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Así suelen acabar los hombres útiles. Álbum C, 17
Goya y Lucientes, Francisco de
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Goya y Lucientes, Francisco de

Fuendetodos, Zaragoza, 1746 - Burdeos, Francia, 1828

Miniatura autor

Goya nació accidentalmente en Fuendetodos, pueblo de su familia materna. Braulio José Goya, dorador, de ascendencia vizcaína, y Gracia Lucientes, de familia campesina acomodada, residían en Zaragoza, donde contrajeron matrimonio en 1736. Francisco fue el cuarto de seis hermanos: Rita (1737); Tomás ( ...

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Así suelen acabar los hombres útiles. Álbum C, 17

1808 - 1814. Aguada, Tinta china sobre papel verjurado, agarbanzado, 206 x 142 mm.

Un buen número de dibujos del Álbum C está dedicado a mostrar personajes que sufren las consecuencias de la pobreza. Mendigos, tullidos, borrachos, locos e inválidos aparecen a lo largo de la primera mitad del álbum, ofreciendo una visión panorámica de la vida cotidiana de las clases menos favorecidas de la sociedad española en los años de la guerra de la Independencia. En estos dibujos los comentarios que les sirven de título aportan, como es habitual en la obra gráfica de Goya, un sentido crítico que trasciende la mera representación de algo visto por el artista. La miseria y la mendicidad fueron problemas que preocuparon a los ilustrados, quienes, conscientes de su gravedad, promovieron reformas económicas y sociales. Si en buena parte de los casos esta pobreza era producto de la injusticia social, en otros se reconocía como una consecuencia de una forma de vida que eludía el trabajo y encontraba en la mendicidad y la picaresca una forma fácil de lograr el mismo sustento económico que mediante el trabajo. Era, en suma, una forma de degradación moral duramente criticada por sus contemporáneos. Goya no fue ajeno a esta preocupación y en el dibujo que encabeza el álbum muestra a un hombre que pide lastimosamente en la calle y lo titula Pr. no trabajar, explicando con ello las causas de su estado. En el caso de los ancianos, sin embargo, había matices en la descripción de su situación. La desprotección en la que quedaban tras dejar el trabajo en la España de Goya era un tema frecuente en la literatura y por ello su imagen se asociaba no tanto con una visión crítica hacia la vida que les había conducido a la pobreza como de conmiseración y expresión de las causas que la habían provocado. La guerra, con la que tan crítico se mostró Goya durante toda su vida, fue una de las causas inmediatas de la miseria a la que se veían abocados un buen número de los hombres protagonistas de algunos de sus dibujos. Trabajos de la guerra es el título que dio Goya a un dibujo en el que un inválido a la pata coja pide lastimosamente en la calle apoyado en sus muletas. La expresión del título era la habitualmente utilizada en la literatura desde el siglo XVI para referirse al servicio de armas. En la época esos trabajos de la guerra siempre se asociaban a los aspectos más amargos de la milicia. Fray Francisco Alvarado en las Cartas críticas del Filósofo Rancio (vol. II, Madrid, E. Aguado, 1824), defendía hacia 1811, desde una posición muy conservadora, la necesidad del sacrificio de los hombres de la siguiente manera: "Por otra parte tengo deseo de que la tropa sepa cual es mi modo de pensar acerca de ella [...] que en mi juicio no hay de tejas abajo ni un mérito, ni un premio que iguale al importante servicio de los ciudadanos, que por su Religión y su patria arrostran las bayonetas y las balas, y sufren los horrorosos trabajos de la guerra: y por lo que pertenece á lo que creemos de tejas arriba, ya ha muchos días que enteré al público sobre que en esta resolución se verificaba aquella caridad que Jesucristo gradúa por la mayor de todas, y consiste en que un hombre exponga la vida por sus hermanos, y aquella fortaleza en que santo Tomás (no el de las Fuentes angélicas) encuentra todo el mérito del martirio". Desde un punto de vista opuesto, y más acorde con el pensamiento de Goya, Benito Jerónimo Feijoo, en su Teatro crítico universal, o discursos varios en todo género de materias, para desengaño de errores comunes (volumen VII, Madrid, herederos de Francisco del Hierro, 1739, pp. 392-393) había expuesto con anterioridad "que no puede negarse que en estos siglos la guerra se ha humanizado mucho y depuesto gran parte de la fiereza con que se exercía en otros tiempos. ¿Quién prohíbe que a la equidad con que oy se hace la guerra, se añada esta importantíssima mitigación de su cólera? [...] ciñámonos a ver si podemos procurar más limitado alivio de los trabajos de la guerra a los labradores de nuestra España, esto es, la essempción de servir en la Milicia. Cierto es que, si la tropa que puede sustentar este reino y ha menester para su defensa se pudiere completar de gente inútil a la república, sin tocar en los labradores, cuyo trabajo en los campos es inescusable, deberá hacerse assí. ¿Y hai tanta gente inútil en España que baste para completar la tropa? Y aun ha de sobrar una buena parte. Por gente inútil cuento en primer lugar los ociosos. ¿Qué digo inútil? Y aun perniciosa. Quien limpiasse la tierra de ociosos, haría un gran servicio, no solo a la tierra, mas aun al cielo. En ninguna classe de hombres domina tanto el vicio como en estos. Es la ociosidad escuela o maestra de la malicia". La imagen del dibujo que aquí se expone nos habría conducido hasta la pobreza, aunque sin revelar su origen. El título, sin embargo, es bastante significativo, pues al mencionar a los hombres útiles nos habla de aquellos que, como indicaba Feijoo en el texto anteriormente citado, lo fueron para la sociedad productiva al tiempo que para el servicio de armas. El final de ancianos como este, tullido y abocado a una vida miserable, mueve por una parte a la conmiseración, y por otra a la crítica al sistema que los genera. Otros ancianos mendigando aparecen en dibujos de Goya, especialmente en dos correlativos del Álbum F (69 y 70, Nueva York, Metropolitan Museum), cada uno con un bastón y un sombrero. Su soledad, acentuada por la supresión de referencias espaciales, a excepción de su propia sombra y por una sutil línea de horizonte, abunda en la representación de la condición de abandono del hombre en la senectud.

