Santa Teresa de Jesús
1667 - 1670. Óleo sobre lienzo, 166 x 105 cmDepósito en otra institución
El lienzo forma parte del ciclo de pinturas que adornaban la cúpula de la iglesia del convento de los agustinos recoletos de Madrid. Representa a la santa de Ávila como doctora en el momento en el que alza la mirada hacia los cielos con arrobo místico ante la aparición, en vísperas de Pentecostés, de la paloma del Espíritu Santo, que le inspira sus escritos. La santa porta en su mano derecha una pluma, mientras sujeta con la otra un libro. La comparación de esta pintura con un dibujo anterior de Herrera del mismo tema que conserva la Biblioteca Nacional (DIB/13/3/33) es muy elocuente en cuanto al uso que el pintor hacía de composiciones suyas previas, reelaborándolas. En este caso, la diferencia más notable entre ambos estriba en el modo de presentar a la santa, que en la aguada aparece de cuerpo entero y sentada ante su escritorio, sobre el que reposa un tintero, e inmersa en un espacio concreto, definido por la columna con cortinaje que aparece tras ella a la derecha; mientras que en el lienzo el foco se centra exclusivamente en la figura de la santa, representada de tres cuartos sobre fondo abstracto. La forma en como porta la pluma y el libro, el tipo ovoide de su rostro, así como la toca que viste y la cadencia de los plegados del hábito no dejan lugar a dudas de la vinculación de esta pintura con el mencionado dibujo. Por otra parte, especialmente característicos del estilo pictórico de Herrera son la resolución del rostro de la santa, modelado con poca materia pictórica aplicada de forma lisa, y el recurso de los toques de luz que confieren un aspecto vidrioso a los ojos y que también empleó en otros santos de este conjunto.
Con respecto al dibujo de la Biblioteca Nacional, Jonathan Brown lo vinculó con el encargo a Herrera el Mozo de las pinturas para el retablo de la iglesia del convento de San Hermenegildo de los carmelitas descalzos de Madrid, al considerarlo posible boceto de uno de los asuntos que aparecía en el contrato de dichas pinturas descrito como “Santa Teresa con un libro en la mano y el Espíritu Santo”, fechándolo por tanto en 1654. Lo cierto es que esta hoja es testimonio de la manera de dibujar del Mozo recién llegado de Italia, pues presenta las mismas características técnicas que los dibujos de la Coronación de la Virgen con la Trinidad que fue del Instituto Jovellanos, preparatorio para el lienzo que iría en el ático del retablo de San Hermenegildo, y del San Elías de los Uffizi, preparatorio para la tela que ocuparía el lado izquierdo del espacio inicialmente destinado a un sagrario en el mismo retablo. Es muy posible, por tanto, que Herrera reutilizara años después esta hoja para solventar su santa Teresa como doctora para el conjunto de los agustinos recoletos.
Navarrete Prieto, Benito, 'Francisco de Herrera, el Mozo. Santa Teresa de Jesús'. En: Herrera el Mozo y el Barroco total, Madrid, Museo Nacional del Prado,, 2023, p.190-201 [194 nº 28]