La Aurora
Hacia 1655. Óleo sobre lienzo, 59 x 94,2 cmNo expuesto
La Aurora guía al carro de Apolo, rodeados por las Horas. En los lunetos de los extremos aparecen el Día y la Noche, y en cada esquina un personaje sostiene sobre sus hombros una esfera terrestre sobre la que se asientan figuras alegóricas. En el perímetro de los lados mayores se asoman varias figuras, algunas de ellas con instrumentos musicales. En la mitad de esos mismos lados se distinguen sendas torres con un contenido heráldico. Los distintos grupos de escenas se integran en un complejo marco arquitectónico.
Su estructura, su composición o su factura pictórica indican que se trata de un boceto para la decoración de un techo palaciego. El tema de la Aurora pertenecía al repertorio apropiado para ese tipo de espacios, tanto por su carácter mitológico como porque es una escena que se desarrolla en el cielo, y permite “abrir” el techo en un juego de efectismo ilusionista típico de la decoración mural áulica. Esta escena contaba con un precedente de extraordinario prestigio, como era La Aurora de Guido Reni en el Casino del Palacio Pallavicini-Rospligliosi de Roma (1614).
La obra se dio a conocer en 2013 por David García Cueto, y en ese momento se clasificó como anónima, y se apuntó la hipótesis de que fuera un boceto preparatorio para uno de los techos del Palacio de la Florida, que no se conservan y de los que, como autores, se apuntan los nombres de Francisco Rizi o Dionisio Mantuano. La relación con la Florida se estableció a partir de la certeza documental de que tuvo techos con decoración mural, y de la presencia en este boceto, por partida doble, de una torre como motivo heráldico, lo que se vincularía con los marqueses de Castel Rodrigo. Más recientemente, Eduardo Lamas, en su tesis doctoral sobre Francisco Rizi, ha defendido el nombre de este pintor como autor de esta obra, y su relación con el palacio madrileño de la Florida.
El marco arquitectónico que articula la composición, y que sirve para encuadrar la escena principal y las secundarias se puede relacionar con las tendencias de la decoración mural en la corte en el tercer cuarto del siglo XVII, tal y como se puede apreciar a través de los escasos ejemplos conservados o de otros bocetos y dibujos preparatorios. Hay que señalar que esa época fue un momento importante para el desarrollo de este tipo de decoración, tras la llegada de artistas italianos convocados por Velázquez para trabajar en el Alcázar. A partir de entonces, con este tipo de decoraciones se asocian varios de los pintores más importantes activos en Madrid, como Mitelli, Colonna, Francisco Rizi, Juan Carreño, Dionisio Mantuano, Claudio Coello, Palomino o Luca Giordano.
Aunque la paternidad de esta obra siga sujeta a discusión, al igual que la ubicación del techo para la que sirve de boceto, se trata de una pieza interesante para la historia de la pintura en la corte española, pues habida cuenta de que gran parte de las decoraciones murales que se hicieron en ese periodo han desaparecido, solo nos quedan piezas de este tipo (que son poco numerosas) para acercarnos no solo a un capítulo notable de la historia de la pintura en España, sino también al aspecto que tenían algunas de las estancias más suntuosas de los palacios reales y aristocráticos de la corte.
Portús, Javier, 'Atribuido a Francisco Rizi. La Aurora'. Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2024, Madrid, Ministerio de Cultura, 2025, p.100-102