El esquema compositivo de este dibujo, con la figura aislada en primer término, situada en un espacio definido únicamente por su propia sombra que se proyecta sobre el suelo en un plano paralelo a su cabeza, subraya su soledad e inestabilidad. Solo la fuerza de sus brazos y su perseverancia le permiten mantener un difícil equilibrio. La posición quebrada de su cuerpo con las piernas inmovilizadas se acentúa mediante el modo en que cae vertical y desordenadamente el largo cabello, fundiéndose con la barba. La concentración que exige este esfuerzo para caminar se manifiesta también en la mirada, focalizada en el suelo, incapaz de ver hacia delante, demostrando así su preocupación inmediata por no caerse. El dibujo, lejos de ser una proyección personal del artista, es una muestra eficaz del espíritu crítico de Goya así como de su misericordia hacia aquellos con los que de alguna manera podía identificarse por su pensamiento, su condición o su sufrimiento (Texto extractado de Matilla, J. M.: "Asi suelen acabar los hombres utiles", en Matilla, J. M., Mena Marqués, M. B. (dir.), Goya: Luces y Sombras, Barcelona: Fundación "la Caixa", Barcelona: Obra Social "la Caixa"-Madrid: Museo Nacional del Prado, 2012, p. 301-302, n. 89).

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Ficha técnica

Número de catálogo
D03929
Autor
Goya y Lucientes, Francisco de
Título
Así suelen acabar los hombres útiles. Álbum C, 17
Fecha
1808 - 1814
Técnica
Aguada; Tinta china
Soporte
Papel verjurado, agarbanzado
Dimensión
Alto: 206 mm.; Ancho: 142 mm.
Serie
Álbum C
Procedencia
Javier Goya, Madrid, 1828; Mariano Goya, Madrid, 1854; Federico de Madrazo y/o Román Garreta, Madrid, c. 1855-1860; Museo de la Trinidad, Madrid, 5-4-1866; Museo del Prado, 1872.

Bibliografía +

Gassier, Pierre, Vie et oeuvre de Francisco de Goya: l' oeuvre complet illustré: peintures, dessins, gravures, Office du Livre, Fribourg, 1970, pp. nº 1256.

Salas, Xavier de, El Arte de Goya, Ministerio de Auntos Exteriores, Tokio, 1971.

Gassier, Pierre, Dibujos de Goya. Los álbumes, I, Noguer, Barcelona, 1973, pp. 358.

Salas, Xavier de, Goya Das Zeitalter Der Revolution 1789-1830, Prestel Verlag: Kunsthalle, Múnich ; Hamburgo, 1980, pp. 173.

Tonnesson, Kare, Francisco Goya, Nasjonalgalleriet, Oslo, 1996.

Matilla, J. M. y Mena Marques, M. B., Goya: luces y sombras, Fundación la Caixa y Museo Nacional del Prado, Barcelona y Madrid, 2012, pp. 301-302.

Bozal, V, 'El Sueño de la Razón produce monstruos' En: Historia de la belleza, de Fidias a Picasso, Círculo de Lectores - Fundación Amigos Museo del Prado, Madrid, 2015, pp. 187-208 [199].

Otros inventarios +

Colección Dibujos Goya (Numeración Sánchez Catón). Núm. 46.

Catálogo Goya, Pierre Gassier y Juliet Wilson. Núm. 1256.

Exposiciones +

Goya. Luces y Sombras
Barcelona
16.03.2012 - 24.06.2012

Luces y Sombras. Barcelona
Barcelona
15.03.2012 - 24.06.2012

Goya. Luces y Sombras
Tokio
22.10.2011 - 29.01.2012

Francisco de Goya
Oslo
10.02.1996 - 14.04.1996

Fecha de actualización: 17-11-2016 | Registro creado el 28-04-2015

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