3 pies”.
La serie completa de relieves estuvieron todos expuestos en las galerías bajas, hasta 1928, tal como confirmó Lorente, 1954, p. 58. Seis de ellos fueron depositados en 1934 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, según petición de la Corporación de 18 de junio de 1934, para ornato de su nuevo salón de actos realizado bajo la dirección de Pedro Muguruza, y que se había inaugurado en 1928 (AMNP caja 81, leg. 15.04, exp. 4. Blanco y Lorente, 1981, p. 232. Azcue, 1994, pp. 246-247. Tárraga, 1996, p. 48. Azcue, 2020, p. 81). Tras la obra de rehabilitación del inmueble, hacia 1980, quedaron expuestos en el actual salón de actos, con replicas en el mismo espacio para ocupar todos los huecos sobre las diversas puertas.
Tal como señala Tárraga, a través de la correspondencia entre la Academia y el Museo se percibe que entonces estos relieves eran considerados, equivocadamente, obras de los antiguos pensionados de la Academia de San Fernando, y procedentes de sus concursos, lo que justifica la petición del depósito por esta Corporación, aunque es cierto que alguno, como la Filosofía, le valió al escultor Ortiz su nombramiento de Académico de Mérito. Y que al publicarse el “Prado disperso” en 1982, todavía figuraran como “Seis medallones en mármol, realizados por antiguos pensionados de la Academia”.
Ocho pasaron después a las salas interiores del Museo, cuatro colocados en el vestíbulo inaugurado en 1943, cuadro sobre las vitrinas de medallas del legado Bosch, y el resto colocados en las galerías bajas, cerradas, al menos, desde 1954 (Lorente,1954, pp. 58, 62). A partir de 1999 parte de ellos se incorporaron a la exposición permanente dedicada al siglo XVIII, y en 2026 se han quedado expuestos siete de ellos, tras su restauración, representativos de cada lado de la galería alta para el que fueron proyectados.
El relieve que no llegó al Prado, quizá tenga relación con el medallón en barro cocido de La Batalla del Salado, obra firmada por Felipe de Castro en 1757, que pudo ser una propuesta para la serie de medallones de las sobrepuertas, y debió ser ofrecida por el artista a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde se conserva (E 308).
Bibliografía básica cronológica
Documentación online
Fr. Martín Sarmiento, Benedictino, Sixtema de adornos de escultura, interiores y exteriores, para el nuevo Real Palacio de Madrid: en que se representan para la elección de los mismos adornos, con descripción histórica, figuras sagradas, reales, científicas, militares, políticas y mitológicas: con una serie y cronología de todos los reyes de España, 1749, Biblioteca Nacional de España, MSS/23038.
Archivos
AGP Obras de Palacio, leg. 350, 11-3-1750. Nota de las esculturas de Palacio que está mandado hacer y orden de Carvajal para que no se repartan a los escultores algunas de ellas, en concreto, las medallas. Y s/f. quizá mayo de 1753. Relación de las medallas repartidas a diversos escultores.
AGP, Obras de Palacio, leg. 382, 30-1-1758. Informe de Felipe de Castro sobre Antonio Primo refiriéndose al encargo de las medallas de las sobrepuertas de Palacio y a lo señalado en 1752 sobre los escultores que debían hacerlas.
Inventario de las Estatuas, Bustos y demas objetos de Escultura pertenecientes a S.M. que se hallan en las Galerías del Real Museo, firmado el 28 de mayo de 1834 (AMNP, Caja 3219, Exp: 5).
Bibliografía
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Lorente Junquera, Manuel, “Los relieves marmóreos del Palacio Real de Madrid”, Arte español: revista de la Sociedad de Amigos del Arte, 20 (1954), pp. 58-72.
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Documentación complementaria
Nuevo montaje permanente
Desde marzo de 2026, la selección de los siete relieves en la sala 85 - Pasillo del Museo del Prado representan una pequeña parte del complejo Sistema de adornos de escultura, interiores y exteriores, que el Fray Martín Sarmiento desarrolló para el nuevo Real Palacio de Madrid en 1748. Precisamente, estos medallones suponen los exponentes más emblemáticos del conjunto de los 31 que se conservan actualmente, debido a la gran calidad de su talla y el simbolismo que plasma la esencia de cada área temática: religión, política, victorias militares, y alegorías. Destacan especialmente los relieves de Roberto Michel, quien fue uno de los escultores más destacados de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en trabajar para este "Sistema".






Biografías
Felipe V [+]
Nieto de Luis XIV (1638-1715), nació en Versalles y fue proclamado rey de España en 1700.

Fray Martín Sarmiento [+]
Escritor, erudito y monje benedictino español perteneciente a la Ilustración.

Giovanni Domenico Olivieri [+]
Escultor barroco italiano afincado en Madrid donde promovió la creación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Felipe de Castro [+]
Escultor español, de origen gallego, introductor de las fórmulas sobrias del neoclasicismo y primer escultor del rey Fernando VI.

Roberto Michel [+]
Escultor francés que se afincó y trabajó en la España de los Borbones del siglo XVIII.

Giovanni Battista Sacchetti [+]
Arquitecto italiano que fue llamado por el rey Felipe V, para continuar con las obras del Palacio Real de Madrid.

Francesco Sabatini [+]
Arquitecto italiano e ingeniero militar que desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional en España al servicio de la Casa Real.

Créditos
Contenidos: Leticia Azcue Brea, Jefa de Colección de Escultura desde 1700 y Artes Decorativas del Museo Nacional del Prado.
Desarrollo y edición web: Arkaitz Gómez Rubio, Elisa Andueza Dosal (Beca Masaveu), Elena Sevilla Meseguer, Javier Peinado Galisteo y Óscar Arribas Muñoz.
Agradecimientos al Museo del Prado: En especial a Mónica Muñoz Pozón de Andrade. Y también a Ana Mª Martín Bravo, Cecilia Sanjuan Arcos, José Luis Cueto y Juan Ramón Sánchez del Peral. Sonia Tortajada Hernando y Emilio José Jeréz Gómez. Marisa Sánchez (hasta 2026), Reyes Carrasco Garrido, Juan Ramón Sanz, Mª Paloma Herranz, Raquel González, Luis Zolle Bettegón, Juan de Salas Díaz-Guerra, y el equipo de la Brigada de obras de arte. Ana Mª Écija Moreno, Ángel Manuel Rodríguez González y Manuel Montero Eugenia.
Agradecimientos a colaboradores externos: En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a Antonio Almagro, M. Antonia Herradón y Héctor López Ulloa. En Patrimonio Nacional a Víctor Cageao Santacruz, Ainhoa De Luque Yarza, Javier Rodrigo, Alegra García, Mª Belén Dotú y Margarita Yustres.

