Muerte de san Francisco Javier
1771 - 1774. Lápiz negro sobre papel verjurado, 186 x 130 mmNo expuesto
Página 135 del Cuaderno italiano de Goya, D06068. Los dibujos de ambas páginas [D06068/134 y D06068/135] presentan estudios preparatorios para dos cuadros pintados como pareja y regalo de Goya a su familia materna, originaria de Fuendetodos. Fueron vendidos en 1926 por Francisca Lucientes, descendiente de la familia de Goya, a la Academia de San Luis de Zaragoza, y se exponen en la actualidad en el Museo de esa ciudad.
El dibujo de la página izquierda [D06068/134] presenta una primera idea para el pequeño cuadro de devoción mariana, Virgen del Pilar con angelitos (1771-74, óleo sobre lienzo, 56 x 42,5 cm), representación de la imagen canónica de la Virgen venerada en la Santa Capilla de la basílica del Pilar de Zaragoza. El dibujo de la página derecha [D06068/135] es un apunte con la idea compositiva para el segundo lienzo, Muerte de san Francisco Javier, de dimensiones similares. El hecho de que aparezcan los estudios para los cuadros en el Cuaderno indica que ambos fueron pintados tras el regreso del artista de Italia.
La escena con la muerte de san Francisco Javier sigue la narración convencional de las fuentes hagiográficas del misionero jesuita, al mostrar al santo recostado en el suelo y sosteniendo el crucifijo que le había entregado san Ignacio de Loyola para el desempeño de su labor misionera en Asia, después de haber sido abandonado en la isla china de Shangchuan (Sanchón en español) por los portugueses, cuyas naves aparecen en la bahía al fondo, bajo cuya bandera desarrolló su actividad evangelizadora. Goya se mantuvo fiel en la pintura a la iconografía tradicional del episodio de la muerte del jesuita, conocida por otros ejemplos del mismo asunto, entre los que destacan el gran cuadro de altar de Carlo Maratti en el crucero de la iglesia del Gesú de Roma (1674-79), la estampa de Nicolas Le Sueur por dibujo de Ludovico Gimignani, editada en París en 1729, o el dibujo de Niccolò Bertuzzi (hacia 1750) donado en torno a 1755 por Vicente Pignatelli a la escuela de dibujo de Zaragoza, precursora de la Real Academia de San Luis.
El dibujo de Goya para san Francisco Javier presenta asimismo algunas variantes con respecto a la pintura: la posición del santo yacente, que gira aquí el cuerpo hacia el crucifijo, la simplicidad narrativa sin los ángeles que dan fe del tránsito o la ausencia del paisaje al fondo con los navíos en la bahía, marcan las diferencias entre el dibujo y la pintura, aunque en aquél se apunta el refugio de ramas donde se desarrolla la escena del cuadro.
La pervivencia de la devoción a san Francisco Javier en el ámbito privado resulta de interés, en el período en que la Compañía de Jesús había sido ya expulsada de España y de los dominios de la corona española en virtud de la Pragmática Sanción de 1767. Los santos jesuitas, en cualquier caso, permanecieron en el santoral, como demuestra que Goya pusiera a su último hijo el nombre de san Francisco Javier, a quien la Iglesia celebra el 3 de diciembre.
Además del dibujo de esta página para el santo jesuita, el Cuaderno italiano contiene en las páginas 86-87 (D06068/086/087) un doble dibujo a sanguina de un santo yacente, cuya similitud compositiva lo vincula a este asunto iconográfico. Las dos páginas siguientes del Cuaderno se encuentran en blanco. (Texto extractado de Mena Marqués, Manuela B. en: Cuadernos italianos en el Museo del Prado: de Goya, José del Castillo, Mariano Salvador Maella. Museo Nacional del Prado, 2013, pp. 730-731).
