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Vives y Zires, María Dionisia de, condesa de Cuba y duquesa viuda de Pastrana

Rubens, La Educación de Aquiles

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Vives y Zires, María Dionisia de, condesa de Cuba y duquesa viuda de Pastrana

L. V. G.

(La Habana, 1825-Madrid, 1892). Donante. Hija de Francisco Dionisio Vives y Planes gobernador y capitán general de la Isla de Cuba. Estuvo casada con el brigadier de los reales ejércitos Juan Bessières y Portas, de cuya unión nacieron tres hijos que murieron jóvenes. Duquesa consorte de Pastrana, por su matrimonio (en noviembre de 1874) en segundas nupcias con Manuel Toledo y Lesparre, XII duque de Pastrana. Sin descendencia y con un vasto acervo heredado en su mayor parte de la importante familia de su segundo marido, realizó dos Una de las donaciones más generosas recibidas por el Museo del Prado, sobre todo por la abundancia de obras fue la de la duquesa viuda de Pastrana; tras donar en 1887 un retrato de su suegro realizado por Vicente López y relevante dentro de la producción del pintor valenciano por su tipología (militar, cuerpo entero, en un exterior, a la inglesa), el grueso de su donación, más de doscientas obras, lo entregó en 1889. La relevancia de la segunda donación se debe a su volumen; entre esta gran cantidad de obras hay que destacar un buen número de pinturas del entorno de Rubens, y entre ellas, los bocetos que el maestro flamenco concibió para la Torre de la Parada; también, el gran número de floreros y bodegones, paisajes y marinas, escenas de batallas, y obras del siglo XIX de diferente temática. No obstante, a pesar del volumen notable de obras, la calidad de las mismas es en ciertos casos escasa. De hecho, el mismo año 1889, ante la oferta de la donación, el director del Museo Nacional de Pintura y Escultura -que era entonces Federico de Madrazo- escribía al director general de Instrucción Pública: «Entre dichos cuadros hay un buen número de copias y bastantes de tan escaso mérito artístico que no podrían (aun con local sobrado del que desgraciadamente carecemos por el momento) figurar dignamente entre nuestras galerías quitando ellos mismos importancia al número de cuadros notables que constituyen el donativo de la Sra. duquesa de Pastrana. Pero teniendo en cuenta que mientras subsistan en el Museo los cuadros de autores contemporáneos que han de hallar colocación digna y adecuada en el edificio en construcción de Recoletos [el futuro Museo de Arte Moderno] no se puede disponer más que de dos o tres pequeñas salas en el segundo piso, serán en estas colocados los cuadros más notables de la colección Pastrana, cumpliendo así las condiciones señaladas por la donante y colocándose el tarjetón [conmemorativo]…». Sin duda, las obras más destacadas de la donación Pastrana son los ya citados bocetos realizados por Rubens para los cuadros que decorarían la Torre de la Parada. Se trata de bocetos con escenas mitológicas inspiradas en las Metamorfosis, de Ovidio, realizados por Rubens en 1636 y pasados a lienzos por Cornelis de Vos, Cossiers, Erasmus Quellinus, Jordaens y Peeter Symons. Tras ser enviados por Napoleón al Musée du Louvre fueron recuperados en 1815; pertenecieron al duque del Infantado, y después pasaron a ser propiedad de los duques de Pastrana hasta su donación al Prado. Se trata de una serie de doce bocetos, de los cuales tres son copias del siglo XVIII, mientras que los nueve restantes son originales. Las donaciones de la duquesa de Pastrana deben valorarse como una de las más desprendidas de la historia del Museo y por inaugurar una época dorada de donaciones y legados de la nobleza a la institución.

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