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Carducho, Vicente

San Bruno renuncia a la mitra de Reggio Calabria

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Carducho, Vicente

José Manuel Cruz Valdovinos

(Florencia, h. 1576-Madrid, 1638). Pintor italiano que desplegó una fecunda e influyente actividad en la corte madrileña, sobre todo con obras de asunto religioso en la línea del clasicismo contrarreformista evolucionando hacia un naturalismo a veces muy intenso. Llegó a San Lorenzo de El Escorial en 1585 con su hermano Bartolomé, ayudante de Federico Zuccaro, formándose bajo su influencia. En 1599 participó en la decoración para la entrada de la reina Margarita en Madrid. Pasó con la corte a Valladolid, donde trabajó para palacios y conventos por orden del duque de Lerma. En Madrid en 1607 contrató los frescos del Triunfo de la Eucaristía para la bóveda de la capilla del palacio de El Pardo y tras la muerte de su hermano, fue nombrado pintor del rey en su plaza y le sucedió en la realización de la Historia de Aquiles de la galería del mediodía de dicho palacio, de la que solo se conservan dibujos preparatorios. En los años sucesivos llevó a cabo pinturas por encargo del condestable de Castilla (Briviesca) y del rey (Encarnación de Madrid y capuchinos de El Pardo); a medias con Eugenio Cajés, también pintor real, hizo los frescos y lienzos de la capilla del Sagrario de la catedral de Toledo por encargo del cardenal Sandoval, el retablo mayor de Guadalupe costeado por el rey y el túmulo de Felipe III en San Jerónimo el Real de Madrid en 1621. La extraordinaria protección de que gozó Velázquez en la corte de Felipe IV no impidió que los encargos de asunto religioso fueran más abundantes para Carducho, pues el pintor sevillano fue reservado para los retratos por el carácter icástico de su arte, ajeno al florentino. También se requirió su concurso en obras históricas para los palacios reales y desempeñó funciones en defensa de los pintores que demuestran su prestigio. Tuvo numerosos discípulos entre los que destacaron Castello, Román, Francisco Fernández, Ximeno y, sobre todo, Francisco Rizi. En 1633 publicó Diálogos de la pintura, texto ejemplar sobre los conceptos de academicismo a la italiana vigentes en su tiempo y de las reservas ante el realismo caravaggista. Después de pintar el retablo de las jerónimas -vulgo Carboneras- de Madrid, y la Anunciación de las Descalzas, de la que existe réplica en el Prado, donde también se conserva el retrato póstumo de La beata Mariana de Jesús de 1626 a 1632, se ocupó de su obra principal: la serie de cincuenta y seis lienzos monumentales para la cartuja de El Paular con diversas historias de santos, que pertenecen al Museo del Prado y de los que se conoce una veintena de bocetos y otros tantos dibujos preparatorios, habituales en su método de trabajo y de los que nos han llegado alrededor de ciento cincuenta de distintas épocas. Demuestra Carducho su madurez en el dominio del espacio, la habilidad para las composiciones complejas llenas de equilibrio, la capacidad narrativa y la moderación en la expresión de los sentimientos, la riqueza y variedad cromática teñida de venecianismo, la atención a los detalles secundarios en ambientes de interior o de paisaje y la corrección anatómica. Para el Alcázar de Madrid realizó una pareja de reyes (1625) como modelo de los que se pintaron más tarde para el salón dorado y la alcoba del rey, una Historia de Escipión (1626) y una Expulsión de los moriscos (1627), todos desaparecidos (del último hay un dibujo preparatorio en la Real Academia de Bellas Artes de Madrid); seguramente también es suya la Cabeza de gigante que se guarda en el Prado. De los años siguientes abundan los lienzos para retablos, la mayoría conservados: Braojos (Madrid), ermita del Ángel de Toledo, franciscanas llamadas de Constantinopla, franciscanos de San Gil y San Antonio de los Portugueses de Madrid, Sagrada Familia de origen ignorado (Prado), mercedarios descalzos de Madrid (Prado) de 1631, agustinas recoletas de Pamplona. En 1632 contrató los retablos y doce historias para los trinitarios descalzos de Madrid, que posee en su mayoría el Museo del Prado, que adquirió en el año 2000 Ordenación y primera misa de san Juan de Mata; en estas obras continúan las características de la serie cartuja con gran valoración de los segundos términos. Durante los últimos años de su vida volcó su actividad en lienzos para los palacios reales: tres batallas (Fleurus, Constanza y Rheinfelden) para el Salón de Reinos en 1634 (Prado) y Ataúlfo, rey godo en 1635 (Prado, depositado en el Museo del Ejército) para el Buen Retiro y toda la decoración -veintiséis pinturas- del oratorio de la Torre de la Parada (Desposorios y Visitación en el Palacio ­Real) en 1636-1638.

Obras

Bibliografía

  • Delgado López, Félix, «Juan de Baeza y las pinturas de Vicente Carducho en la cartuja de El Paular», Locus Amoenus, n.º IV, Bellaterra, Barcelona, 1998-1999, pp. 1858-2000.
  • Decarlos Varona, María Cruz, «Nuevas noticias sobre las pinturas de Vicente Carducho para el convento de trinitarios descalzos de Madrid», Archivo Español de Arte, n.º cclxxxviii, Madrid, 1999, pp. 505-520.
  • Carducho, Vicente, Diálogos de la pintura [1633], Francisco Calvo Serraller (ed.), Madrid, Turner, 1979.
  • Angulo Íñiguez, Diego, y Pérez Sánchez, Alfonso E., Historia de la pintura española. Escuela madrileña del primer tercio del siglo XVII, Madrid, Instituto Diego Velázquez, csic, 1969.
  • Beutler, Werner, Vicente Carducho en El Paular, Colonia, Verlag Locher, 1998.
  • Crawford Volk, Mary, Vicente Carducho and ­Seventeenth Century Castilian Painting, ­Londres-Nueva York, Garland Publishing, 1977.
  • Lapuerta Montoya, Magdalena de, Los pintores de la corte de Felipe III, Madrid, Consejería de la Artes y Fundación Caja Madrid, 2002.
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