Las viejas se salen de risa por que saben que el no lleba un quarto
1796 - 1797. Aguada de tinta china, Pincel, Pluma, Tinta ferrogálica sobre papel verjurado, 246 x 186 mmNo expuesto
Dibujo preparatorio para el aguafuerte Capricho 5. Tal para qual (G02093). Forma parte de la serie Los Sueños, compuesta por veintiséis dibujos a pluma, que sirven de base para Los Caprichos. Se trata de un tema habitual a la hora de representar en la época. Aunque en apariencia, el dibujo preparatorio pudiese parecer una simple escena de género, una dama cortejada por un caballero ante dos ancianas conversando, debido al estatus de alta sociedad que otorga la forma de vestir de la mujer (que lleva mantilla y basquiña negras, una prenda de seda adornada con encajes para cubrirse los hombros y la cabeza; y una falda larga con pliegues), y la del acompañante, ataviado con casaca, sombrero y espadín, nada es lo que parece. Pese a que la escena se localiza en un espacio abierto, probablemente el Paseo del Prado de Madrid, lugar habitual de encuentro de la sociedad madrileña, en donde se daban paseos como nueva forma de socialización en el siglo XVIII, Goya tiene una intención crítica que va más allá de una escena de cortejo: Los Sueños eran una herramienta de censura al servicio de la ideología ilustrada. El artista enfatiza mediante la luz aquellas partes a las que quiere dar relevancia: a las dos ancianas con sonrisa maliciosa (que en la estampa llegan incluso a señalar con el dedo y llevan un rosario lo que revela su condición de alcahuetas), a la mujer, resaltando la mitad de la cara, pechos, codo, abanico, pie y el rostro del hombre. Las alcahuetas eran intermediarias para la prostitución y comunicación lasciva. La mujer que se expone abiertamente, sostiene el abanico con la mano izquierda lo que significa acercamiento, y además tiene la punta del pie hacia fuera que, según un manuscrito de 1807, era un gesto vulgar de las prostitutas. Así, el Sueño 19 no debe ser interpretado desde la perspectiva del cortejo, sino desde el punto de vista de la prostitución. En el Paseo del Prado se daban cita las meretrices, prestando sus servicios en las calles cercanas. Su forma de vestir, coincidía con el atuendo de las damas. El interlocutor de la prostituta es en realidad uno de los petimetres a la moda ridiculizados en la poesía de la época: de vida alegre, mas se encontraba en una situación miserable, a lo que alude la leyenda del dibujo no lleva un cuarto. El comentario manuscrito relativo al Capricho 5 conservado en el Museo del Prado resulta esclarecedor de la posición del pensamiento ilustrado, pues insiste en la igualdad de la naturaleza del género humano, una concepción moderna frente a la tradicional carga de culpabilidad imputada a la mujer: Los vicios de unos y otros vienen de la mala educación, donde quiera que los hombres sean perversos las mujeres lo serán también. Tan buena cabeza tiene la señorita que se representa en esta estampa como el pisaverde que le está dando conversación y en cuanto a las dos viejas tan infame es la una como la otra. A esa paridad remite el título del Capricho 5, Tal para cual, fórmula tomada de un proverbio vigente desde el siglo XVII, una de cuyas versiones en el refranero español es Tal para cual, la puta y el rufián. El Museo del Prado conserva la primera edición del Capricho 5 (G02093). En otras localizaciones se hallan: por un lado, en la Biblioteca Nacional, un dibujo preliminar del Álbum B, 5 o Álbum de Madrid realizado a pincel con tinta china (B 1262); por otro, en la National Gallery, Rosenwald Collection de Washington D.C., una prueba de estado antes del aguatinta (257 x 183 mm, H 40. I.1); además de una lámina de cobre con recubrimiento electrolítico de acero de la misma serie (200 x 151 mm, 341.64 g. Núm. 3431) en la Calcografía Nacional de Madrid . En el dibujo se observa la impronta de la huella de la lámina, dejada por la presión del tórculo durante el proceso de calco sobre la plancha de cobre de 200 x 151 mm y puntizones verticales (Texto extractado de Blas, J., Sueño 19. Las viejas se salen de risa porque saben que él no lleva un cuarto, en Matilla, J. M. y Mena Marqués, M. (dir.), Goya: Luces y Sombras, Barcelona: Fundación La Caixa, Barcelona: Obra Social La Caixa-Madrid: Museo Nacional del Prado, 2012, p. 118, n. 16).

