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Madrazo y Agudo, José de

La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos

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Madrazo y Agudo, José de

Javier Jordán de Urríes y de la Colina

(Santander, 1781-Madrid, 1859). Pintor español. Director del Museo del Prado de 1838 a 1857. Máximo representante del neoclasicismo «davidiano» en España, junto con los también pintores José Aparicio y Juan Antonio Ribera. Recibió su primera formación en la Real Academia de San Fernando de Madrid -en 1797-1798 y 1799-1801- bajo los postulados mengsianos de su maestro Gregorio Ferro, y completó sus estudios como pensionado del rey en París (1801-1803), en el taller de Jacques-Louis David, y después en Roma, entre 1803 y 1818. En París pintó Jesús en casa de Anás (1803, Prado), bajo el influjo de su maestro y de la estatuaria clásica, aunque la obra más famosa del neoclasicismo español, La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos (h. 1808, Prado), corresponde a su estancia romana y muestra la asimilación del estilo lineal de John Flaxman. De sus pinturas alegóricas conserva el Museo el cuadro mengsiano de El amor divino y el amor profano (1813) y la serie «Las horas del día», que pintó en 1819 para el Casino de la reina María Isabel de Braganza en Madrid: El mediodía y El crepúsculo. De su amplia producción retratística sobresalen la soberbia efigie de la Princesa Carini (1809, colección particular, Madrid), que se ha relacionado con David y ­Jean-Auguste-Dominique Ingres, y, en pose más romántica, los retratos del Marqués de Santa Marta (colección particular, Madrid) y Manuel García de la Prada (1827, Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid). De tono muy distinto es el monumental Retrato de Fernando VII, a caballo (1821, Prado). El Museo también posee su Autorretrato (h. 1840) y el retrato de Tomás Cortina, consultor general de la Casa ­Real y Patrimonio (1851). Entre sus últimas pinturas religiosas destacan Virgen de la Anunciación (1850, Patrimonio Nacional), pareja de un Arcángel san Gabriel, que conjuga los estilos de Rafael y Murillo, y, sobre todo, el gran lienzo de San Francisco de Asís en éxtasis a los pies de la Virgen (h. 1858-1859, Patrimonio Nacional), que ­pintó para el convento de capuchinos de El Pardo. Quinto director de la pinacoteca y primero de los directores-artistas, estuvo al frente del Museo durante casi veinte años. Su relación con el Real Museo de Pinturas y Esculturas comenzó a su regreso de Italia en 1819, en su condición de pintor de cámara, y se estrecha con la dirección del Real Establecimiento Litográfico, cuya obra principal fue la Colección litográfica de los cuadros del rey de España (Madrid, 1826-1837), y también con la labor de inventario y tasación de los cuadros del Real Museo en 1834. El 4 de agosto de 1836 fue elegido vocal de la junta que debía ocuparse de la dirección del Museo, según disponía una real orden de 20 de julio anterior. El 9 de febrero siguiente quedó constituida esa junta directiva presidida por el sumiller de Corps, el duque de Híjar, y formada por un secretario, un contador y otros dos vocales que acompañaron a Madrazo en sus tareas: Vicente López como primer pintor de cámara y el primer escultor Francisco Elías. Entre los trabajos desarrollados por Madrazo en esos años destaca la formación del catálogo de la escultura en colaboración con Francisco Elías y José Tomás. Por real decreto de 12 de agosto de 1838 la junta directiva cesó y el Real Museo pasó a depender de la Intendencia general de la Real Casa y Patrimonio, que delegaría en un director para su régimen y gobierno. Una semana después, el 20 de agosto, Madrazo recibió el nombramiento de director del establecimiento. Con esta reforma la reina gobernadora pretendía reunir en el Museo «todos los objetos de las artes que corresponden a su hija, la reina Doña Isabel». Así, en enero de 1839 se ordenó el traslado del Tesoro del Delfín del Gabinete de Historia Natural al Real Museo, movimiento que causó un cierto revuelo con la publicación de un artículo crítico en el Eco del Comercio que fue respondido por Madrazo (24 de marzo de 1839). El 27 de abril del mismo año se abrieron al público la galería de esculturas y seis nuevas salas de pintura en la parte sur de la planta baja que permitían la exposición de cerca de ochocientos cuadros. En 1840 se incorporaron obras dispersas por los palacios reales de pintores no representados en el Museo, sobre todo de la escuela holandesa, para aumentar el número de autores en el catálogo que preparaba Pedro de Madrazo, hijo del pintor (Madrid, 1843; reediciones en 1845, 1850 y 1854). La dirección de Madrazo recibió críticas por el horario de apertura al público, limitado a los domingos y días festivos para facilitar el estudio de los jóvenes artistas (El Clamor Público, 21 de agosto de 1847), y también por la actividad del taller de restauración (Richard Ford, A Handbook for Travellers in Spain, Londres, 1847), que vio aumentada su plantilla y dotación. El 13 de octubre de 1848 fue aprobado el primer reglamento del Museo en sintonía con las más importantes colecciones extranjeras. Una iniciativa de su etapa fue la formación de la «Serie cronológica de los reyes de España», por encargo de 1 de diciembre de 1847, aunque el proyecto estaba previsto desde dos años antes. Y entre las obras destacan la iluminación de la galería principal con la apertura de grandes tragaluces acristalados y la inauguración de la Sala de la Reina Isabel, en 1853, como sala de obras maestras de pintura y escultura. En el real decreto de 6 de marzo de 1857 vio Madrazo censurada su dirección y coartadas sus atribuciones por lo que presentó la dimisión con carácter irrevocable el 30 del mismo mes. Después de diversas gestiones, el 26 de mayo Isabel II admitía su renuncia, declarándole jubilado, «quedando altamente satisfecha del interés, lealtad y acierto» de su gestión. Al abandonar la dirección quedaba el Museo con tres mil dieciocho pinturas y poco más de mil piezas de escultura, según el inventario general de septiembre de 1857. Dirigió el Real Establecimiento Litográfico y el Real Museo de Pinturas y Esculturas, y tuvo un papel muy activo en la Real Academia de San Fernando. Fue el patriarca de una dinastía de artistas que culminaría en su hijo Federico de Madrazo.

Obras

Bibliografía

  • Ealo de Sá, María, José de Madrazo, primer pintor neoclásico de España, en su bicentenario, 1781-1759, Santander, Ayuntamiento, 1981.
  • Gaya Nuño, Juan Antonio, Historia del Museo del Prado (1819-1969), León, Everest, 1969.
  • Madrazo, Mariano de, Historia del Museo del Prado, 1818-1868, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores, 1945.
  • Géal, Pierre, «El salón de la reina Isabel en el Museo del Prado (1853-1899)», Boletín del Museo del Prado, vol. XIX, n.º 37, Madrid, 2001, pp. 143-172.
  • José de Madrazo (1781-1859), cat. exp., Santander, Fundación Marcelino Botín, 1998.
  • Jordán de Urríes y de la Colina, Javier, «José de Madrazo en Italia (1803-1819)», Archivo Español de Arte, vol. LXV, n.º 259-260, Madrid, 1992, pp. 351-370; y vol. LXVII, n.º 266, 1994, pp. 129-148.
  • Pérez Sánchez, Alfonso E., Pasado, presente y futuro del Museo del Prado, Madrid, Fundación Juan March, 1977.
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