Santa Ana enseñando a leer a la Virgen
1667 - 1670. Óleo sobre lienzo, 166 x 103 cmNo expuesto
Santa Ana aparece aquí representada como maestra con el fin de destacar sus cualidades como doctora, motivo por el que se justifica su presencia en el ciclo de pinturas que adornaba la cúpula de la iglesia de los agustinos recoletos de Madrid y que incluía la representación de santos y santas doctores. La restauración del lienzo que se ha llevado a cabo ha permitido eliminar repintes y corregir algunas de las pérdidas en la Virgen Niña y en los ojos de la santa, causados por los actos vandálicos que presuntamente sufrió la pintura cuando estaba todavía encastrada en la cúpula. El mal estado en que se encontraba antes de la intervención hizo pensar que podría haber sido ejecutada por algún oficial del obrador de Herrera el Mozo, aspecto que rechazo por la calidad que descubrimos ahora en los empastes y pinceladas, similares a los de las restantes obras del ciclo. Las deficiencias que presenta la obra serían atribuibles en consecuencia a las pérdidas y abrasiones de la pintura, y no a una mano distinta.
La preparación rojiza, que otorga un tono general pardo predominante al lienzo, se advierte sobre todo en las partes que han acusado un mayor desgaste, como la mano derecha de santa Ana que sostiene el libro y la izquierda que se apoya en la espalda de la Virgen y que prácticamente ha desaparecido. La intervención presente permite sin embargo apreciar las pinceladas largas y arrastradas con las que Herrera modeló los pliegues quebrados de la túnica y manto de la Virgen Niña, con unos empastes que conservan todavía la riqueza cromática ocre y rojiza, y sobre todo los golpes de luz que hacen refulgir la corona estrellada de la Virgen y el halo sobre la cabeza de su madre.
También encontramos relación entre esta pintura y alguno de los dibujos del periodo romano de Herrera, concretamente en el rostro de santa Ana, que aquí, tras la restauración, se revela muy cercano al de la figura femenina del dibujo de la Virgen con el Niño del Louvre, en concreto en la forma de nariz, boca y sobre todo de las cejas tan prominentes y características.
En cuanto al tema de santa Ana enseñando a leer a la Virgen Niña, Herrera lo pintó también en el retablo del convento de las jerónimas del Corpus Christi (Las Carboneras) de Madrid, pero allí la disposición de los personajes se invierte con respecto a los de esta pintura, y santa Ana aparece de cuerpo entero. Aunque la pincelada mucho más suelta, casi como una bruma algodonosa, empleada en los lienzos de ese retablo dificultan la comparación, en el rostro de la santa Ana se adivina el mismo tipo físico empleado aquí, lo que nos lleva a advertir la preferencia del artista por determinados modelos, que se repiten en su obra a lo largo del tiempo.
Navarrete Prieto, Benito, 'Francisco de Herrera, el Mozo. Santa Ana enseñando a leer a la Virgen'. En: Herrera el Mozo y el Barroco total, Madrid, Museo Nacional del Prado,, 2023, p.190-201 [200 nº 32]