Fiero Monstruo!
1814 - 1815. Punta seca, Aguafuerte, Buril sobre papel avitelado, 253 x 327 mmNo expuesto
La Academia de San Fernando había adquirido a Jaime Machén Casalins en octubre de 1862 los ochenta cobres de los Desastres de la guerra numerados 1 a 80. Por ese motivo las ediciones académicas constan de ochenta estampas y no incluyen las dos últimas de la serie. Paul Lefort, coleccionista y experto en la obra de Goya, consciente de la existencia en el Álbum de Ceán de dos estampas adicionales, los Desastres 81 y 82, cuyas planchas no se encontraban entre las vendidas por Jaime Machén a la Academia, buscó ambas láminas hasta localizarlas. Las ofreció a la corporación en enero de 1870, pero la Academia desestimó la oferta de compra basándose en el desafortunado parecer de que “las planchas no ofrecen gran interés”. Pese a ese dictamen negativo, en abril de 1870 Lefort tomó la decisión de donar las dos láminas a la Academia, que se extraviaron después de ingresar en la corporación hasta que muchos años más tarde, el 19 de junio de 1954, fueron localizadas por Luis Alegre, responsable de los talleres de la Calcografía Nacional. El 21 de junio de ese año, Alegre escribía a José Francés, Secretario de la Academia: “Cúmpleme el honor de poner en conocimiento de V.E. y de esa Real Academia, que en la mañana del sábado 19, cuando se trabajaba en la ordenación e inventario de las planchas, que procedentes de esa R. Academia pasan a la Calcografía en calidad de depósito, fueron encontrados dos cobres de Goya que con los números 81 y 82 corresponden a la serie de los Desastres y a los cuales Beruete titula Fiero monstruo y Esto es lo verdadero. Ellos son sin duda los regalados por Mr. Lefort a la Academia hacia 1880 , cuyo paradero se desconocía. Compláceme a la vez añadirle que el estado de las dos planchas es magnífico, que se encuentran aceradas y sin claflanes”. Entre 1958 y 1959 la Academia llevaría a cabo dos ediciones de ambas láminas, sin grabar en los cobres las leyendas de las estampas del Álbum de Ceán. Para la primera edición se realizó una tirada corta destinada a la presentación a los académicos; con motivo de la segunda edición se tiraron ciento diez estampas de cada lámina, con numeración manuscrita y sello de la Calcografía Nacional. Los ejemplares conservados en el Museo del Prado de los Desastres 81 y 82 debieron ser estampados en fechas ligeramente posteriores a la segunda edición, sobre papel similar a aquella.