Borrico que anda en dos pies
1824 - 1828. Lápiz sobre papel verjurado, 191 x 147 mmNo expuesto
Dibujo del Cuaderno de Burdeos I o Cuaderno G, hoja 20. Aunque Goya pudo ver esta escena en las calles de Burdeos, sus representaciones de la vida cotidiana siempre tienen un carácter moralizante. Burros andando a dos patas habían protagonizado un grupo unitario de estampas de la serie de los Caprichos, en el que estos animales actuaban como humanos, o más bien los humanos se comportaban como asnos. En este caso el burro camina sobre sus patas traseras como si fuera un actor ante una audiencia que lo contempla y ríe con alborozo. Pero esa risa, que caracteriza frecuentemente a los personajes de los dibujos y litografías de Burdeos, no es una risa inteligente, sino la de una multitud que se divierte habitualmente con el sufrimiento y el esfuerzo de otros.
Matilla, J.M. Mena M.B., Goya: dibujos. Solo la voluntad me sobra, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2019, p.314 nº 209