Mejor es morir
1814 - 1823. Aguada, Pincel, Tinta ferrogálica, Tinta de hollín, Tinta parda sobre papel verjurado, 205 x 143 mmNo expuesto
Dibujo del grupo de Condenados, presos y torturados por la Inquisición, del Cuaderno C. El número "103" y el título "Mejor es morir", ambos manuscritos a tinta parda, se consideran autógrafos de Goya. La numeración "28" a lápiz en el ángulo inferior ha sido atribuida a Román Garreta. El dibujo estuvo adherido a una hoja de papel rosado perteneciente al álbum que probablemente compuso Javier Goya.
Uno de los aspectos más destacados de la obra de Goya es su marcada ideología, directamente relacionada con las corrientes reformadoras de la sociedad de su tiempo. Hasta tal punto está presente esta ideología en sus estampas y dibujos que podríamos afirmar, sin temor a exagerar, que Goya además de artista es sobre todo un pensador. En una imagen, a veces de gran simplicidad compositiva, asume los postulados esenciales de las nuevas ideas, y de forma crítica convierte sus obras en dardos contra la tradición y las costumbres basadas en la irracionalidad.
La preocupación por los abusos de la autoridad es una constante en la obra de Goya desde la década de los noventa. Si este tema es excepcional en el panorama artístico español de su tiempo, es, sin embargo, uno de los aspectos jurídicos más importantes de finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX. De hecho el libro de Cesare Beccaria Tratado de los delitos y de las penas, publicado originalmente en italiano en 1764 y traducido al español diez años después, constituye un texto programático de la necesidad de reformar el modo de imposición de las penas encaminado hacia un trato más humano al reo. Bajo este planteamiento, Beccaria propondrá la supresión de la crueldad en los castigos, de los tormentos y de la pena de muerte y la necesidad de prontitud en los castigos. La influencia del jurista y filósofo italiano en España se reflejará en la obra de Manuel de Lardizábal (1739- 1821), autor del Discurso sobre las penas contrahido a las leyes criminales de España para facilitar su reforma (Madrid, Joaquín Ybarra, 1782) y poco después, ya en el plano práctico, en las reformas legales de las Cortes de Cádiz. Es en este ambiente en el que debemos entender esta preocupación de Goya por mostrar la crueldad en el trato a los presos, protagonistas de buen número de los dibujos del Cuaderno C. Las condiciones inhumanas de su cautiverio quedan subrayadas desde distintos puntos de vista. Por un lado, mediante la soledad del condenado, que se enfrenta de forma aislada a su condena; por otra parte, mediante la representación de un escenario claramente simbólico, en el que la cárcel se representa con espacios de arquitectura abovedada marcados por la oscuridad en contraposición a la luminosidad que se aprecia tras los barrotes. Pero además la postura del preso, forzada por los grilletes es también reveladora del desánimo que le embarga y que le lleva tanto a él como al observador –en este caso a Goya– a titular la situación con la lacónica frase "mejor es morir". Técnicamente el dibujo es una buena muestra de la capacidad de Goya para utilizar distintas técnicas combinadas en función de su intencionalidad expresiva. Así la figura ha sido inicialmente trazada con una delicada aguada de tinta gris, y después matizada expresivamente con fuertes trazos de tinta negra, con la que además cubre violentamente las zonas oscuras de la prisión. Unas pinceladas de tinta parda en la espalda, con poca disolución acuosa, contribuyen a acentuar el abatimiento del condenado (Matilla, J. M.: “Mejor es morir”, en Matilla, J. M., Mena Marqués, M. B. (dir.), Goya: Luces y Sombras, Barcelona: Obra Social "la Caixa"-Madrid: Museo Nacional del Prado, 2012, p. 254, n. 72).
El Cuaderno C constituye un ejemplo de la complejidad de la obra de Goya. Realizado en un arco cronológico comprendido entre los años de la Guerra de la Independencia y los posteriores de la represión fernandina, su temática incide en múltiples facetas de ese momento histórico. Otros autores sin embargo han retrasado la fecha final del cuaderno a los años del Trienio Liberal (1820-23) en función de que algunos dibujos podrían vincularse a la alegría suscitada tras la reinstauración en 1820 de la Constitución de Cádiz, si bien estas composiciones pueden ser interpretadas también en el mismo contexto crítico en que Goya elaboró similares composiciones en su serie de los Desastres de la guerra. El Cuaderno C aborda temas muy variados que van desde aspectos de la vida cotidiana, con presencia de numerosos mendigos, a visiones oníricas del mundo de la noche. Un grupo muy numeroso lo componen los dibujos con condenados por la Inquisición y escenas de la crueldad de las cárceles, si bien, como hemos señalado, no es el tema único. Finalmente, otro conjunto notable incide en la crítica a los hábitos de las órdenes monásticas y en la representación de la vida de los frailes, secularizados tras los decretos desamortizadores de las autoridades francesas.
Es el cuaderno numéricamente más importante y el único que ha llegado casi intacto, sin desmembramientos ni ventas sucesivas, por lo que se encuentra prácticamente entero en el Museo del Prado, procedente del Museo de la Trinidad. De los 126 dibujos conocidos, 120 se encuentran en el Prado, uno en la Biblioteca Nacional de Madrid (C 56), uno en el British Museum de Londres (C 88), dos en la Hispanic Society of America de Nueva York (C 71 y C 128) y otros dos en una colección particular de esta última ciudad (C 11 y C 78) (Texto extractado de Matilla, J. M.: "Álbum C 91, Muchos an acabado asi. Álbum C 101, No se puede mirar", en Goya en tiempos de guerra, Madrid: Museo del Prado, 2008, p. 393).
