La Metafísica y la Dialéctica
1759. Mármol, 86 x 126 cmNo expuesto
La composición presenta en el centro “una palmera, árbol cosmogónico y antropogónico que simboliza entre otras cosas la riqueza y la generación, y apunto como posible interpretación el que en su tronco, como tronco de la Filosofía, inscribe en seis círculos seis letras: S, C, V, A, H, y en el último de ellos SOC. Siguiendo las indicaciones del padre Sarmiento, debían aparecer Platón y Aristóteles. Efectivamente, a este tronco aparece abrazado la figura de Platón, personificación de la Filosofía como Ciencia Universal, quien situado en esta forma parece recoger la herencia no sólo de su maestro Sócrates, si no de algunos otros filósofos que le precedieron y, según esta hipótesis, las referidas letras deben corresponder a iniciales de filósofos famosos que le precedieron: ¿Solón?, ¿Anaxágoras?, ¿Zenon? (Cenón), ¿Heráclito?, la U o V ¿? y su maestro Sócrates. Si con el brazo izquierdo abraza el tronco de la Filosofía griega, y con la derecha mantiene un manuscrito, su rostro parece dirigirse hacia la figura que descabezada representaría a su discípulo Aristóteles. Platón está sentado sobre un plinto que reproduce símbolos pitagóricos, mientras Aristóteles apoya su mano sobre un disco o reloj solar. Al otro lado creemos está personificado su condiscípulo Euclides. Otra serie de símbolos matemáticos deben aludir, sin duda, a su relación con los filósofos pitagóricos. La Dialéctica aparece sentada a la derecha con llaves y espada de doble filo en sus manos y armada de casco a modo de una Minerva, mientras la bella figura de la izquierda personifica a la Metafísica, según propone Cesare Ripa en su Iconología para su representación; mujer con un Globo y un reloj a los pies, los ojos vendados y una corona en la cabeza, haciendo un gesto de contemplación y en la izquierda un cetro, porque siendo la reina de todas las Ciencias adquiridas por luz natural y expresando las cosas sujetas a mutaciones y al tiempo, considera las cosas superiores con la sola fuerza del intelecto, no preocupándose de los sentidos”, tal como señala Tárraga (1996, pp. 64-65).
Lorente (1954, p. 71) publicó que en 1759 la medalla de Juan Martínez Reyna que representa la Física y la Metafísica estaba entregada en el Almacén y no se había dado certificación por no haber visto para recibirla. Tárraga (1996, p. 63) publicó la firma en el lateral del relieve, lo que permitió adscribir adecuadamente este relieve a su autor.