San Antonio de Padua
1667 - 1670. Óleo sobre lienzo, 166 x 105 cmDepósito en otra institución
A pesar de que este San Antonio, que había sido depositado en la entonces denominada Escuela Menor de Bellas Artes de Figueras, se daba por destruido en 1936, reapareció afortunadamente gracias a las labores de investigación realizadas por Mercedes Orihuela. Esta pintura es una de las de mayor carácter de la serie para el convento de San Agustín de agustinos recoletos descalzos de Madrid, modelada con empastes similares a los que vemos en el San Pedro como pontífice, y unos característicos arrastrados de pincelada larga, aplicada aquí con especial soltura. Representa al santo franciscano en el momento en que, según el suceso milagroso narrado en el Liber Miraculorum, la Virgen le entrega al Niño Jesús. Aquí, san Antonio lo acoge con su brazo izquierdo, al tiempo que sujeta un ramo de azucenas, símbolo de pureza, con su mano derecha. Herrera supo captar de forma prodigiosa el diálogo amoroso entre el Niño y san Antonio, subrayado además por un potente contraluz del que rescata los rostros de ambos y el cuerpo del Niño. Al igual que ocurre en otras obras, como las de la ermita del Cubillo, es especialmente característico el fulgor nimbado sobre la cabeza del santo, que en esta ocasión se abre incluso más a la forma de disco como símbolo inequívoco de santidad.
Navarrete Prieto, Benito, 'Francisco de Herrera, el Mozo. San Antonio de Padua'. En: Herrera el Mozo y el Barroco total, Madrid, Museo Nacional del Prado,, 2023, p.190-201 [195 nº 29]