Alejandro
Mediados del siglo XVIII. Lápiz sobre papel, 480 x 337 mmNo expuesto
Hoy no cabe duda de que este personaje debe ser identificado como Aquiles (E000110), pues su cabeza es cuanto queda de una copia romana del grupo pergaménico conocido como Aquiles y Pentesilea. Sin embargo, resulta indudable que, desde el siglo XVII, fue siempre considerado un Alejandro en actitud dramática.
La obra se encuentra tal como aparece en el dibujo, si hacemos abstracción de la peana, hoy perdida. El dibujo nos muestra que esta era grisácea, pero de idéntica forma que la que lleva el Antínoo (E000060); ya desde la época en que ambas obras pertenecían a la colección de Cristina de Suecia, fueron destinadas a servir de pareja, e incluso es fácil suponer que el añadido de un busto a Aquiles tuvo como único objetivo darle un aspecto semejante al del Antínoo. Pasaron juntas después a la colección Odescalchi e, incluso, viajan a España en la misma caja y son colocadas, de nuevo en paralelo, en la “pieza quarta” de la iglesia de San Ildefonso, donde las describe Ponz como “dos soberbias cabezas: la una de Antínoo y la otra atribuida a Alejandro, con sus bustos, que parecen restaurados, pero de muy antiguo”.
La separación de los dos bustos debió de ocurrir al trasladar la colección al Museo del Prado: en el inventario de 1834, mientras que el Antínoo está bien identificado, resulta imposible reconocer el Aquiles en el enorme conjunto de bustos anónimos. En el inventario de 1849-57, mientras que en el no 330 aparece el Antínoo con su base, en el no 345 aparece citado ´un busto de mármol de carrara sin base...., que representa a Alejandro Magno´. Hübner, Barrón y Ricard apoyan la identificación con Alejandro Magno, y son los catálogos de Blanco los primeros del museo que apuntan la correcta iconografía del personaje.
El dibujo forma parte del conocido como Cuaderno de Ajello formado por un conjunto de cincuenta y nueve hojas sueltas, con dibujos a lápiz, destinadas a servir de modelo para la realización de una serie de grabados, que debían ilustrar un catálogo descriptivo de las esculturas reunidas por Felipe V y su esposa, Isabel Farnesio, en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.
Elvira Barba, Miguel Ángel, El Cuaderno de Ajello y las esculturas del Museo del Prado, Madrid, Museo del Prado, 1998, p.170-171