Con razon ó sin ella
1814 - 1815. Aguada, Aguafuerte, Buril, Punta seca, Bruñidor sobre papel avitelado, 248 x 345 mmNo expuesto
Tras la introducción alegórica del primer Desastre, comienza una serie de estampas en las que el espectador asiste a escenas de extraordinaria violencia. El título de ésta se presta a una doble interpretación por parte del lector, como ya ocurría en los Caprichos, donde la ambigüedad de los breves rótulos es una de sus características definitorias. Dérozier fue el primero en abordar la ambigüedad de éste: por un lado puede interpretarse como la expresión de las dudas de Goya sobre la justificación de un levantamiento amparado por los sectores más reaccionarios de la sociedad española, y por otro puede expresar la oposición existente entre el fanatismo y las pasiones como instintos naturales del ser humano y la razón propugnada por los ilustrados. Cabría hacer una tercera interpretación, en la que el conflicto entre españoles y franceses se expresa a través del título, los que tienen razón para combatir y morir y los que no la tienen. Vemos por tanto que, en virtud de la lectura, el significado ideológico de la obra de Goya varía notablemente, un hecho que ha provocado la pluralidad de valoraciones que sus estampas han merecido a lo largo del tiempo. A diferencia de las estampas contemporáneas que representaron acontecimientos bélicos de un modo en el que los protagonistas aparecían inscritos en un espacio urbano representado con verismo, Goya suprime aquí toda referencia espacial concreta y aproxima los protagonistas a un destacado primer plano, de modo que las figuras adquieren por su magnitud toda nuestra atención. Una vez centrados en las figuras, lo primero que llama la atención es la radical diferenciación entre los dos grupos combatientes, una característica formal que hasta las pinturas del 2 y 3 de mayo se mantendrá inalterable en la obra del artista. Por un lado los españoles, representados por tipos populares débilmente armados con navajas y chuzos, como recogen las crónicas de los inicios del levantamiento popular, y por otro el ejército francés, bien pertrechado. La idea de frialdad de los soldados, a los que no vemos el rostro, como si se tratase de una máquina de matar, contrasta con los rostros frontales de los dos españoles, trágica expresión de la muerte y el sufrimiento humano. Nadie hasta ahora había sido capaz de mostrar la sangre manando del rostro de un hombre a punto de morir. Pero además de este brutal contraste visible en primer término, en el que se entrecruzan las puntas de las bayonetas y los chuzos, Goya esboza con todo detalle, en segundo plano, la otra cara del enfrentamiento, aquel en el que perecieron numerosos soldados imperiales; así podemos ver entre las piernas del manolo situado en el centro de la composición, a un grupo de españoles acuchillando a un soldado francés, y, con algo menos de precisión, a la izquierda, a otro español armado con otro cuchillo amenazando a la sombra de un soldado. Es interesante subrayar esta dualidad que se produce en muchas de las estampas de la serie: figuras protagonistas en primer término y al fondo multitudes que subrayan el carácter colectivo de los hechos representados. (Texto extractado de: Matilla, J.M.: Con razón o sin ella, en: Goya en tiempos de Guerra, Madrid: Museo Nacional del Prado, 2008, pág.282)