Taza baja gallonada de calcedonia
1570 - 1600. Calcedonia, Esmalte, Oro, 10,3 x 24,6 cmSala 079B
Taza compuesta de dos piezas de calcedonia y cuatro guarniciones de oro esmaltado. Presenta una decoración incisa con motivos de ramos. Originalmente contaba con dos asas en forma de dragones o serpientes aladas de oro esmaltado de distintos colores, que desaparecieron cuando el Tesoro regresó a Madrid en 1815, tras ser sustraído por las tropas francesas durante la Guerra de Independencia. Su estuche es el testimonio de sus dimensiones originales. Esta delicada pieza, que une su exquisita labra a la calidad del material, se relaciona con varias obras adscritas al taller de los Miseroni.
La obra del Prado es especialmente semejante a una taza de ágata (descrita como "calcedonia oriental") -del tipo que Angulo denominaba "bernegal", con el cuerpo oblongo y labrado con grandes gallones, vástago corto y pie plano, decorada con motivos vegetales incisos y asas en forma de serpientes aladas en plata dorada- conservada en Dresde, Grünes Gewölbe, inv. V468. Ambas resultan similares en su forma ya que, como hemos mencionado, la pieza del Prado asimismo tuvo como asas serpientes aladas, aunque de oro esmaltado. Angulo la considera obra de finales del siglo XVI, y nosotros la hemos catalogado como obra milanesa, posiblemente del taller de los Miseroni, considerando su parecido con otros ejemplares existentes en Baviera, París y Múnich. Sin embargo, en el catálogo de 1988 se indica que la pieza de Dresde había sido realizada al estilo milanés, pero en talleres del sur de Alemania, a finales del siglo XVII. En efecto, copia formas de obras en cristal italianas de mediados del siglo XVI, por lo que debe referirse a los vasos de tipo bernegal tardíos (Arbeteta, L., "Otras miradas sobre el Tesoro del Delfín: revisión y nuevas propuestas de procedencias y autorías" en Boletín del Museo del Prado, 37, 55-57, 2019-21, 2021, pp. 38-40).
El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1711), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrió en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva.