El Consejo de Guerra
1759. Mármol de Badajoz, 86 x 130 cmSala 085
La finalidad del Consejo de Guerra, máximo garante del fuero militar, era la resolución de todos los asuntos relacionados con el ámbito militar, con presencia de militares y togados, pero no podía sancionar sin la intervención real. Sin embargo, era el Consejo de Estado el que diseñaba la política y estrategia militar y el Consejo de Guerra era el que ponía los medios para desarrollarla. En el siglo XVIII las atribuciones del Consejo se reorganizaron varias veces, quedando reducidas a cuestiones contenciosas y judiciales, asuntos de protocolo e interpretación de ordenanzas y reglamentos militares, como tribunal de justicia militar encargado de velar por la observancia de las prerrogativas que concedía el fuero.
En la escena el rey Fernando VI, tocado con corona de laurel, preside el tribunal de Consejeros togados y militares a derecha e izquierda respectivamente, que no parecen responder a retratos concretos -si se tiene en cuenta además la altura a la que se iban a contemplar-, y de un escribano de cámara. Enmarcan la composición el dios Marte a la izquierda, con escudo, y a la derecha Atenea, que se interpretan como el antagonismo entre la guerra y la sabiduría. En el centro una alegoría de los símbolos de la guerra; escudo, espada, tambor, fasces -haz de varas con un hacha en su interior, símbolo de origen romano-, casco, armadura y cornucopia vacía. La composición se relaciona con el Emblema de Alciato de “la audiencia del Buen príncipe”, pero sobre todo con el emblema LXIII de Solórzano, “Regum tribunal” (1653, p. 516).
El autor demuestra ser un gran retratista como se puede observar -pese a la rotura de la cara- en la efigie de Fernando VI, que preside la reunión, lo que explica que ya en 1753 compartiese con Roberto Michel las primeras medallas de escultura que otorgó la Real Academia de San Fernando.
La escayola de este medallón figuraba en el memorial que presentó a la Real Academia el 22 de marzo de 1757 para ser nombrado Académico de Mérito (Yábar, 2011, p. 209).
Albarrán (2012, p. 315), siguiendo a Tárraga (1996, p. 5), transcribe la carta de 14 de mayo de 1753 (AGP, Administrativa, Obras, C. 13, exp. 1), por la que el secretario de Estado, José de Carvajal, ordenó a Baltasar de Elgueta “… he resuelto que emprendan los bajos relieves del lado político en la pared de mediodía del corredor, dispongo en esta forma: … la medalla que representa el Consejo de Guerra se dé al escultor Álbarez, y la ha de hazer en piedra de Badajoz … y labrarlas en el sótano de la casa de la escultura, donde han trabajado zerrageros a quienes ha mucho tiempo que mandé desocupar aquello”. En el Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (sign. 172-1/5), se conserva una instancia de 22 de marzo de 1757 en que el escultor señala que está pasando a mármol el relieve en escayola del Consejo de Guerra. Lorente (1954, p. 71) publicó que Álvarez había entregado la medalla del Consejo de Guerra en 1759, y Yábar (2011) indica que en el Archivo de Palacio se conserva el documento de 16 de octubre de 1759 en el que se anotaron en las cuentas los 25.000 reales de la obra -parte de los cuales había ido cobrando a plazos- y se le hizo libramiento el 6 de febrero de 1760, y Yábar (2025, p. 113) señala que probablemente el mármol procedía de las canteras pacenses de Alconera. Se trata de la cifra más alta pagada entre los relieves de esta serie.