El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Colección <Atrás

Lorena, Claudio de

Chamagne, ca. 1600 - Roma, 1682

Se formó en su lugar de nacimiento (inicialmente, al parecer, como pastelero), hacia 1617 acudió a Roma y al poco tiempo marchó a Nápoles, donde estudió unos dos años con Goffredo Wals. Regresó a orillas del Tíber y en el ambiente artístico romano conoció al pintor Agostino Tassi, de quien aprendió la tradición del paisaje lírico, clasicista, de concepción nórdica a la manera de Adam Elsheimer y Paul Brill. Así, el italiano supo transmitirle el gusto por los amplios panoramas, los puertos de mar y los navíos, dejando a otros artistas el papel de ejecutar las figuras. Volvió a Lorena en 1625, pero retornó a Italia y se estableció en la Ciudad Eterna en 1627, pasando allí el resto de su vida. Claudio de Lorena creó una nueva concepción del paisaje clásico en el que el estudio de la luz, magníficamente matizado desde la aurora al ocaso, según las horas y las estaciones, es fuente de una poesía elegíaca exquisita. La belleza de la campiña romana o las costas napolitanas se asocia al recuerdo del mundo antiguo, siguiendo una concepción bucólica y apacible, de espíritu virgiliano que evoca la primitiva Edad de Oro, serena, sutil y refinada, plena de nostalgias, que se aprecia en el sentido poético de sus ruinas clásicas, sus elegantes pórticos o los fantásticos torreones que se reflejan en el mar y se desmaterializan entre las brumas del amanecer o los resplandores del crepúsculo. El autor despliega un espacio amplio que lleva la vista hasta un fondo remoto, de horizontes infinitos, haciendo aparecer en primer término formas arquitectónicas y masas boscosas, así como creando una ilimitada sensación de profundidad, por medio de una gradación suave del colorido y un progresivo desdibujamiento de los contornos. Las figuras que se ven en sus lienzos suelen ser diminutas y aparentan sumergidas en los espléndidos panoramas, de tal modo que el tema semeja un pretexto para ejecutar una gran vista natural más que expresar un asunto. Demostró que los métodos del clasicismo francés podían emplearse para extraer la poesía de la naturaleza inanimada, llevó hasta su punto más elevado el estudio de la luz y la atmósfera como medios para crear una unidad tanto pictórica como imaginativa, se proyectó sobre la escuela francesa de los siglos XVII y el XVIII, y alcanzó la plenitud decimonónica, convirtiéndose en la fuente de inspiración de William Turner y Jean-Baptiste Camille Corot, cuyos avances técnicos habrían de desembocar en el Impresionismo. El Museo del Prado posee una de las mejores colecciones de obras de Claudio de Lorena que pueden verse en museo alguno, tanto por su calidad como por su número. En su mayor parte fueron adquiridas por Felipe IV para el palacio del Buen Retiro (Luna, J. J.: De Tiziano a Goya. Grandes maestros del Museo del Prado, National Art Museum of China-Shanghai Museum, 2007, pp. 294-295).

Obras (10)

Vado de un río
Óleo sobre lienzo, Hacia 1636
Paisaje con Santa María de Cervelló
Óleo sobre lienzo, Hacia 1637
Paisaje con San Onofre
Óleo sobre lienzo, Hacia 1638
Paisaje con las tentaciones de san Antonio
Óleo sobre lienzo, Hacia 1638
El embarco de Santa Paula Romana
Óleo sobre lienzo, Hacia 1639
Paisaje con el entierro de Santa Serapia
Óleo sobre lienzo, Hacia 1639
La salida del rebaño
Óleo sobre lienzo, 1636 - 1637
Moisés salvado de las aguas
Óleo sobre lienzo, 1639 - 1640
El Arcángel Rafael y Tobías
Óleo sobre lienzo, 1639 - 1640

Multimedia

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba